Por: Víctor Vargas

La transformación de esta tradicional calle, que une el centro y el oriente de la ciudad, presenta dos caras.

Tiene el cabello blanco muy corto, ojos brillantes y una amabilidad acogedora. Esa misma con la que durante 22 años ha atendido su ferretería ubicada a unos pasos de la estación Pabellón del Agua, del tranvía de Ayacucho.

Mira a la acera de enfrente donde ahora hay un enorme centro comercial: Tranvía Plaza, una mole con 130 locales. “Mi negocio quedaba allá”, dice señalando con la cabeza. “Allá estuve 17 años y aquí llevo cinco. Antes me iba súper bien, ahora solo nos sostenemos”, cuenta Paulina de Martínez recostada en una vitrina llena de tornillos.

Ella es una de las caras que dejó el proyecto del Tranvía de Ayacucho, que expandió el Sistema de Transporte Masivo a más de 350.000 personas del centro oriente de Medellín.

Propietarios de parqueaderos asentados sobre Ayacucho se consideran de los más afectados pues perdieron entre 20 y 40% de ingresos.

Sin embargo, para la concejala Luz María Múnera, esa oferta de desarrollo y bienestar no se hizo realidad. “Son proyectos que demuestran que se sigue construyendo para los turistas. Dejó muchos afectados”, dice para referirse a los desplazamientos que aún padecen comerciantes y habitantes.

Emigdio Gómez, propietario de un restaurante desde hace 15 años, dice que con mucho esfuerzo sobrevivió los dos años que tardó la obra. Afirma que hay un numeroso tránsito de peatones, más de 3.500 personas por hora al mediodía, pero no se ve reflejado en ventas. Relata cómo se ha creado una ‘burbuja inmobiliaria y comercial’ con la que muchos comerciantes nuevos llegan con sus sueños pero resultan en quiebra en pocos meses.

Entre 20 y 50 millones de pesos por metro cuadrado

Angie García Moreno está contenta. Es la una de la tarde, vende colchones y a esa hora ya logró ventas que superan $1’000.000. “Aquí llevo tres meses y me ha ido muy bien. Nos subieron la meta de ventas y acá se puede”, comenta la joven, mostrando la otra cara, la de los comerciantes que han ‘ganado’.

Federico Estrada, Presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín, explica que no hay estudios sobre aumento en la valorización comercial o residencial de la zona. Sin embargo la oferta de nuevas condiciones como transporte, seguridad y espacio público, son elementos para aumentar el valor de un predio.

Lo evidente son aumentos de hasta el 100% en el valor de los arriendos: un local de aproximadamente 8 metros cuadrados, pasó de un canon de arriendo de 400 a 800 mil pesos mensuales. Sin embargo, también es indudable que la oferta supera la demanda y el número de puertas cerradas con anuncios de ‘se arrienda’ o ‘se vende’, incluso en los centros comerciales, es constante.

“Ayacucho es una oportunidad, espero que me vaya bien. Estamos ilusionados”: comerciante venezolano recién instalado en el sector.

Otro punto de referencia es un proyecto mixto, residencial y comercial, como ‘Boulevard 49’ que se encuentra en construcción con 117 locales, hotel y 130 apartamentos. Uno de esos locales vale 240 millones de pesos (16 m2, es decir 15 millones por m2), valor muy inferior al que se pedía en 2015 y 2016 por los locales de Tranvía Plaza:”desde 2.67 m2 y precios desde 153’750.000”, cerca de 58 millones de pesos por metro cuadrado.

A modo de conclusión, Antonio Toro, Coordinador del proyecto del tranvía de Ayacucho, indicó que la oferta comercial se habría triplicado y destacó como ganancias para los ciudadanos, el incremento en seguridad y la oferta del espacio público, que antes era monopolizada por buses y vehículos, y que se ha convertido en “corredor peatonal, para la gente, para los niños, para el encuentro de la comunidad”.

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