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Prado pide que no lo olviden

Por Ana Carolina Sánchez Rave

“El encanto del barrio Prado Centro es todo; nací, vivo y viviré aquí.  Prado es historia, recuerdos, arquitectura y ambiente, aunque a ratos parece que lo quisieran acabar” expresa Jose Eladio Pérez, cocinero de profesión, habitante y gran enamorado de un barrio que a pesar de tener gran potencial social y económico, se ha sumido en una serie de problemáticas sociales que lo han ido deteriorando.

El barrio Prado, es según el Acuerdo 48 de 2014 – Plan de Ordenamiento Territorial-, el único Sector de Interés Cultural de Conservación Nivel 1 de Medellín.  “Este tratamiento se aplica a zonas localizadas en suelo urbano con alto valor urbanístico, arquitectónico y paisajístico, que cuentan con un conjunto de elementos significativos o altamente representativos de la evolución de la cultura arquitectónica y urbanística de la ciudad, con el fin de orientar acciones que permitan la preservación, protección y recuperación de sectores y la conservación de sus características”.

Cuenta con 261 bienes de interés cultural declarados, lo que hace de este un referente de memoria e identidad para Medellín, y un sector con gran potencial de desarrollo social y económico. Es por ello que habitantes como José Eladio, hacen un llamado a la administración para que “mire de verdad las necesidades y la proyección del barrio. La ausencia administrativa es tan obvia como la casa del Patrimonio de la Alcaldía, a la cual están dejando caer”.



Entre la inseguridad y el desorden

Las problemáticas de seguridad que estigmatizan el barrio, son otro tema importante que requiere intervención. Según los habitantes de la zona, la alta presencia de inquilinatos ha abierto la puerta al microtráfico, lo que denota la incidencia de bandas criminales en el sector.

En las principales ciudades del mundo los centros históricos y barrios patrimoniales son un referente turístico importante, donde se puede vivir y convivir con la identidad cultural y el desarrollo económico.  Sin embargo, en Medellín la situación es muy diferente. Hoy la Alcaldía de Medellín tiene varias casas alquiladas para el funcionamiento de hogares de paso para desplazados, mujeres en situación de prostitución, alimentación de habitantes de calle y reclusiones para menores.  Estos usos son inadecuados para el sector y han generado no solo focos de inseguridad, sino también el desplazamiento de los habitantes tradicionales del barrio, promoviendo un fenómeno de gentrificación o expulsión.

Prado se mantiene vivo

La Fundación Patrimonio para El Desarrollo, es una de las instituciones que viene trabajando por Prado Centro. Para Mónica Pabón Carvajal, su directora, “hoy se requiere urgentemente la implementación de un Plan Integral de Gestión que articule las intenciones de los privados, con los planteamientos de la Administración.  Hace más de 17 años se tienen una deuda de planeación, gestión y control del patrimonio del barrio, lo que molesta a la comunidad y genera percepción de abandono”.

Y aunque sus habitantes insisten en que Prado sigue teniendo un gran atractivo, Luz Miriam Arango, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Prado Centro, asegura que “le hace falta promoción turística, destacando referentes arquitectónicos donde han vivido personajes importantes para nuestra historia y también mayor atención de la administración, de quien hemos visto negligencia permitiendo el deterioro del sector. Aun así, Prado es un paraíso con dificultades, pero un paraíso que se puede potenciar”.

La tendencia del comportamiento de Prado no muestra soluciones inmediatas a las problemáticas, y de seguir así, posiblemente desaparecerá como sector patrimonial. En ese caso, pasaría a convertirse en un sector de renovación interesante para grandes promotores inmobiliarios, pero para la ciudad sería una profunda herida en su identidad e historia.



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