Por: Jorge Mario Puerta Soto

Hace unos días se hicieron virales algunos videos en los que se mostraba la manera irregular y antihigiénica como se guardaban detrás de matorrales varios puestos de comida rápida en el sector de los miradores en la Vía Las Palmas, lo que generó la preocupación de la comunidad y en especial de quienes acostumbran frecuentar el sitio.

Y claro que debe preocuparnos dicho hallazgo, pues la proliferación de ventas ambulantes en esta zona ha puesto en peligro la salud de los medellinenses durante muchos años. Estas concesiones por parte de la Secretaría de Salud y de la Subsecretaría de Espacio Público, han generado otras problemáticas asociadas como parqueo indebido o venta de estupefacientes, por mencionar solo algunas.

Pero lo encontrado en Las Palmas no es nada diferente a lo que pueden hallar las autoridades de salud en cualquier calle del centro, donde hay más de un millar de ventas informales de alimentos, muchas de las cuales no cuentan con las mínimas normas de salubridad, o en los parqueaderos y bodegas donde se almacenan en las noches los puestos de comidas y los cientos de pipetas de gas que los acompañan.

En la edición 227 de Centrópolis, en el mes de febrero pasado, publicamos el artículo “comidas en la calle, riesgo inminente” en el cual se evidenció la falta de control a las ventas no reguladas (que son mayoría frente a las reguladas), así como la mala ubicación de dichos puestos, muchas veces cerca de alcantarillas, lo que los hacen blancos fáciles de plagas como roedores y moscas, y de patógenos transmitidos por los seres humanos cuando hablan, fuman, tosen y hasta tocan la comida.

Con respecto a las pipetas de gas, Centrópolis ha denunciado en diferentes ocasiones el peligro que generan estos elementos en el espacio público. En la edición 209 de julio de 2016 Juan David Pérez, coordinador logístico de la Subdirección de Manejo de Desastres del DAGRD, aseguró que la ley, puntualmente la Resolución 80505 de 1997, expedida por el Ministerio de Minas y Energía exige que no haya cilindros de gas en las zonas donde hay clientes. Posteriormente, en la edición 228 del mes de marzo pasado, Beatriz Villegas de Espacio Público reconoció las dificultades que se presentan para hacer control efectivo debido a que el personal de apoyo no cuenta con el perfil técnico exigido por la Resolución 40246 de 2016 del Ministerio de Minas y Energía para manipulación, transporte y bodegaje de esos elementos.

Lea también: Pipetas de gas, ¿cuánto más durará nuestra suerte?

Así las cosas, quienes consumen alimentos en las calles de nuestra ciudad, siguen siendo presa fácil de múltiples enfermedades por las condiciones de preparación de estas, mientras que los demás transeúntes siguen en riesgo al transitar por calles y aceras atestadas de pipetas de gas, por lo que se hace necesario mejorar los controles por parte de las autoridades antes de que suceda una tragedia.

Si bien es preocupante la situación hallada en El Poblado, hacemos un llamado a que se hagan operativos de tamaño similar en sectores del centro, una zona donde circula un porcentaje mucho mayor de personas que por la Vía Las Palmas, por lo tanto es aquí donde se requiere una intervención prioritaria.  Por ello, esperamos que  las autoridades tomen cartas en el asunto antes de que sea más difícil reparar esta situación.