En sectores del centro de Medellín la basura no es visible porque queda bajo tierra. Emvarias le apuesta a la innovación a través de un sistema de contenedores hidráulico y mecánico.

Por: Íngrid Cruz Riaño

Gracias al esfuerzo realizado por Emvarias, en el centro de la ciudad existen ya siete sitios en los cuales la basura no queda expuesta sino en contenedores bajo tierra. A la fecha, hay instalados cinco ubicados a lo largo del renovado Paseo Bolívar: en calle Amador, en los bajos de la estación San Antonio, en las calles Ayacucho y Colombia y en la avenida Primero de Mayo finalizando el Paseo Bolívar cerca del Hotel Nutibara.

El sexto soterrado está en Carabobo con Calibío frente a la Plaza Botero, y el séptimo en el parque Rojas Pinilla, que está en proceso de remodelación, el cual se habilitará cuando termine la obra.

Cada soterrado es una isla con tres buzones sobre el espacio público, que permiten que las personas depositen separadamente la “basura”. Dos buzones son para residuos ordinarios y el tercero, para material reciclable. Debajo de ellos hay tres contenedores subterráneos.

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Los soterrados funcionan con un sistema hidráulico mecánico, de tal manera que, cuando llega el carro recolector, se conecta una manguera que viene del camión a una válvula que está en el soterrado para que la isla suba, un operario desplaza cada contenedor hacia al carro, el vehículo lo engancha, lo levanta y lo inclina para evacuar la basura en su parte posterior. Luego lo baja y el operario lo lleva de nuevo al soterrado y lo ubica bajo los buzones. Cuando todos están desocupados y puestos bajo los buzones, el sistema hace descender la isla para que los contenedores queden bajo tierra.

La inversión para los nueve soterrados del centro (siete instalados y dos en proyecto) es de $564 millones. Cada contenedor almacena 1,3 m3 de residuos, la isla completa almacena 3,3 m3 y cada día el carro recolector hace dos rutas, una en la mañana y otra en la tarde, recogiéndose entre cinco y seis m3 por soterrado.

El soterrado de Amador lleva en funcionamiento un año y medio y los otros ajustarán un año en diciembre. En este tiempo han hecho que el sector se vea más limpio porque los residuos no están al aire libre, evitándose, además, la aparición de roedores y bichos.

Edwin Jaramillo Duque, administrador del centro zona siete, comuna 10, de Emvarias Epm, afirmó que “otras ventajas de los soterrados son que el tiempo de recolección de la basura se reduce porque en solo unos minutos el sistema se encarga de subir los contenedores, evacuarlos y bajarlos; y la salud ocupacional mejora porque los operarios no tienen que levantar los contenedores y evacuarlos en el carro”.

En el siguiente video, Edwin Jaramillo Duque, administrador zona centro de Emvarias, cuenta cómo funcionan los soterrados: 

También sostuvo que “se ha venido fortaleciendo el proceso de los soterrados por la articulación con los comerciantes del sector, de sus gremios, como Asoguayaquil y Corbolívar, para que se empoderen y apropien de los soterrados. Antes en Bolívar se hacían acopios de basura en las esquinas, ahora los negocios tienen la posibilidad de almacenar los residuos en el soterrado hasta que el carro pase a recogerlos”.

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De igual forma, indicó que “las bolsas de basura que se ponen en el soterrado deben ser pequeñas, las grandes son para el carro recolector porque tiene más capacidad”. Sobre el uso del soterrado, Adriana Usma Rivas, dependiente de Multivariedades Pineda, expresó que “me gusta el soterrado porque a veces no alcanzo al carro de la basura, entonces la boto en el soterrado que está disponible todo el tiempo. Además, se puede separar la basura en ordinarios y material que se puede aprovechar. Yo echo la basura bien amarrada en el soterrado, pero los gamines sacan la basura, desamarran las bolsas y riegan los residuos en la calle”.

César Arteaga Franco, gerente del Salón Málaga, sostuvo que “no sabemos manejar los soterrados, les damos mal uso, sobre todo, el habitante de calle que se toma esos espacios como si fueran sitios de reciclaje”.

Edgardo Araque Chacón, bodeguero de la panadería Mordiscos dijo que “los soterrados evitan que haya más contaminación, se ve menos basura. Hay que mantenerlos limpios, bien conservados, y llamarle la atención a los habitantes de calle para que no rieguen la basura cuando están reciclando”.
Está en proyecto la instalación de dos soterrados más, que estarían en el renovado paseo Maturín, uno con Carabobo y otro con Cundinamarca.

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