domingo, noviembre 19, 2017
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Verde: vida más allá del cemento

El plan urbanístico y ambiental para el centro, presentado por el alcalde Gutiérrez a finales de marzo, contempla la ubicación de 15 mil árboles adicionales en nuestra comuna. ¿Será posible?

Por Alexander Barajas

Bajo la sombra de los frondosos árboles del parque Bolívar, el burgomaestre Federico Gutiérrez anunció el pasado 30 de marzo que durante los dos años y medio que queda de su mandato se plantarán en la Comuna 10 otros 15 mil árboles, los cuales se unirán a los 10.500 que aseguró existen hoy en el corazón de la ciudad.

“Me dicen que no hay dónde sembrarlos, pero nosotros vamos a demostrar que sí”, explicó el alcalde. Desde la secretaría de Planeación sostienen lo mismo, aunque todavía no pueden detallar ni dónde, ni cómo, ni con qué clase de especies se hará. Grosso modo, afirman que estos árboles llegarán junto con las intervenciones físicas que por 270 mil millones de pesos se realizarán este cuatrienio en corredores y parques del centro.

Es pocas palabras, sabremos cómo se arborizará el centro cuando los diseños de esas obras estén listos. Por lo pronto conocemos lo que ha dicho el alcalde y lo que vimos en los renders de la presentación de su plan urbanístico y ambiental para el centro: pisos duros que serán cambiados por pisos blandos para albergar árboles y plantas de todo tipo.

Así será en el nuevo parque de San Antonio, Galería Bolívar y el corredor de La Playa, entre otros espacios. En este último habrá andenes arbolados de 15 metros en los costados y se dejará un carril central. En la Avenida Oriental, a falta del corredor de Metroplús del que nadie habla, se cubrirá de mucho verde (o reemplazará, todavía no confirman) las pirámides que orientan el tráfico peatonal hacia los cruces semafóricos.

Ecuador también quedará de un solo carril vehicular y el resto tendrá pisos blandos para jardines, árboles y zonas verdes. “Será un centro reverdecido que se querrá recorrer y pasear con la familia”, auguró el alcalde, agregando lo que se plantará en el centro en los proyectados corredores verdes o de conectividad ecológica entre las grandes zonas arboladas que rodean nuestra comuna (cerros de La Asomadera, El Volador y Nutibara, así como los bosques del Jardín Botánico, Parque Norte y la U de A).

Más árboles acompañarán los equipamientos deportivos y el espacio público de las nuevas viviendas proyectadas para el centro dentro del plan urbanístico y ambiental. Los primeros estarán en los sectores de La Alpujarra, Guayaquil y Barrio Triste. Habrá apartamentos en el norte y occidente del centro (Estación Villa y San Benito), al igual que en el sur (Calle Nueva, Colón y Perpetuo Socorro).


Opiniones expertas

El ingeniero forestal Mauricio Jaramillo Vásquez, experto en árboles urbanos, celebró la decisión de sembrar 15 mil nuevos individuos, “pero sin ánimo de polemizar, me gustaría ver dónde se hará. En el centro no hay espacio”. De cualquier forma, pidió que si se hace “sea de la mejor manera para evitar tantos errores, con especies adecuadas al entorno urbano, pensando siempre en la calidad de vida del árbol, en sus necesidades de sol o de sombra, de espacio y recursos”.

Una opinión parecida tiene su colega León Morales Soto. “La verdad no veo dónde podrían meter tantos y en buenas condiciones. Me preocupa que la presión mediática haga que se siembre donde no se debe y lo que no se debe; pareciera que los solos árboles nos van a resolver todos nuestros problemas, como los del aire. Yo recomendaría recuperar los retiros de las quebradas para arborizar, atender los árboles que ya están en el centro y que están en peligro por falta de acompañamiento. También que si quiere de verdad arborizar en la zona, que compren los lotes y predios que todavía no han caído en el afán urbanizador, como algunos que hay en La Asomadera”.

La ingeniera agrónoma Licenit Solano Guerrero, de la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, reconoció que ahora no hay espacio dónde sembrarlos en el centro, “pero estamos avanzando en algunos instrumentos con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) que nos permitirán ablandar piso duro para generar espacio verde, es la única solución. Estudiaremos cómo se hará cuando Planeación nos haga llegar los proyectos para el centro al Comité de Silvicultura Urbana y Paisajismo”.

Al parecer, lo que se hará en el centro en materia de arborización podría ser replicado en el resto del valle de aburrá. Marcela Sierra, ingeniera forestal del AMVA, adelantó durante un certamen académico con motivo del Día de la Tierra (en el que también se hicieron presentes los expertos ya citados) que próximamente se someterá a la junta metropolitana un acuerdo que busca aportar al mejoramiento de la calidad del aire y el déficit de espacios públicos verdes en toda la subregión. “Se propone un modelo de valoración económica de los árboles que permita financiar un fondo destinado a nuevas áreas verdes, arborizadas y amobladas para su disfrute”.

El plan urbanístico y ambiental del centro establece el mejoramiento (incluido el arbóreo) de 137.800 metros cuadrados de 40 parques. En total, esta transformación proveerá 119 mil metros cuadrados de sombra, ya que el alcance en área de las obras y la nueva arborización de dicho plan será equivalente a 80 manzanas. “El 70 por ciento de los pisos duros de los parques intervenidos pasará a ser piso blando reverdecido”, prometió el alcalde.


La cuna del árbol urbano

El anuncio de reverdecer el centro con 15 mil nuevos árboles hace honor a este sector, considerado como el pionero del árbol urbano en Medellín. En el centro se sembraron los primeros árboles destinados a embellecer el espacio público hace casi 150 años, de la mano de don Gabriel Echeverri y James Tyrell Moore, a quienes siguieron décadas después Coriolano Amador, los hermanos Tulio y Pedro Nel Ospina, Leocadio Arango, Rafael Uribe, Narciso Ross y el maestro Pedro Nel Gómez. A ellos se les deben muchos de los árboles emblemáticos que todavía existen en nuestro centro histórico, como ceibas, búcaros, gualandayes, guayacanes y palmeras. Mención aparte merece Ricardo Olano, que arborizó Prado sembrando esos coloridos guayacanes en las carreras y los cadmios fragantes en las calles, que todavía disfrutamos.


El centro ha contado por décadas con zonas arborizadas de gran belleza, como el parque Bolívar, la avenida La Playa, la plazoleta de San Ignacio y los barrios Prado y Los Ángeles.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que haya 3 árboles por cada habitante urbano. En el Valle de Aburrá apenas alcanzamos 1.43 árboles por persona, con un déficit de 700 mil ejemplares.




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