Dos años y medio, 20 recorridos y 1000 personas impactadas, son los números que resumen a Distrito Candelaria, un colectivo que invita a los ciudadanos a hacer turismo en su ciudad, a habitar las calles y, sobre todo, a vivir el centro.

Por: Carolina Perez

Dos años y medio es el tiempo que ha transcurrido desde cuando un grupo de cuatro amigos se ideó la forma de vivir la ciudad por medio de recorridos guiados, rescatando el patrimonio de la ciudad y realizando intervenciones físicas que apuntan al mismo fin. 20 han sido las visitas que han realizado por los puntos que consideran deben ser habitados, pues tienen claro que el centro no necesita planes de activación, sino de apropiación. Y 1.000 es el número de personas que durante este tiempo los han acompañado.

Sergio Patiño, uno de los fundadores del colectivo, está convencido de que cada espacio del centro, incluso los barrios menos visitados, tienen algo por contar, por eso en cada recorrido, acompañado por conferencistas, explican la importancia de los sitios que visitan.

Uno de sus recorridos se llama el “bizarro”. En este los participantes caminan mientras conocen El Raudal, la Calle del Calzoncillo y la Calle del Pecado, para terminar en la iglesia de La Veracruz, en la madrugada.

Sobre la seguridad, Sergio confiesa que inicialmente pensaron en pedir acompañamiento de la Policía. Sin embargo, siendo coherentes con lo que piensan, optaron porque fuera la presencia de la gente la que les garantizara la tranquilidad, decisión que hasta ahora les ha funcionado.


“El centro está vivo, siempre está activo, lo que falta es vivirlo” Sergio Patiño. Distrito Candelaria.

También tienen recorridos menos “bizarros” como Juniniando, Carabobiando, Avistamiento de Aves y ahora planean “Bohemio”, entendiendo la bohemia desde un aspecto cultural, por eso visitarán galerías de arte y compartirán poemas con los invitados.

Sobre la forma de convocar a las actividades aprendieron en el camino, cuando a uno de los recorridos llegaron más de 150 personas. Ese día decidieron que su idea no era alcanzar a mucho público, sino hacer apropiación de calidad. Desde ahí empezaron a hacer llamados más cerrados y a motivar para que quienes asistan, luego hagan los mismos recorridos con sus amigos, para lograr así una multiplicación de la experiencia.

Sergio, ingeniero de profesión y fotógrafo de vocación, insiste en que en cada espacio de la comuna 10, su “Distrito Candelaria”, hay algo patrimonial por rescatar, sin embargo, su labor no se suscribe solo a recorridos, también se dedican a hacer intervenciones artísticas en espacio público que apunten a su objetivo: la apropiación.

Actualmente el colectivo concentra su trabajo en los sectores más olvidados del centro: San Benito, El Sagrado Corazón, Niquitao, Los Ángeles y El Camellón.

Ninguna de sus actividades tiene costo para los asistentes, y al contrario, buscan por medio de iniciativas ciudadanas, la vinculación de empresas o locales comerciales, para seguir con su misión de habitar el centro.


Los pensadores:

Dentro del colectivo no hay rangos ni jerarquías, cada uno desde su conocimiento aporta al objetivo común.

De los cuatro fundadores, dos años y medio después, quedan tres, pero otras personas se han unido en el camino, haciendo que ahora los pensadores del Distrito Candelaria sean seis.


Distrito Candelaria es un colectivo que a su vez hace parte de un espiral de plataformas por la apropiación del patrimonio.