José Rodrigo Flórez deja la rectoría de UNAULA tras 16 años con una universidad fortalecida y en crecimiento

Abr 28, 2026

José Rodrigo Flórez deja la rectoría de UNAULA tras 16 años con una universidad fortalecida y en crecimiento

Las cuadras aledañas a la parroquia San Juan Bosco, ubicada en el sector de Guayaquil del centro de Medellín, tienen vida más allá del comercio que caracteriza la zona. Puestos de comida callejera, papelerías y restaurantes, permanecen habitados por jóvenes que van en grupo mientras conversan sobre clases y profesores. 

No se trata de feligreses, al menos no todos, son estudiantes de la Universidad Autónoma Latinoamericana (UNAULA), una institución de educación superior que por 60 años ha formado profesionales en áreas como derecho, administración, contaduría y educación. Con un campus que se extiende entre las calles Ayacucho y Colombia, su ubicación privilegiada por el fácil acceso atrae a cientos de universitarios cada semestre.  

Dentro de sus instalaciones, en una amplia oficina donde además de cientos de libros cabe un escritorio de madera maciza y una mesa de 10 puestos del mismo material, permanece su rector, quien tras estar a la cabeza de la institución por los últimos 16 años, este 30 de abril se retira del cargo.

*****

El doctor José Rodrigo Flórez Ruiz lleva camisa de botones y un bigote bien cuidado. Su voz es clara, sus palabras elocuentes y su actitud cercana. Además de ser uno de los fundadores de la institución que dirige, también fue uno de sus primeros estudiantes. Su vínculo con UNAULA se extiende a través del tiempo y es, inevitablemente, parte fundamental de su vida.

En 1966, cuando se fundó la universidad, el doctor Flórez era apenas un estudiante. ¿Entonces qué motivó a él y sus colegas a crear esta institución educativa que hoy cuenta con más de 4000 alumnos?

Centrópolis (P) / ¿Cómo fue su tiempo cómo estudiante aquí en la Universidad?

La Universidad se fundó el 16 de septiembre de 1966, y fui uno de los fundadores. Estaba estudiando quinto año de derecho y fue aquí donde terminé la carrera. Recuerdo que fuimos cuatro compañeros, Ramón Emilio Arcila, Paula Coe y Álvaro Velázquez Ortiz. Dada nuestra condición de egresados a partir de ese momento, también empezamos a colaborar como profesores en algunas áreas. De esa forma, yo fui estudiante y continué como profesor.

P/ ¿Cuál era la motivación detrás de construir un nuevo espacio educativo?

En 1966 hubo una era de muchos conflictos universitarios, también a nivel mundial había una efervescencia. En el caso concreto de esta ciudad, había un conflicto en la Universidad de Medellín y otro en la Universidad de Antioquia. Entonces concluimos que había que presentar alternativas porque se percibía que en la sociedad había ciertas necesidades que las universidades no estaban llenando y que además las formas de organización de estas no atendían el clamor de los estudiantes.

De allí surge una motivación por hacer una universidad nueva. Con unas formas de organización nuevas. Así fue que se creó todo, como una alternativa. Los conflictos suelen ser destructivos pero de este surgió una propuesta muy creativa que fue la Universidad Autónoma Latinoamericana. La forma de organización tomó del manifiesto de Córdoba de 1918 en Argentina un esquema al que a grandes rasgos llamamos “cogobierno”, donde intervienen estudiantes, profesores y egresados. Hoy ese es el esquema básico de organización de la universidad.

Comenzar no fue sencillo. Por varios años José Rodrigo Flórez y los demás profesores de la institución realizaban su labor ad honorem, sin lucro. Esto pues creían en una visión, sabían que no podían llegar a la tan esperada meta sin esfuerzo.

P/ ¿Qué puede contarnos de esos primeros años de trabajo?

Hubo un factor diferencial. Al principio, cuando la universidad no tenía recursos, los que asumimos la condición de profesores lo hicimos gratuitamente. Es decir, la universidad no nos pagaba porque no tenía cómo.

Pero el proyecto fue creciendo y evolucionando, los estudiantes iban pagando y se iban recogiendo fondos. Aproximadamente a los 8 años, más o menos en 1972 o 1973, se empezó a pagar una pequeña suma de honorarios a los profesores. Paulatinamente la universidad aumentó el número de estudiantes y, gracias al ahorro que le generaba no tenernos que pagar a los profesores, logró la acumulación originaria de capital. Esto es lo que permite la formación de grandes empresas a nivel mundial.

Lo percibimos como algo transitorio pero necesario para que la universidad pudiera desarrollar músculo financiero.

El buen nombre de UNAULA iba creciendo, Pronto, la casa que ocupaban en Bolívar se quedó pequeña y se pusieron la tarea de buscar un nuevo espacio

P/ ¿Cómo llegaron a la zona donde están actualmente?

Inicialmente la universidad funcionó en la calle Colombia, donde hoy en día está el pasaje Boyacá. Allí se ubicaron los grupos iniciales, hubo tres programas que se vinieron de forma masiva desde la Universidad de Medellín: derecho, contaduría y economía. Esos fueron nuestros programas fundadores.

Pasaron dos o tres años y las monjas de la Enseñanza, que ocupaban este entorno, le ofrecieron a la Universidad el inmueble y se tomó la decisión de comprarlo. Se acordó con las hermanas, quienes ahora están en Villa de Lestonnac en el Poblado, ir pagando en cuotas. Ellas fueron muy generosas y queridas con nosotros, fue aquí en este recinto donde funcionó toda la vida el colegio La Enseñanza.

Hay muchas anécdotas de esa época, una vez vino una egresada ya mayor y se puso a llorar viendo todo; el recuerdo que más se le vino a la mente fue la campana que tocaban para el cambio de clases, no la pudimos encontrar aquí. Recorriendo la universidad ella nos mostró donde solía estar, ahí todavía permanece el gancho donde iba colgada, pero ya no está la campana.

Pese al éxito que alcanzó en su carrera cómo abogado, ocupando cargos de personero y contralor, Flórez nunca dejó de impartir clases en UNAULA. Siempre atento al camino que iba tomando la institución, en 2010 fue nombrado rector.

P/ ¿Cómo llegó a la rectoría de la Universidad?

Básicamente yo siempre estuve vinculado como profesor. Pero eso no impedía que ejerciera otras actividades, además de mi profesión como abogado estuve en otros cargos públicos como personero municipal de Itagûí, contralor departamental de Antioquia, diputado de la asamblea de Antioquia, entre otros.  Eso me permitió también vincular la academia, el sector público y el sector privado.

En el 2010 se presentaron algunas discusiones sobre la forma en la que se había dado la convocatoria de la sala de fundadores Ese año se presentaron dos ternas, yo estaba en una de ellas. Hubo una demanda de tutela, en la cual yo no intervine, pero los jueces deliberaron que la terna válida era en la que estaba yo, de allí fui seleccionado como rector.

P/ ¿Cómo encontró la universidad en ese entonces?

En ese momento la universidad estaba, desde el punto de vista organizacional y administrativo, muy apegada a los procedimientos manuales. Entonces una de las tareas inmediatas fue empezar a automatizar, a crear sistemas académicos y procedimientos administrativos más ágiles.

Ha sido una tarea paulatina porque también hemos venido invirtiendo mucho en tecnología, y hoy podemos decir que tenemos una infraestructura tecnológica muy avanzada. Todas nuestras aulas, 79 en este momento, tienen tecnología de punta y es posible que se transmita desde ella a diferentes partes del país y del mundo. Por esto último la universidad no tiene sedes en otros lugares, hoy en día con la tecnología no se hace necesario.

Desde su posesión como rector los logros del doctor Flórez son inmumerables. Desde la expansión del área del campus de 10.000m2 a 26.000m2 hasta la modernización de todos los equipos de tecnología y aulas de clase. Su dirección no ha pasado desapercibida.

P/ Son muchos logros en su tiempo como rector, ¿cuáles son sus favoritos?

Yo destacaría, y lo hago con mucha satisfacción, el avance en el área académica con la calidad. Hemos acreditado institucionalmente la universidad, según los estándares del Consejo Nacional de Acreditación. Y no solo a la universidad como institución, sino a la mayoría de nuestros pregrados; los cuales están también acreditados en alta calidad.

Este es uno de los aspectos que valoramos con mayor intensidad y con más cariño, porque esto le da prestigio, no solo a la universidad, sino a sus egresados.

La acreditación tiene mucho significado porque supone que pares externos, como son quienes nombra el Consejo Nacional de Acreditación, han podido verificar con estándares establecidos que el proceso académico tiene un nivel apropiado para los requerimientos de la sociedad. Nuestros egresados sacan pecho al poder decir que vienen de un programa acreditado.

De las tres carreras iniciales, hoy en día UNAULA cuenta con ocho pregrados, 18 especializaciones y cinco maestrías. Y están a punto de consolidar dos doctorados, uno en ciencias jurídicas y el otro en contabilidad.

El aporte, tanto de la institución como del doctor Flórez al territorio, ha sido invaluable para proteger el tejido social del centro de la ciudad. Su conexión con este sector va más allá de ser una casualidad y es, de hecho, parte fundamental de lo que UNAULA quiere representar.

P/ ¿Qué puede contarnos de la relación de la institución con el centro de Medellín?

El centro, diría yo, hace parte del ser de la universidad. Porque, cuando se fundó, una de las estrategias que se tuvo en cuenta era que hubiese facilidad para que las personas pudieran llegar hasta la institución. Como para aquel entonces en Medellín no había gran facilidad de transporte, quienes venían fundamentalmente eran personas que trabajaban en el centro.

Con el tiempo Medellín mejoró mucho su sistema de transporte, apareció el Metro, el Metroplus y todas las líneas interurbanas e intermunicipales llegaban al centro. Así, muchas personas de sectores alejados de la ciudad pudieron llegar con más facilidad.

Alguna mamá me decía una vez, “es que me gusta mucho la universidad porque yo con un solo pasaje mando al hijo mío, no tiene que coger dos buses”.

Así pues, es nuestro plan permanecer aquí. Además, nosotros le hemos apostado mucho al centro de Medellín. Antes este sector estaba un poco deprimido, con nuestra llegada mejoró la habitabilidad. También estamos cerca del comando de Policía, Estación La Candelaria, y al frente tenemos la iglesia de San Juan Bosco donde constantemente uno ve personas de la universidad que asisten a los oficios religiosos aprovechando la cercanía.

Esto nos ha dado la oportunidad de colaborar con la ciudad para que este entorno sea mucho más agradable.

Ver cómo se erige el imponente campus de UNAULA entre las calles de Guayaquil, rodeado siempre de personas ávidas de conocimiento, da una sensación de tranquilidad a quien camina por la zona. Ha sido tanto lo vivido y alcanzado, que cuesta no preguntarse qué se siente dejar atrás un cargo tan significativo.

P/ ¿Cómo se siente al entregar la rectoría de Unaula?

Yo me siento muy contento porque, por una parte, veo que se ha hecho la tarea. Y por otra, porque el relevo se ha hecho con mucha cordialidad, mucho entusiasmo. Entonces creo que la universidad va por muy buen camino. El proceso de elección del nuevo rector, el doctor Marino Cardona, se ha hecho sin traumatismo. Si nos fijamos en otras instituciones, este suele ser un proceso bastante traumático. Aquí no ha habido ninguna discusión y hay una colaboración entre la administración que sale y la que entra, así como una continuación de nuestros proyectos.

Hay muchos temas sobre el tapete y que han sido acogidos por la nueva administración. Además de los dos nuevos doctorados, tenemos unas tres o cuatro maestrías en camino, cuatro pregrados que ya están en revisión del Ministerio de Educación. La construcción de dos laboratorios nuevos, el financiero y de mercadeo, y también un aula especial que es indispensable para formar en competencias comunicativas a nuestros estudiantes.

Tenemos muchos proyectos en camino, y en lo académico seguiremos con la estrategia de lograr que cada programa presencial tenga su gemelo virtual para que cualquier persona en cualquier lugar y a cualquier hora pueda tener acceso.

Con su salida de la rectoría este 30 de abril, José Rodrigo Flórez no solo cierra un ciclo personal, sino una etapa clave en la historia de la Universidad Autónoma Latinoamericana. Deja una institución con acreditación de alta calidad, un campus ampliado, una infraestructura tecnológica fortalecida y nuevos programas en camino . Pero, sobre todo, deja una universidad que sigue creciendo sin perder el vínculo con el centro de Medellín que la vio nacer.

0 comentarios

También le puede interesar

Notarías de turno este sábado en Medellín

Notarías de turno este sábado en Medellín

Por medio de la resolución 000751-6 del 2026, la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) determinó los turnos en los que las notarías del país prestarán servicio al público durante los sábados de 2026 y enero de 2027. Para determinar estas jornadas se tiene en...

leer más