jueves, noviembre 23, 2017
Home > Comunidad > El Homero Manzi: templo del tango en Medellín

El Homero Manzi: templo del tango en Medellín

El tango, música ligada con letras mayúsculas a la cultura de los paisas, tiene en el Centro Cultural Homero Manzi uno de los espacios más representativos y acogedores para su disfrute.

Por Andrés Puerta

En el Homero Manzi se respira y se vive por el tango, un aire musical que comenzó acompañado por la flauta, el violín y la guitarra; pero que después incorporó el instrumento que le infundiría su alma: el bandoneón. Este invento del alemán Heinrich Band, sirvió desde el principio para sustituir al órgano en las parroquias pobres. El primero que llegó a Buenos Aires lo hizo a bordo en un buque sueco, uno de los marinos cambió el suyo en el puerto por una botella de licor.

El tango nació en los arrabales de la capital argentina y está basado en experiencias personales, tiene bastante de la milonga, cuando los gauchos recorrían las praderas y los Payadores (músicos ambulantes) llevaban las noticias de pueblo en pueblo en forma de canción. También tiene la tristeza, la nostalgia y las aspiraciones de los inmigrantes que llegaron al puerto bonaerense. El tango se extendió por Europa, por toda América y llegó para quedarse con fuerza en Medellín, su tradición es defendida en lugares como el Salón Málaga, el Patio del Tango, la Casa Gardeliana y el Homero Manzi.

En las paredes del Homero, las fotos de cantantes, bailarines, compositores y orquestas, se exhiben como figuras tutelares y la música que antes ponían en casetes, acetatos y discos compactos, ahora se controla desde el computador. La rockola, principal protagonista del lugar, está recién remodelada y ahora funciona también por Bluetooth y USB.

Don Javier Ocampo es el corazón de este Centro Cultural. Se enamoró del tango desde niño en los bares de la plaza de Amagá, no podía entrar, pero se conformaba con quedarse en la puerta. Su casa quedaba frente al colegio y apenas sonaba el timbre iba corriendo a escuchar los programas de Radio Tricolor.

El Homero Manzi fue primero una cafetería en la que no ponían música, pero el doctor Francisco Duque, quien conoció a don Javier cuando trabajaba en diferentes bares de tango, le preguntó por qué había abandonado su esencia y le llevó un par de casetes con tangos seleccionados. Don Javier que siempre había querido tener un local en el que solo se escucharan tangos y donde pudiera hacer una selección musical a su clientela, montó entonces una casetera y comenzó a ponerlos. Era el año 1988, y desde ese momento, se esmeró por levantar un sitio respetable, en el que incluso pudieran entrar las damas, pues un porcentaje grandísimo de los tangófilos son mujeres.

Como centro cultural, en el Homero Manzi han realizado diversas actividades relacionadas con el tango como la proyección de vídeos, cantantes en vivo, baile y conferencias nacionales e internacionales. Además, es la sede de la Asociación Gardeliana de Colombia y la Academia Colombiana de Tango.

Son muchos los personajes que pueden destacarse dentro del bar, como don Orlando Loaiza quien desde el principio ha sido mesero, mano derecha de don Javier y encargado del contacto directo con la gente, o don Camilo, un hombre que va hasta tres veces por semana desde hace 25 años y que incluso tiene una lista permanente de temas que suenan a lo largo de la noche.

Aunque la historia del Homero ha sido muy fructífera, ha pasado por momentos difíciles, como cuando lo inauguraron y la ciudad vivía su época más oscura, por miedo tenían que abrir sólo hasta las 10 de la noche. También fue dura la construcción del Tranvía de Ayacucho y las obras en la calle Pichincha, porque dificultaron la llegada de la gente (a veces no iba ningún cliente), únicamente el amor por el espacio les permitió mantenerlo vivo.

Antes había por toda la ciudad negocios de tango, muchos no aguantaron la época del narcotráfico. Los bares que quedaban en Guayaquil los compraron para construir El Hueco; en los barrios, los locales adoptaron músicas más populares como el vallenato o el reguetón, solo algunos espacios como el Homero Manzi se han mantenido vigentes y son los encargados de guardar la tradición, mantener y cultivar su cultura.

El compositor Homero Manzi nació en Buenos Aires, Argentina, en 1907, fue uno de los principales letristas del tango, un poeta puesto al servicio de la música, guionista y director de cine, ciudadano con profundo compromiso político. Don Javier escogió el nombre de su local por la admiración que sentía por “Barbeta”. Años más tarde se hizo amigo de Acho Manzi, hijo de don Homero, con quien conoció a profundidad su historia, “era un hombre respetable desde todo punto de vista. No tiene detractores con causa”.







Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *