Sí bien hoy existe la capacidad para tener automóviles eléctricos moviéndose en la comuna 10, aún queda un largo camino antes de que la ciudad migre a esta movilidad sostenible. Le contamos cuál es el panorama.

Por Valentina Castaño Marín

Medellín cuenta con un parque automotor que ya supera el millón trecientos mil automóviles y una malla vial de apenas unos 2.230 kilómetros, insuficiente para tal densidad vehicular. Las consecuencias de esta situación se han visto reflejadas en un deterioro notorio de la calidad del aire de la ciudad, siendo el centro uno de los sectores más perjudicados.

En vista de la inminente crisis ambiental, entidades públicas y privadas han puesto sus ojos en opciones de movilidad más sostenibles: los carros eléctricos son la propuesta más destacada. Así pues, han comenzado a firmar cartas de respaldo para incorporar dichos vehículos en la ciudad. La pregunta es: ¿está Medellín, y principalmente el centro, preparada para recibirlos?

En Medellín hay 170 carros por kilómetro de vía.

¿Por qué la movilidad eléctrica es una buena opción?

Los detractores de esta forma de transporte se preguntan si, en efecto, es más sostenible que los ordinarios carros de gasolina, o si por el contrario, los procesos de manufacturación de estos vehículos y de producción de energía para abastecerlos, termina a la larga por emitir más agentes nocivos que el mismo combustible fósil.

La respuesta está directamente ligada con cómo se genera la electricidad en el país donde se maneje el vehículo. La electricidad a partir de carbón reduce drásticamente las ventajas de los automóviles eléctricos, pero mientras las compañías encargadas de abastecer energía al territorio se preocupen por generar energía limpia, esta alternativa de movilidad representa una excelente opción para combatir el deterioro de la calidad del aire, además de promover el crecimiento de nuevas industrias para la producción y optimo reciclaje de baterías y automóviles eléctricos.

¿Quién lidera esta apuesta en Medellín?

En materia de electricidad Empresas Públicas de Medellín y Celsia, la compañía eléctrica del Grupo Argos, son los pioneros de las estaciones de carga para vehículos eléctricos en la ciudad.

“EPM es el proveedor del servicio de energía, queremos ser los promotores para que haya más vehículos eléctricos en Antioquia. Nosotros somos el aliado técnico de las marcas que quieren traer oferta a la ciudad, les damos la confianza de hacerlo encargándonos de la instalación de las estaciones de carga públicas y domiciliarias” así lo explica Jorge Mario Ramírez, profesional técnico de distribución de energía de EPM, empresa que desde el año 2002 buscó incursionar en la movilidad sostenible con el gas natural vehicular y posteriormente con la tecnología para vehículos eléctricos.

Las estaciones de carga rápida demoran veinte minutos en cargar el 80% de la batería del auto, mientras que las de carga lenta unas cuatro horas en cargarlo en su totalidad.

Por su parte, Juan Manuel Alzate, líder de Innovación de Celsia afirma que “venimos incentivando la movilidad eléctrica como una apuesta para contribuir a bajar los niveles de contaminación y mejorar la calidad del aire. Con las estaciones estamos haciéndole la vida más fácil a quienes tienen estos vehículos y motivando a quienes no han dado el paso por la falta en la ciudad de infraestructura para la recarga”

Los vehículos eléctricos e híbridos registrados en el Valle de Aburrá equivalen a un 0,08% del parque automotor.

Hoy Celsia tiene en el Valle de Aburrá 8 estaciones de carga pública, mientras que EPM cuenta con 19 (14 son de carga lenta y 5 de carga rápida) y espera instalar este año la número veinte que estará ubicada en el Centro Comercial Sao Paulo.

¿Está el centro preparado?

Cada vez es más frecuente escuchar sobre proyectos que buscan poner a circular flotas de carros eléctricos en la ciudad. EnCarro es uno de estos. El servicio, que comenzará a funcionar a mitad de este año, tiene una estrategia similar a Encicla: un usuario podrá alquilar un pequeño vehículo eléctrico en una estación, movilizarse en él y dejarlo en otra, allí pagaría por el tiempo de su desplazamiento. Esta iniciativa, que ya se ha implantado en varias ciudades del mundo, planea tener algunas estaciones en el centro de Medellín.

Otro tema que suele preocupar a quienes se plantean la posibilidad de tener un carro eléctrico es cómo cargarlo. Si bien dentro de la comuna 10 existe solo una estación de carga pública ubicada cerca a la estación Exposiciones del Metro, es posible para cualquier habitante de la Candelaria solicitar el servicio de instalación de un puerto de carga interna en su parqueadero, siempre y cuando sea dueño del inmueble o inquilino con contrato de arrendamiento vigente. La carga de los vehículos dura con comodidad el día entero, por lo que no debería ser una preocupación demasiado grande las pocas estaciones de carga en la zona. “Técnicamente es posible instalarlo en cualquier domicilio, solo hay que tirar una extensión hasta donde se parquea. El precio varía dependiendo de las condiciones del sitio, pero ronda los dos millones de pesos. Hay marcas de automóviles que vienen con el cargador, de lo contrario el cliente puede comprarlo o EPM los puede brindar en servicio de alquiler, “comenta Jorge Ramírez.

Según la Secretaría de Movilidad, para agosto de este año funcionarán 56 buses eléctricos nuevos que complementarán la flota actual de Metroplús.

A la fecha EPM tiene la infraestructura para abastecer la demanda energética de unos 5.000 vehículos eléctricos, sin embargo las cifras de la Secretaría de Movilidad indican que hay apenas unos 500 circulando en Medellín y un poco más de 1000 si tenemos en cuenta al resto del área metropolitana, cifras bastante desalentadores si se les compara con el total de autos de combustión. Así que, al menos por ahora, falta un largo camino. Se necesita que los ciudadanos le apuesten más a la movilidad eléctrica y generen una mayor demanda para continuar con el crecimiento de la red de estaciones de carga; y quizá en un futuro hacer de esta una solución que realmente impacte positivamente las condiciones ambientales que hoy tanto preocupan.