En el centro de Medellín, donde habitan árboles centenarios, especies extranjeras y también nativas, bautizar árboles, como acto simbólico, resulta preciso para hablar de lo que se requiere en la zona a nivel paisajístico

Por: Vanessa Martínez Zuluaga

A mediados del siglo XIX, en esta ciudad que apenas empezaba a poblarse y donde los árboles eran sembrados de forma orgánica y sin considerar lo que por estos días se conoce como paisaje arbóreo, algunos hombres de negocios como Gabriel Echeverri Escobar y Pastor Restrepo empezaron a sembrar ceibas. El primero la trajo desde el río Cauca y la plantó en la Avenida La Playa con la carrera 46, hoy Avenida Oriental, la cual aún está en pie. Restrepo, por su parte, plantó cuatro al costado sur del Parque de Bolívar, pero en la actualidad solo dos siguen allí.

Así, partiendo de iniciativas independientes y otras colectivas como las del grupo que congregaba a la Sociedad de Mejoras Públicas, el centro empezó a poblarse por una cantidad considerable de gualandayes, guayacanes amarillos y rosados, palmas de vino, carboneros, mangos, palmas reales, chingalés y una larga lista de ejemplares arbóreos, muchos de los cuales fueron sustituidos luego por grandes construcciones. Algunos persisten con el paso del tiempo y otros se siembran ahora con más conciencia técnica de lo que se requiere en la zona.

Bautizos Botánicos: para reconocer los que siguen en pie

¿Bautizar árboles? Sí, a partir de un acto simbólico alrededor de la especie, un experto explica cómo se llama, para qué le sirve al ecosistema, de dónde viene y diversas historias que se desprenden de este, como incluso quién los sembró para, finalmente, concluir con su bautizo: un cartel atado al tronco que explica su nombre popular y denominación científica. El programa es promovido por la Gerencia del Centro y la Universidad de Antioquia con su programa Cultura Centro.

Desde 2016 se han realizado Bautizos Botánicos en la avenida La Playa, en el Parque de Bolívar, en la Plazuela San Ignacio y en el barrio San Benito, todos con el propósito de reconocer el patrimonio natural que hay en el centro, además de contribuir así con su preservación.

Dicha iniciativa permite ampliar la concepción del paisaje arbóreo del centro de Medellín y empezar a dimensionar lo que podría ser el futuro del diseño paisajístico en la ciudad. Norberto López, biólogo y coordinador del herbario del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, quien también forma parte del proyecto Bautizos Botánicos, conversó con CENTRÓPOLIS respecto a este tema:

¿Considera que está bien diseñado el paisaje arbóreo del centro de Medellín?

El paisaje arbóreo del centro es resultado de múltiples diseños y épocas distintas que responde a diferentes necesidades y gustos de personas a las que les nace sembrar o que han tenido a su cargo esta labor. Anteriormente, muchos árboles fueron ubicados en el lugar equivocado por desconocimiento en ese momento de sus requerimientos ecológicos, del espacio necesario para su desarrollo libre, sus necesidades de luz, humedad, compañía y nutrición, o bien porque no se les respetó su espacio y fueron establecidas cerca de ellas obras de infraestructura.

En la actualidad, se está orientando de manera acertada, ya que en este tema se ha avanzado mucho. Medellín es pionera en el país en preferir las especies nativas sobre las introducidas de otros países. Estas especies son las que han habitado los ecosistemas naturales del Valle de Aburrá y sus laderas, ya tienen adaptaciones y relaciones establecidas con la fauna local, con el suelo y con nuestra identidad cultural. Debemos conocerlas más, empezando por recuperar el conocimiento ancestral que tengamos sobre ellas y encargarnos de su divulgación.
Producto de esos avances están los manuales de silvicultura urbana (paisaje integral) con que contamos en la ciudad, en ellos se pueden consultar cuáles especies son adecuadas para cada espacio. A las plantas no les gusta vivir solas, se necesitan unas a otras.

¿Qué le falta al centro a nivel paisajístico?

Le falta mucha más vegetación, en especial los muros con hierbas, bejucos y epifitas, muchos de ellos se llenan de colores vivos en hojas, flores y frutos, también de aromas, todo ello para atraer visitantes de varios grupos biológicos (polinizadores y dispersores), además de las miradas de transeúntes, lo cual contribuye a un mejor estado de ánimo de la población local y pasajera.
En las terrazas, balcones y separadores hace falta más árboles, arbustos, hierbas, epifitas y bejucos, tanto ornamentales como aromáticos. Recuperar más zonas verdes continuas, que permitan la conectividad para el desplazamiento de la fauna local visitante, que requiere moverse a grandes distancias para la búsqueda de alimento, anidación y pareja. Se debe preferir siempre especies nativas, las nuestras.

¿Qué deberíamos hacer los ciudadanos para proteger nuestra riqueza arbórea en el centro?

Lo primero es conocerla, lo que no se conoce no se valora, no se aprecia ni se cuida. Conocerlos es saber sus nombres, usos, relaciones con el entorno, con la fauna, con el agua y la luz. Mucha educación, divulgación de lo conocido e investigación interdisciplinaria socializada.

¿Qué opina de las especies que se sembraron, en el marco del proyecto Plan Integral del centro que lleva a cabo la Administración Municipal?

Esas especies han sido muy bien seleccionadas, por profesionales y conocedores muy capacitados, además, han sido muy bien tratadas, siempre por expertos en el tema.

¿Cuáles son las especies que pueden contribuir a mejorar las condiciones climáticas de la zona?

Todas las plantas contribuyen a esto, en conjunto, empezando por los árboles nativos que proyectan sombra para que otras plantas que se han adaptado a esa condición puedan estar, esas tienen siempre hojas de mayor tamaño. Por lo tanto, se necesita una mayor área de evapotranspiración, manteniendo el aire con más humedad relativa, vapor de agua que refresca la temperatura. También es importante preferir suelos porosos a suelos impermeables.

 

Ahora, que el tema de la conciencia ambiental está presente en las agendas institucionales, mediáticas e incluso políticas, sigue siendo preciso abordar los requerimientos en paisaje arbóreo de la comuna 10, desde las iniciativas educativas y de preservación, como los Bautizos Botánicos, pero también desde el diseño y la planeación, como lo plantea Norberto López.