Las Fiestas de la Candelaria son originarias de las Islas Canarias y llegaron a Medellín de la mano de los españoles.

Hace 232 años Medellín perdió la festividad que le caracterizaba y hacía a su gente unirse. Recordamos un poco cómo nacieron las Fiestas de la Virgen de la Candelaria y la grata noticia de su regreso.

Por: Valentina Castaño

Si se pregunta por la identidad de una ciudad o territorio, quizá el primero y más sencillo paso sea remontarse al blasón con el que se identifica. En el caso de Medellín, veríamos imponente, flotando entre dos torreones dorados y sobre nubes blancas, sosteniendo una vela y al niño en brazos, a Nuestra Señora de la Candelaria, la designada para velar por la integridad de la villa desde sus primeros amaneceres en el siglo XVI.

En esta época, al comienzo del mes de febrero, la Plaza Principal, hoy el histórico Parque de Berrío, y las calles polvorientas aledañas a esta, se cubrían con la alegría del jolgorio que traían las fiestas de la patrona del pueblo. Sería difícil tratar de describir con palabras la algarabía en la que entraba la comunidad, normalmente tan recatada, con la llegada de estas fechas.

La devoción a la Virgen era un atributo de vital importancia en la Medellín colonial. Todas las familias estaban dispuestas a competir para demostrar la grandeza de su fe. Los balcones se cubrían con adornos, cintas y coronas de flores, al igual que la entrada a la iglesia.

Sin embargo, las fiestas no se restringían solo a esto. El licor abundaba en las copas de la comunidad que bailaba y se regocijaba en torno a este. Antorchas se encendían en las estrechas vías para hacer honor a la Señora de las Candelas. Encerrones y corridas de toros, peleas de gallos, casas de citas con la clientela en su punto álgido, comparsas, comida, más ruido, más color, luz de vela y más, mucho más, vino. Todos estos actores del festejo, conseguían sin que fuera la intención realmente, que la Virgen, quién debía ser la protagonista del evento, quedara relegada a las eucaristías que se auspiciaban en su honor a lo largo del mes y que eran, quizá, la reunión que menos emocionaba a una comunidad embriagada ya por la rumba.

En Medellín las fiestas tenían gran presupuesto, cubierto en su mayoría por las limosnas de la iglesia y el bolsillo de las familias pudientes del pueblo.

No es posible saber a ciencia cierta, pero sería lógico afirmar, que fue este exceso de júbilo y carencia de recogimiento lo que llamó la atención de los católicos más radicales. En un tiempo en el que la autoridad eclesiástica tenía mucho más poder que la autoridad administrativa. Incluso el cura de menor rango contaba con mayor veredicto frente a la comunidad que el mismo ayuntamiento. Por tal motivo no sorprende que se comenzaran a percibir las fiestas como simplemente reuniones paganas. Y este pueblo, que no escatimaba para demostrar su devoción con lujos, tampoco lo hizo para mostrarla con obediencia ante el clero.

Es por esto que cuando Don Juan Antonio Mon y Velarde, un visitador de la corona española, conocido en la Villa de Medellín como el Real Oidor o el Regenerador de Antioquia, decretó que las fiestas no iban más, no hubo voz de desacuerdo que se escuchase por encima de la suya. Así fue como las festividades, que lograban reunir a Medellín en un mismo espacio y alrededor de las cuales se iba arraigando la cultura de una ciudad, se apagaron junto con las velas para la Candelaria.

El resurgimiento

232 años tuvieron que pasar para que, en febrero de 2018, Distrito Candelaria, con el apoyo de la Alianza Cultural por el centro, pusieran en marcha y revivieran las fiestas que alguna vez fueron de tanta importancia para la ciudad y que hoy son patrimonio cultural de la misma.

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Con exposiciones fotográficas y artísticas, funciones de teatro y presentaciones musicales, las fiestas de la Virgen de la Candelaria volvieron a las calles del centro de Medellín y reunieron a su comunidad en torno a ellas. Quienes respaldan el evento buscarán que no acabe allí y que, por el contrario, permanezca vigente y vuelva a ser parte importante de la agenda anual de la ciudad.

Las Fiestas de la Candelaria son originarias de las Islas Canarias y llegaron a Medellín de la mano de los españoles.

Fiestas de la Candelaria 2019

Ya comenzaron las reuniones entre los diferentes actores promotores de las Fiestas de la Candelaria para planear el cronograma del año que viene. Los festejos tendrán como lugar de desarrollo diferentes espacios en el centro de Medellín y se espera que se realicen los primeros días del mes de febrero.