Por: Víctor Vargas

La capacidad de audición es crucial para una óptima calidad de vida. Del correcto cuidado de nuestros oídos depende su funcionamiento.

Escuchar los sonidos de la naturaleza, una bonita canción o poder dialogar apaciblemente con otra persona, son placeres que dependen de una buena capacidad auditiva y ella a su vez, está basada en los buenos cuidados que demos a nuestro sentido del oído.

Pero, ¿sabe usted en realidad cómo cuidarse para que este funcione bien y a lo largo de su vida?

“Es importante conocer los tipos de enfermedades que afectan este sentido, las cuales son de origen conductivo, neurosensorial y mixtas”, explica Lizeth Muñoz Henao, Fonoaudióloga especialista en audiología; evaluadora y terapeuta, y docente de la Fundación Universitaria María Cano.

Como su nombre lo indica, las enfermedades conductivas afectan el sistema de conducción del sonido, en este caso el oído externo y medio. Un ejemplo son las otitis (inflamaciones), afectaciones del oído medio por virus o bacterias que son frecuentes en niños y deben ser tratadas ya que “pueden generar hasta la pérdida de la audición”, advirtió Muñoz Henao. Otro ejemplo es la obstrucción del conducto por acumulación de cera que debe ser tratada por un especialista.

Trate de no usar audífonos de inserción sino de diadema. Si usa los primeros, que sea en un lugar apacible que no requiera subir el volumen.

Las enfermedades neurosensoriales son todas aquellas, explica la especialista, que comprometen el órgano de percepción o sea el oído interno. “Allí tenemos las células que se encargan de nuestra audición, si se deterioran se presentan las hipoacusias sensoriales (enfermedades auditivas)”. Esa afectación puede ser por causas genéticas o por objetos extraños, por ejemplo.

Ahora, las hipoacusias de tipo mixto comprometen tanto el sistema conductivo (externo y medio), como el sistema perceptivo (oído interno). “Por ejemplo, la otoesclerosis es de origen genético y afecta mayormente a las mujeres”, explicó la fonoaudióloga. En este caso, la otosclerosis es la afectación de los huesecillos del oído medio y que no permiten su normal vibración.

Otras afectaciones mixtas son las causadas por traumas acústicos por exposición a sonidos intensos que pueden perforar la membrana timpánica e incluso las células del oído interno.

Soplar aire para ‘destapar’ los oídos es peligroso y puede causar graves daños. Mejor mastique chicle o alimentos que hagan mover ampliamente el maxilar.

¿Cómo proteger la salud auditiva?

Las normas nacionales indican que en el día los niveles de ruido en una zona residencial no deben superar 65 decibeles y en la noche 55. Sin embargo, en Medellín los promedios sobrepasan los 70 decibeles.

De allí que la especialista haga recomendaciones para evitar afectaciones tanto por exposición, como por hábitos y falsas creencias.

La primera es la más básica: no introduzca ‘copitos’ u otros elementos en su oído. La limpieza del oído externo debe realizarse con un pañito usando el dedo índice y solamente hasta dónde este alcance. El mismo oído se encarga de expulsar la cera y si no lo hace, es un especialista quien debe extraerla con un aspirador.

“Prohibido los lavados de oídos y el uso de gotas sin orden médica”, advierte. Frente a altas exposiciones, como trabajar en la calle o también si se está en un concierto o una discoteca, lo más seguro es usar protectores.

“Para disfrutar y proteger nuestra salud auditiva se inventaron los protectores auditivos. Los hay genéricos, se consiguen en las farmacias, o los hay hechos a la medida, tanto en silicona como vulcanizados”, explicó.

Si recurrentemente deben repetirle alguna palabra, consulte a los especialistas y realícese una audiometría tonal.