jueves, noviembre 23, 2017
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Lo que no sabía de las iglesias del Centro

Los once templos católicos del centro histórico de Medellín son recintos de gran valor cultural y religioso que guardan más de una sorpresa. Dese con nosotros la oportunidad de redescubrirlos.

Por Alexander Barajas Maldonado

 

De las casi 340 parroquias con que cuenta la Arquidiócesis de Medellín, la Comuna 10 alberga una buena porción compuesta por varias de las iglesias consideradas como las más bellas; verdaderos íconos que le dan identidad a nuestro centro histórico. Lejos de pretender ser exhaustivos con esta lista de templos, queremos indicar algunas de sus características más pintorescas, a manera de saludable antojo para visitarlas e ir por más.

Estructuras centenarias, levantadas en piedra, ladrillo y argamasa, pero sobre todo con vocación por la eternidad. Parece que sus únicos enemigos son la degradación social de sus entornos y el creciente urbanismo que amenaza con opacarlas bajo nuevas moles de hierro y vidrio; dos amenazas que prosperan bajo la indiferencia de los cientos de miles de personas que cada día pasan por sus atrios.

Son imponentes vestigios de otros tiempos, tesoros que no se repetirán porque templos de este tipo no se construirán más, decisión de una Iglesia volcada a la misión social. Los vitrales, esculturas, pinturas, mobiliario y la arquitectura excelsa de estos bienes patrimoniales están ahí para el disfrute gratuito y respetuoso de todos.

San Antonio de Padua
(Carrera 48 con calle 44)
De las pocas parroquias regentadas por una comunidad (los franciscanos, quienes también tienen un convento anexo al templo). De estilo neo-renacentista, su cúpula es la más grande de la ciudad. Su entrada por Junín es única, ubicada a desnivel y detrás del altar mayor.

San Ignacio de Loyola
(Carrera 44 No. 48-28)
La fachada delata su origen: primero fue una capilla franciscana y luego un templo jesuita, por eso el austero aspecto del centro de la misma, rodeado de una bella estructura barroca. Además, sobresale el contraste entre los materiales utilizados en cada periodo.

San José
(Carrera 46 No. 49-90)
Conserva la pintura más antigua en Antioquia: un cuadro de San Lorenzo, patrono de la primera fundación de Medellín (1616). Sus osarios eran los preferidos por la aristocracia local, acogiendo incluso los restos de dos primeras damas de Colombia (madre e hija).

Catedral Metropolitana (Basílica de la Inmaculada Concepción de María)
(Carrera 48 No. 56-81)
Mayor templo de Antioquia y la primera basílica de Medellín. Altares y confesionarios en mármol, lámparas de araña, pinturas y esculturas donados por prohombres como Pablo Tobón Uribe. Acoge los restos de Tomás Carrasquilla. Tiene en funcionamiento el considerado mayor órgano de tubos de América Latina.

Basílica Nuestra Señora de La Candelaria
(Calle 49A No. 50-85)
Es el templo más antiguo y la segunda basílica medellinense. Posee un altar de gran riqueza artística, adornado con plata martillada. Su costado por el pasaje Boyacá exhibe el ladrillo y piedra originales, una bella característica compartida con otros templos vecinos.




La Veracruz
(Calle 52 No. 52-18)
No es el templo más antiguo, pero sí el que menos cambió desde tiempos coloniales. Era llamada la Ermita de La Veracruz de Los Forasteros, pues sirvió de cementerio para extranjeros católicos. Las columnas y fuente que rodean el atrio son símbolos de la ciudad.

San Juan de Dios
(Carrera 54 No. 59-85)
Fue la capilla del primer hospital que tuvo la ciudad, manejado por los hermanos hospitalarios. La ampliación de la calle Colombia a mediados del siglo XX hizo que la fachada original cambiara por su actual estructura. Expone permanentemente la custodia más grande de Medellín.

San Juan Bosco
(Calle 49 No. 55-25)
Erróneamente conocida como de María Auxiliadora, es una parroquia salesiana; era la capilla del colegio Pedro Justo Berrío, que ahora es estación de policía. Su escultura de María Auxiliadora, tallada en madera, fue la primera de esta advocación en llegar al país (1917) y sobrevivió intacta a un carro bomba puesto contra la policía en 2004.

San Benito Abad
(Calle 51 No. 56A-76)
Está en remodelación interna. Recientemente fueron retirados la pintura y el revoque de su fachada para exponer la bella estructura rústica original. También es administrada por franciscanos.

Sagrado Corazón de Jesús
(Carrera 57A No. 44A-15)
Valiosa por su estructura neo-gótica y los tesoros que guarda. Sobresalen el altar en mármol de Pietrasanta y los mosaicos venecianos del viacrucis. Construida por el arquitecto belga Goovaerts, tiene como iglesia hermana la del Perpetuo Socorro (cerca al Hospital General).

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
(Calle 35 No. 48-8)

Su imponente belleza neo-gótica sobresale dominando el paisaje circundante; ninguna otra edificación la opaca y es visible desde los miradores de ciudad más concurridos, como el cerro Nutibara o el viaducto del metro. Comparada con su hermana de barrio Triste, el interior es más bien simple y austero.







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