Por: Carlos Londoño

No comprendo qué pasa con los módulos que se encuentran debajo del viaducto del metro por la calle Maturín. Muchos tienen extensiones diferentes a las permitidas. Algunos con mallas verdes, otros con madera, otros más se atan a los árboles o a las luminarias. Estas situaciones irregulares y la falta de control generan el escenario perfecto para acciones de microtráfico o ventas ilegales.

Las opiniones, comentarios y sugerencias aquí expresadas no representan la opinión del periódico Centrópolis