Muchas historias se tejen alrededor del uso de este alcaloide, también conocido como burundanga, y que es usado con frecuencia por los delincuentes. ¿Cuáles son ciertas? Le contamos.

Por: Víctor Vargas

‘Emburundangado’, ‘escopolaminado’ y ‘paseo millonario’ son expresiones que se han vuelto comunes para los colombianos y que lamentablemente son un riesgo permanente también para los ciudadanos de Medellín.

Estos términos nacen del uso criminal de la escopolamina o burundanga, un poderoso alcaloide depresor del sistema nervioso central (es decir que produce sueño, cansancio, alucinaciones), proveniente del procesamiento de los componentes de la flor del árbol conocido como ‘borrachero’.

La escopolamina es extraída del procesamiento de la flor del árbol conocido como ‘borrachero’.

Su forma más común es un polvillo, que al ser ingerido altera la conciencia, haciendo que la víctima quede vulnerable ante los delincuentes que manipulan su voluntad. Generalmente lo usan para robarle las pertenencias que lleve consigo o para trasladarlo por distintos puntos comerciales o cajeros automáticos para extraer dinero de sus cuentas y de sus tarjetas de crédito, lo cual se conoce como ‘el paseo millonario’.

Sin embargo, también con el control sobre la voluntad de la víctima, algunos delincuentes se trasladan hasta la residencia del “escopolaminado” para hurtarle objetos de valor como dinero, joyas, electrodomésticos, e incluso, muebles y vehículos.

El momento crucial en este delito es el instante en el que el criminal le suministra a la potencial víctima la escopolamina. Es sobre ese momento en particular en el que se han creado diferentes historias, unas son ciertas y otras son un mito, que el capitán Nelson David Conde Villamizar, jefe de Contra Atracos de la Seccional de Investigación Criminal (Sijin) de la Policía Nacional, pondrá en su verdadera dimensión.

¿Cómo sí y cómo no se puede drogar a una persona con esta sustancia?

Muchas veces se ha replicado la historia de una persona a quien se le acercan para pedirle ayuda con una dirección, le muestran un papel y en ese momento le soplan la escopolamina. Ese relato se suma al del taxista que sopla también la sustancia a sus pasajeros quienes caen bajo el efecto del alcaloide.

Según el capitán Conde, esto es un mito. Aunque la droga puede llegar a  hacer efecto por inhalación, eso debe hacerse de manera muy directa en las fosas nasales de la víctima, algo casi que imposible en esta acción. “En cuanto al mito de la escopolamina que le es arrojada a una persona o que se la soplan a la cara, eso no es real, siempre la escopolamina es ingerida a través de un alimento sólido o líquido y especialmente en licores”, precisó el oficial, experto en el combate a este delito.

Hasta dos días pueden durar, en promedio y según la dosis administrada, los efectos de la escopolamina.

En este sentido, el investigador agregó sobre ‘escopolaminar’ a una persona con dulces, cigarrillos y chicles es cierto, por lo que hizo la advertencia sobre esta modalidad “los delincuentes que usan el alucinógeno no trabajan solos, sino en red”.

Explica que la práctica más usada es el suministro de la ‘burundanga’ en el licor de alguien, pues normalmente se consume en un contexto de distracción, donde la persona ya tiene alterados sus sentidos por la bebida y puede ser distraído o seducido para verter el polvillo en las copas. Si esto no es logrado en el primer intento, agrega, los delincuentes tienen una segunda oportunidad y es cuando la persona sale del bar, fonda, discoteca, etcétera, a comprar un chicle o dulce previamente preparado con la sustancia adherida o un cigarrillo con la boquilla untada con el alucinógeno y que al ser introducido en la boca de la víctima, empieza a producir sus efectos.

Cinco minutos para actuar y buscar ayuda

Respecto al mito popular de que ante la escopolamina ingerida no hay tiempo de actuar, el capitán Conde Villamizar aclaró que no es cierto, aunque precisó que realmente después de ingerida, si la persona es advertida o se da cuenta “tiene aproximadamente cinco minutos, no para evitar los efectos sino para pedir ayuda o resguardarse de ser manipulada por los victimarios”.

Aunque la mayor intensidad de uso de la burundanga es en la noche, también en el día se ataca con ella, especialmente a personas que salen de bancos y otros establecimientos comerciales.

Agregó que el máximo peligro de la escopolamina radica en que quien la ingiere se ve ante los demás actuando normalmente, “pero al no ser consciente de sus acciones, el delincuente le dice ‘vamos al cajero’ y va. Le dice ‘vamos a su casa’ y va. Todas las órdenes que le dé el delincuente, la víctima las va a cumplir”.

Evite caer en sus redes

Frente a este delito, la mejor estrategia es la prevención ante las personas desconocidas que se acercan, buscan y promueven compartir una bebida o un alimento, excusa perfecta para “ágilmente suministrar la dosis del alcaloide”.

El capitán Nelson Conde Villamizar de la Sijin de la Policía, recomendó comprar licores en lugares de confianza y en caso de salir de “rumba”, evitar entablar relaciones con personas desconocidas. “No recibirle trago a nadie”. Concluyó.

Sobre los sectores de Medellín que son más afectados por este delito están los centros de entretenimiento y fiesta como La 70, La 33, El Poblado y el centro de la ciudad.

Las universidades y centros de estudio para adultos también son focos de los delincuentes para sus ataques.