Construir rutinas no es siempre una tarea sencilla, pero en lo que al cuidado de su piel respecta, quizá sea el momento de ser un poco más estrictos. Tome nota.

Por: Valentina Castaño Marín

Si usted ha caminado por el centro de Medellín durante el día, sabrá bien que sin importar mucho la hora, en algún punto los rayos fulminantes del sol le harán tener que secarse el sudor y entreabrir los ojos al menos unas cuantas veces.

Sobre el impacto que tiene esta exposición solar en nuestra piel se ha hablado mucho. Por años hemos escuchado de la importancia del bloqueador y hemos hecho caso omiso a una que otra advertencia de no abandonar nuestro hogar sin aplicarlo, sin embargo caben las preguntas ¿Realmente qué tan importante es usarlo diariamente? ¿Es el sol el único y más importante actor del que debemos proteger nuestra epidermis?

La epidermis es la capa más externa de la piel y forma una barrera protectora contra las influencias medioambientales.

Empecemos por identificar el enemigo principal, los rayos ultravioleta (UVA y UVB).

Presentes en la luz solar, los rayos UV son la causa principal de los efectos dañinos del sol sobre la piel. En exposiciones altas, estos son incluso capaces de alterar el ADN de los genes que controlan el crecimiento de las células de la piel, aumentando la incidencia del melanoma u otros tipos de cáncer en esta, y provocando en el camino la aparición de arrugas prematuras, pérdida de elasticidad, manchas e hiper-pigmentación de algunas áreas.

Para protegernos de esta radiación, la tierra cuenta con una capa de gas ozono capaz de absorber gran parte de los rayos ultravioleta provenientes de la luz solar. Sin embargo, los humanos hemos logrado deteriorar esta capa de forma muy profunda mediante el uso de sustancias químicas (clorofluocarburos), lo que ha hecho que el uso del bloqueador pase de ser una tendencia saludable a una necesidad inminente.

Así lo asegura Alejandra Sañudo, médica dermatóloga de la Universidad de Antioquia. “El antisolar debe ser usado todos los días, en todas las áreas expuestas al sol, llueva o no, salga el sol o no, incluso es recomendable hacerlo dos veces, en la mañana y al medio día, para de esta forma evitar cáncer, manchas o pecas”.

¿También se necesita antisolar cuando el día está nublado?

La respuesta es un sí rotundo. Aunque algunas formaciones nubosas tienen la capacidad de bloquear rayos UV, otras por el contrario pueden reflejar y aumentar la exposición a los mismos.

Los niveles de radición UV en Medellín exceden los límites sanos estipulados por la Organización Mundial de la Salud, y el uso de bloqueador no ha logrado aún convertirse en una cotidianidad para sus habitantes. Aunque no se han hecho registros rigurosos la doctora María Soledad Aluma, directora de la Fundación Cáncer de Piel Colombia, afirma que se presentan 1500 nuevos casos de cáncer de piel en el país cada año. Las afecciones cutáneas por exposición solar ya no son casos aislados en la ciudad. Para cuidarse hay varios factores que quizá quiera tener en cuenta.
La aparición espontanea de lesiones cutáneas (como las manchas, verrugas o lunares) suele ser bastante común en la infancia temprana pero, por el contrario, si estas aparecen nuevas después de los 20 años, no estaría de más pasar por el consultorio de un dermatólogo para revisarlas.

El sol no es el único enemigo de la piel sana.

La detección temprana del cáncer de piel lo hace tratable y curable. La piel es el órgano más extenso del cuerpo, pero su revisión se ejecuta de forma rápida con una ojeada minuciosa. Invertir unos segundos de la mañana asegurándose que no hayan pigmentaciones nuevas basta para cuidarse de esta afección silenciosa y mortal.

El sol es ineludible y hay que encontrar la pantalla solar adecuada para defenderse de este. Si de cámaras de bronceo se trata, los rayos UV provenientes de estás, provocarán a la larga, daños en la piel mucho menos estéticos que el ser algo pálido.

Si bien el debate en torno al cuidado de la piel en épocas de cambio climático se ha situado principalmente en hablar sobre la fuerza e impacto de la radiación ultravioleta, hay un factor silencioso del que aún muchas voces no han dado opinión. Nos referimos a la polución ambiental y las consecuencias que tiene en la epidermis.

A mediados de febrero, Medellín entró una vez más en estado de prevención por la mala calidad del aire. Los medidores de material particulado (PM) del SIATA (El Sistema de Alerta Temprana), reportaron cifras altas consistentes con una alerta naranja, principalmente en el centro de la ciudad. Sabemos ya que este material particulado es potencialmente nocivo para nuestras vías respiratorias, sin embargo no nos hemos preocupado demasiado por las consecuencias que pueda tener sobre nuestra piel.

El material particulado que contamina el aire es 100 veces más delgado que un cabello, así logra entrar con facilidad por nuestros poros, ensuciándolos y taponándolos, esto evita que la piel se oxigene de forma eficiente haciendo lentos los procesos de renovación celular y reduciendo los niveles de vitamina E y C, antioxidantes naturales de la dermis.

Tome medidas

El envejecimiento prematuro, tono poco uniforme, poros obstruidos, la deshidratación y la falta de luminosidad en nuestra piel, ocasionados por la polución ambiental, al igual que los ocasionados por el sol, pueden ser prevenidos con cuidados relativamente sencillos:
Realizar diariamente una limpieza neutra para evitar que los poros se taponen y permitan a la piel respirar.
Utilizar hidratantes con antioxidantes y propiedades antiadhesivas que eviten que las partículas se “peguen” a la piel.
Aplicar protector solar de amplio espectro contra rayos UVA y UVB dos veces al día
Llevar una dieta rica en alimentos con antioxidantes como la sandía, naranjas, nueces, etc.

La piel es el principal escudo contra los agentes infecciosos del entorno, está en sus manos cuidarla y decidir qué hábitos incorporar a su vida.

Diferencias entre las lesiones cutáneas

Mancha: Cualquier cambio de coloración en la piel.

Peca: Son machas en la piel debido a una mayor concentración de melanina. Suelen ser pequeñas, redondeadas, de color marrón, con borde irregular y sin relieve.

Lunares: Cúmulos de células que producen pigmento (melanocitos) y que al unirse forman un pequeño tumor benigno.

Verruga: Normalmente son infecciones virales que producen queratosis (piel endurecida). Pueden ser contagiosas.