Machismo, feminismo, hembrismo, son temas de los que suele hablarse sin mayor claridad sobre el significado real de cada uno. Conozca la diferencia, esto puede ayudarle a entender por qué en estos temas NO se puede ser neutral.

Por: Javier Juárez*

Últimamente es frecuente escuchar a personajes famosos (mujeres y hombres) perlas como: “Yo ni feminismo ni machismo, yo neutral” o, para aumentar el despropósito, frases de la talla: “yo nada de extremos, ni machistas, ni feministas, yo demócrata”; y lo mejor de todo, estos personajes, muchos de ellos con una enorme importancia social, se quedan tranquilos creyendo que han hecho un ejercicio de defensa de derechos y libertades, sin entender que detrás de sus afirmaciones no hay más que vacío, desinformación y un regocijo en el total desconocimiento que poco favor hace al desarrollo de los derechos y libertades de las personas en nuestro país.

Lo primero que debemos saber, la lección número uno para estas personas “neutrales”, va a consistir es analizar qué NO es el feminismo y, consecuentemente, entender por qué machismo y feminismo no solo no son equiparables, sino que son términos antagónicos e irreconciliables.

Lo contrario al machismo no es feminismo, sino hembrismo.

El machismo es un sistema de pensamiento que articula nuestro accionar bajo la premisa de que los hombres son superiores a las mujeres. Por otra parte, feminismo, querida persona neutral, es toda una teoría que aboga por una sociedad libre de discriminación por razones de género, que defiende una sociedad más justa, libre e igualitaria para mujeres y hombres. Es cierto que en el último siglo hemos avanzado de manera importante en esta tarea y en la superación del machismo y del sistema de dominación que lo soporta y justifica, que es el Patriarcado, pero, como vamos a ver, nos queda mucho camino por recorrer. En cualquier caso, quedémonos con la primera idea: Lo contrario al machismo, querida persona neutral, no es feminismo, sino hembrismo.

Defender el feminismo es defender los derechos humanos fundamentales, defender que nadie sea discriminado por su género, defender que a ninguna niña se le amputen sus órganos sexuales al nacer (ablación del clítoris), defender que ninguna mujer sea obligada a casarse con quien no quiere o que ninguna salga a la calle con miedo. Como afirma la filósofa Amelia Valcárcel, aún en muchos lugares de nuestro planeta nacer mujer es una condena, y solo el feminismo puede cambiar este desorden, este abuso ancestral, este incumplimiento sistémico de los derechos y libertades mínimas. Feminismo es libertad, feminismo es lo que ha hecho que hoy las mujeres puedan votar en Colombia, que puedan tener acceso al estudio y la formación, que puedan elegir sus modelos de vida.

No se puede ni se debe ser neutral ante vulneración de derechos humanos fundamentales.

Por todo ello, querida persona neutral, afirmaciones del tipo “yo ni feminista, ni machista: yo persona neutral” pueden ser, como mínimo, algo confusas y poco útiles en una ciudad como la nuestra, en la que cada tres días una mujer o niña es asesinada. O un país como el nuestro, donde tres de cada cuatro víctimas de violencia sexual son niñas menores de edad, y donde cada hora entre cuatro y cinco niñas/mujeres son violentadas sexualmente. Son solo la punta del iceberg de un problema estructural que algunos tratan de minimizar con afirmaciones del tipo “la desigualdad de género ya está superada desde hace años” o “el feminismo tenía sentido antes, ahora ya no” o, la favorita: “Yo ni feminista ni machista: yo neutral”.

Querida persona: no se puede ser neutral ante la vulneración de derechos fundamentales porque, como señala Nuria Varela, lo contrario a la igualdad es la desigualdad, no la diferencia.
Para terminar esta lección primera, querida persona neutral, empieza a plantearte si ante la vulneración de otros derechos fundamentales actúas de la misma manera, es decir: neutral. Si la respuesta es sí, es que el problema es más grave de lo que pensábamos. Si la respuesta es no, es que aún tenemos esperanza y que con esfuerzo y voluntad podremos comenzar a deconstruir las bases y lenguajes morales machistas en los que todos, hombres y mujeres, hemos crecido. Hagamos la prueba: Si ves una manifestación del Ku Kux Klan en la calle, con encapuchados enardecidos pidiendo la muerte y/o la exclusión a las personas de raza negra, que les quiten sus derechos o que vuelva la esclavitud, ¿responderías lo mismo que con el machismo? es decir: “Yo ni racista ni antirracista, yo, neutral”. Si la respuesta es sí, y que cada cual se “apañe” como pueda, es momento de abandonar esta lectura. Pero si la respuesta es NO, este es un gran día para replantearte que, quizás, es un buen momento para comenzar a cambiar, para entender que machismo y feminismo no son equiparables y que, quizás, no se puede ni se debe ser neutral ante la vulneración de derechos humanos fundamentales, incluida la igualdad, como objetivo final, entre hombres y mujeres.

El feminismo aboga por la defensa de los derechos humanos y la libertad de todos: hombres y mujeres.

¡Importante! Esta primera lección es válida para todas las personas, hombres y mujeres. El feminismo no es una lucha de mujeres contra hombres, sino un trabajo conjunto de hombres y mujeres contra el machismo y el patriarcado. ¿Y Esto qué implica? Que también los hombres debemos despatriarcar nuestros modelos, replantear nuestros privilegios y construir una nueva sociedad basada en una ética feminista del respeto y la tolerancia, porque el feminismo también nos hace más libres a los hombres y nos ofrece un abanico de masculinidades para crecer y realizarnos como personas, pero este ya es un tema más complejo que, si te parece interesante, trataremos en la lección número dos, donde, ojalá, hayamos avanzado y entendido las razones por las que, como señala el periodista Javier Gallego, si no eres feminista, eres machista, y no: neutral.

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*Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (España). Especialista en Comunicación, Género y Derechos Humanos. Ha colaborado como periodista en medios de España, México y Estados Unidos.