Pasajeros de ruta de bus piden mejorar condiciones del servicio

Nov 7, 2019 | Movilidad, Últimas noticias

Múltiples quejas se escuchan diariamente sobre la ruta de buses Circular Sur. ¿Qué dice la empresa que opera uno de sus trayectos? ¿Qué hace la Secretaría de Movilidad al respecto? Le contamos.

Por: Victor vargas

Son las 7:15 de la mañana y un moderno bus de la ruta Circular Sur 303 baja por la calle 44 San Juan, rumbo al centro de la ciudad con sus 30 asientos ocupados y unos 20 pasajeros de pie que esperan llegar antes de las ocho a sus destinos.

El bus transporta estos cerca de 50 usuarios con el señalamiento de ser una de las rutas del transporte público colectivo de la ciudad que tiene menos consideración con sus clientes.

La ruta está integrada por dos ‘direcciones’, la 302 derecha y la 303 izquierda, que tienen un amplio recorrido por el suroccidente de Medellín ingresantes de ingresar al centro. Pese al importante servicio que prestan a miles de medellinenses, también son señaladas por sus muy altas, o muy bajas velocidades, abandonos de ruta y sobre cupo.

Luego de pasar por la carrera 70, el bus aumenta un poco su velocidad, pero el tráfico de esa hora no le permite al conductor maniobrar más allá de lo que, desde la percepción, parecen ser unos 40 o 50 kilómetros por hora. Hasta el momento el viaje ha estado dentro de los parámetros del transporte público de la ciudad: paradas donde la gente pide como dos esquinas diferentes en menos de un minuto, alguna frenada que hace que el cuerpo se mueva hacia adelante con vigor y que obliga a agarrarse fuerte del tubo, y una maniobra para sobrepasar otro vehículo, pero nada considerado como infracción.

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Al discurrir hacia el oriente por la avenida Ferrocarril, un denso trancón hace bajar la velocidad a unos pocos kilómetros por hora y a hacer avances de pocos metros entre la estación Cisneros y la Plaza Minorista. Sin embargo, cuando el bus dobla para tomar el deprimido que lo conducirá hacia la avenida Oriental, el instinto hace tomar con mayor fuerza el tubo y no se equivoca, pues la velocidad del bus se incrementa posiblemente a más de 80 kilómetros por hora en ese corto trayecto que desemboca en el centro comercial Villanueva. Son solo algunos segundos, pero bastante intensos si se piensa en lo que podría pasar si ocurre un incidente.

Aunque no es cómoda la situación, a nadie parece importarle: “acá hay que recuperar el tiempo perdido en el trancón”, dice uno de los pasajeros que empieza a caminar a buscar su salida para la próxima parada: El edificio de los espejos.

“Pero… ¿cuál bus no anda rápido cuando puede?”, dice Aicardo Torres, técnico en reparación de neveras y habitante del barrio Belén San Bernardo que toma la ruta con cierta frecuencia. Señala que, en lo personal, no ve diferencia entre esta ruta y otras. “Pienso es en los viejitos, a ellos les toca duro cuando los buses van colgados de tiempo y andan ligerito (sic)”.

Patricia Arredondo, operadora de máquinas de confección, se queja de las frenadas al momento de tocar el timbre y pedir la parada. “Si uno lleva un paquete o algo así, tiene que cogerse muy bien. Pero así son todos los buses, no sabemos esto cuándo va a cambiar. A los trabajadores nos toca así”, expresa.

El secretario de Movilidad de Medellín, Humberto Iglesias Gómez, informó respecto a estas quejas, que ya se está implementando la herramienta de gestión de flota, por la cual es posible monitorear satelitalmente y en tiempo real las velocidades, trayectos, paradas, apertura de puertas, entre otros parámetros de los buses del servicio público colectivo. Ya se han instalado los sensores en 2.400 buses de los cerca de 4.000 en la ciudad.

Jaime Sánchez, Director Operativo de Autobuses El Poblado Laureles, una de las tres empresas que operan la ruta en la dirección izquierda, indica que el trayecto que atienden está muy afectado por externalidades como la saturación de vehículos en las vías y que en muchos casos explicaría los movimientos bruscos de los que se quejan los usuarios.

“Taxis, motos y vehículos, incluso de transporte informal se atraviesan y los conductores deben frenar para evitar colisiones”, explica Sánchez quien agrega que, en el aspecto de criterios como la velocidad, opera más la percepción del usuario que la misma realidad. “Estamos en una ciudad saturada de vehículos y en permanente trancón donde no se alcanzan altas velocidades, por el contrario, en algunos tramos no se alcanzan ni los nueve kilómetros por hora”.

Adicionalmente, explicó que tanto la empresa a la que pertenece como las restantes y sus áreas de seguridad vial, trabajan por la reducción de los riesgos junto con los conductores con capacitaciones, talleres y campañas constantes de normas y servicio al cliente.

El secretario Iglesias explicó que hasta ahora no se están aplicando sanciones frente a las infracciones de esta u otras rutas del servicio. “Medimos cada uno de los movimientos de las rutas monitoreadas con estos dispositivos, incluyendo la ruta 302. Por ahora es un tema pedagógico y les estamos informando sobre las infracciones y lo que queremos es evolucionar a la sanción”.

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