Aunque la comuna 10 ya cuenta con algunos espacios de coworking, siguen faltando más lugares de trabajo colaborativo que traigan nuevos emprendimientos o proyectos a asentarse en la zona. Este es el panorama y el potencial del centro.

Por: Valentina Herrera

La modalidad del trabajo en espacios compartidos toma cada vez más fuerza en zonas de Medellín como Laureles y El Poblado, ya sea en casas viejas cuyas habitaciones son ocupadas por proyectos independientes pero que se colaboran entre sí, o con nuevas edificaciones que se construyen desde un inicio para ello.

Sin embargo, y a pesar de que la comuna 10 de Medellín ha sido históricamente la sede de muchas empresas, este modelo de trabajo, conocido como coworking, aún no se ha asentado lo suficiente en La Candelaria. Le contamos algunos de los proyectos que existen y las opiniones de quienes han implementado sus ideas en otras zonas de la ciudad.

El centro comercial Sandiego, por ejemplo, desde julio pasado cuenta con una zona delimitada y adecuada para coworking, que opera en los mismos horarios que el comercio y que está dotada con las herramientas y comodidades necesarias para trabajar.

De acuerdo con Sandra Sánchez, del área de comunicaciones del centro comercial, desde hace poco más de un año habían identificado que sus espacios comunes eran usados por personas que se encontraban para trabajar, adelantar sesiones de trabajo o encuentros diferentes a ocio. Sánchez contó que las reuniones pueden ser desde visitadores médicos, hasta vendedores o clientes tradicionales que requieren unos servicios del centro comercial y se quedan allí para adelantar otras labores.

“Son trabajadores o personas independientes que no tienen mucho tiempo para desplazarse y por ello decidimos adecuar este espacio de coworking como un servicio complementario, con los requerimientos necesarios como conexiones, iluminación, acceso a internet, entre otros, esto pues la tendencia actual de quienes visitan los centros comerciales ha cambiado, ya buscan espacios diferentes en las mismas instalaciones”, agregó Sánchez.

El espacio de Sandiego, que en los próximos meses será mejorado, es la manera como las grandes superficies comerciales le han abierto las puertas al coworking. Sin embargo, en el centro también existe otro lugar que se ciñe más a las definiciones de trabajo colaborativo y cocreación. Se trata de Göra Makerspace, ubicado cerca de las Torres de Bomboná y aunque su creador, Thomas King, no lo define como un espacio de coworking, si lo presenta

como un taller donde diferentes artistas crean, exponen y enseñan sus oficios o saberes, tanto a los mismos residentes de la casa como a ciudadanos del común.

Hoy las personas se reúnen en cafeterías o bibliotecas que no tienen todas las condiciones para trabajar con agilidad y comodidad.

“Comencé con un proyecto propio de emprendimiento, pero buscando ayuda para mejorarlo, conocí otras iniciativas pequeñas pero complementarias, por lo que decidí crear Makerspace, que inició con talleres desde carpintería, costura, impresión 3D, hasta cine y fotografía y otras oficinas. Hoy buscamos apoyar a la gente que quiere responsabilidad de su vida a futuro, pero con su independencia. Göra es para cultivar libertad”, relató

El recorrido por el centro también permite encontrar a OPT Business, un proyecto de coworking más madurado que ha albergado en sus 600 m², en el piso más alto del centro comercial Gran Plaza, proyectos desde 10 hasta 100 personas. En su mayoría, equipos de trabajo de la administración municipal que no cuentan en sus sedes propias con el espacio o las herramientas necesarias.

Gustavo Hurtado, director comercial, explicó que OPT se especializa en brindar “soluciones integrales de espacios completos y tranquilos, con apoyos locativos con los que las empresas o emprendimientos solo deban instalarse y trabajar”.

OPT comenzó en 2014 en un edificio de San Juan con Bolívar, pero desde febrero de 2019 decidieron expandirse a este nuevo espacio que hoy ocupan al frente de La Alpujarra. Un cambio que implementaron cuando evidenciaron que la demanda de más espacios, era especialmente del sector público, la administración municipal y organizaciones no gubernamentales.

Hurtado reconoció que en el centro hacen falta más espacios de coworking y contó que le apostaron a instalarse allí pues los socios y creadores de la compañía tienen sus empresas en el centro.

El potencial

CENTROPÓLIS consultó con otros proyectos de coworking que ya llevan más tiempo en la ciudad sobre qué le hace falta al centro o por qué deberían llegar más proyectos de este tipo y darle a la comuna 10 espacios de trabajo más allá de las cafeterías o las bibliotecas.

Camila Becerra de la Casa Redonda y Circular Coworking Group, que opera desde 2015 en Laureles y El Poblado, resaltó que las renovaciones adelantadas en el centro, que le han abierto más espacio al peatón, sumado a los eventos y el turismo, son un respaldo a quienes quieran pensar en coworking en esta zona.

“Cada vez son más los jóvenes que están pensando en iniciar su proyecto o los turistas que a pesar de estar de visita necesitan trabajar, y las oficinas de trabajo colaborativo son las principales opciones que buscan”, detalló Becerra.

Todos estos proyectos o empresas concuerdan en que la comuna 10 cuenta con la oferta inmobiliaria adecuada para darle paso a espacios de trabajo colaborativos, ya sea de proyectos pequeños o independientes, o equipos de trabajo de un área de la alcaldía, pero que hace falta más conocimiento y apuestas sobre el te

La defensa del centro, de los comerciantes, de los habitantes, la promoción de este sector como el más importante de la ciudad, la realización de proyectos e investigaciones que han aportado a su desarrollo, entre otros, hacen parte de la herencia que Corpocentro ha dejado a Medellín durante cinco lustros.