Después de muchos meses de inactividad, este atractivo ya fue reparado. En estos horarios está encendido para el disfrute de la ciudadanía.

Por: Víctor Vargas

La pantalla gigante de agua, que enmarca el Parque Bicentenario y el Museo Casa de la Memoria de Medellín, está operando nuevamente, tras la intervención que realizó la Secretaría de Infraestructura con un costo de $45 millones.

Así lo explicó el subsecretario de Construcciones y Mantenimiento de la cartera, ingeniero Andrés Felipe Uribe, quien detalló que se realizó la reparación y mantenimiento de los sistemas hidráulicos y del software que opera esta estructura de dieciséis metros de ancho por cinco de alto y que, a través de 7.200 hilos de agua que funcionan como una superficie, puede proyectar imágenes en las noches.

Inaugurada en 2010 como parte de la fase inicial del Parque Bicentenario, la pantalla ha permanecido la mayor parte del tiempo apagada y sujeta al debate sobre quién debía operarla y mantenerla. Sin embargo, ese dilema administrativo parece haberse solucionado y el subsecretario aclaró que la Subsecretaría de Construcciones y Mantenimiento de la cartera ha asumido la responsabilidad.

Revitalizando el espacio público

Es sábado en la tarde y los integrantes del colectivo El Cuerpo Habla, de la Universidad de Antioquia, adelantan un performance llamado Agotar.

Por medio de una vasija grande y otras más de menor tamaño, el agua cobra un valor simbólico que se va pasando de mano en mano entre actores y comunidad.

Allí está Carlos Gómez, habitante del barrio Enciso que va camino a su casa y se detiene curioso a observar la obra. “Yo no entiendo mucho qué están haciendo, pero muy bueno que la pantalla esté funcionando y hagan estas cosas tan bonitas aquí”, dice Gómez, electricista de oficio.

Sin embargo, para que este atractivo opere y sea un espacio de encuentro para las comunidades, el Subsecretario de Construcciones y Mantenimiento indica que los funcionarios tienen una dura labor. “Lo complejo del lugar no es el mantenimiento sino la logística por la presencia de habitantes de calle. Cada fin de semana, junto a Inclusión Social, debemos pedirles que se retiren, que recojan sus cosas y despejen el espacio para los visitantes, además de la basura que dejan”, denuncia el funcionario.

Por ahora la pantalla está en servicio los fines de semana y los días festivos, y aunque está concebida como un elemento para contemplar, los ciudadanos la usan además como una especie de cascada, especialmente los niños en días de calor, lo que está bien para la Secretaría que solo pide a los usuarios cuidar el atractivo para que siga operando.