Pabellón del Agua: una historia de Medellín que merece ser contada

May 17, 2021 | Destacado 3, Infraestructura, Patrimonio

Hace 8 años, bajo el suelo del centro de Medellín, se hizo un hallazgo que cuenta parte importante de la historia de la ciudad, pero que sus ciudadanos aún desconocen.

 

En el 2013, la zona centro oriental de Medellín se sorprendió con la puesta en marcha de un proyecto que prometía mejorar el servicio de transporte público en esta área, el Tranvía de Ayacucho. Sin embargo, durante las excavaciones de la obra, se haría un hallazgo aún más sorprendente que los mismos vagones eléctricos.

 

Durante la demolición de una casa antigua, ubicada en la calle Ayacucho con carrera 41, los obreros encontraron bajo sus cimientos vestigios arqueológicos, una estructura completa y compleja, que, aunque en un principio no se sabía qué era, su aspecto no dejaba duda de su importancia.

 

Descubrimiento e identificación

Cuando el hallazgo se hizo, un grupo de estudiantes de la facultad de arquitectura de la Universidad Nacional se encontraba trabajando en la línea del tranvía en uno de sus talleres de diseño. Ellos fueron quienes notificaron al profesor Luis Fernando González, arquitecto y doctor en historia de la Universidad Nacional. La situación no daba espera, profesor y estudiantes se desplazaron rápidamente al sitio.

 

“Yo temía mucho que no nos dejaran entrar, de pronto por la prevención de que seguramente estaban escondiendo lo que había allá abajo por miedo a que les paralizaran la demolición”, cuenta González recordando aquella mañana de febrero en el 2013.

 

“Cuando llegamos una chica nos abrió, todo estaba en escombros, las paredes de la casa demolidas, y por un hueco nos metimos a algo que no sabíamos qué era. Comenzamos a tomar fotografías con flash en la oscuridad, les dije a los estudiantes ´tomemos las que más podamos que muy seguramente pronto nos sacan’”.

 

Y efectivamente así ocurrió, a los 20 minutos de estar adentro, la misma mujer que los había dejado pasar, les suplicó que salieran. Sin embargo, las fotos bastaron para que González notara el valor histórico del hallazgo.Inmediatamente activó una red de personas involucradas con patrimonio, quienes a su vez notificaron a otras entidades como el ICANH (Instituto Colombiano de Antropología e Historia).

 

Los ojos ahora estaban sobre el descubrimiento, y los mitos no se hicieron esperar, decían que había un tesoro, que eran túneles, que conducían a La Catedral o a quién sabe dónde.

 

Lo cierto es que el escándalo funcionó para que el ICANH obligara al consorcio del Tranvía a hacer arqueología urbana, una práctica poco familiar para la ciudad y que no se tenía pensada para la obra, pero que por ley debía cumplirse.

 

Se conformó un equipo cuyo líder fue el arqueólogo Pablo Aristizábal, con el fin de identificar lo encontrado. Junto a él trabajaron otros profesionales de historia, quienes tras exhaustivas investigaciones, reconocieron que se trataba del desarenadero, o tanque de sedimentación, y todo el sistema de acueducto y alcantarillado construido en 1896 por el ingeniero Antonio José Duque Bernal.

 

El acueducto se construyó para surtir a una pequeña Medellín, que iba desde lo que hoy conocemos como Plazuela San Ignacio hasta el barrio San Benito. Cuenta la historia de una época en la que el agua dejó de pertenecer a la clase pudiente de la ciudad y pasó a volverse un bien común.

 

Un deseo inconcluso por preservar el pasado

Pabellón del Agua Medellín El conflicto de intereses entre personas de patrimonio y contratistas no duró mucho, pronto se dieron cuenta que tanto el progreso como la historia podían ir de la mano. La estación del Tranvía que estaba en inmediaciones del hallazgo dejó de llamarse Mon y Velarde y cambió su nombre por Pabellón del Agua.

 

“La Alcaldía, el Metro y EPM, coincidieron en que este era un hallazgo sumamente importante para la historia la ciudad. Por esto EPM diseñó el proyecto Pabellón del Agua, que es un museo para poder tener acceso, no solo a los vestigios, sino también a una sala de exposiciones sobre todo el proceso de saneamiento del agua de la ciudad.”, explica la arquitecta y gerente del centro, Mónica Pabón.

 

La estrategia expresaba de forma optimista que el Pabellón del Agua EPM sería una galería de la historia del sistema de acueducto de Medellín, pasando por los recursos hídricos, el abastecimiento de agua y su proceso de saneamiento. Así mismo, se afirmó que la Fundación EPM administraría la obra con una inversión de 6.000 millones de pesos, sin embargo, 8 años después del hallazgo, el aula- museo sigue sin construirse.

 

¿Verá Medellín el Pabellón del Agua?

Como explica la gerente Pabón, lo más complicado de un proyecto no es encontrar recursos para desarrollarlo, sino para su sostenimiento en el tiempo. Si durante la Alcaldía de Aníbal Gaviria el problema había sido encontrar un operador para el plan, en la Federico Gutiérrez, cuando EPM estaba ya a cargo, los problemas con Hidroituango hicieron que los recursos para el Pabellón del Agua se redestinaran.

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Sin embargo, esta vez la gerente Pabón se siente optimista al respecto, “Creo que estamos muy cerca, el alcalde tiene una voluntad muy grande de que el proyecto salga adelante, le ve muchísima importancia no solo por el foco que se le ha puesto al centro, sino por el tema de patrimonio arqueológico. Este es el momento en que nos estamos uniendo de nuevo todos los dolientes para sacar adelante el proyecto. Y creo que está vez sí se va a lograr.”

 

De estar en lo cierto, pronto habitantes y foráneos encontrarán en el centro una ventana al pasado de Medellín.

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Q bueno sería…Me encanta…Así se conserva algo …ya q han acabado con tanto patrimonio hermoso q existía…fenomenal así Cómo en muchas partes de Europa q Conservan todo esto Encerradas en vidrios y con sus Historias escritas al lado…Maravilloso …saludos…

Todos debemos conocer la historia para aprender de ella y luego enseñarsela a esta generacion.

Hay que conservar lo poco que la arquitectura moderna no deja en pie

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