Por: Daniela Jiménez González

El barrio Villanueva es sin duda alguna una de las zonas más emblemáticas del centro de Medellín.  Conozca algunas historias sobre un sector cargado de vitalidad que se sobrepone a los prejuicios.

Edal Monsalve Bran recorre las calles del barrio Villanueva  con la destreza de quien ha habitado el sector por cinco décadas. Traza, de memoria y con la precisión de un cartógrafo, los límites de la zona: “Villanueva comienza en la carrera 43 (Girardot) y termina en la carrera 51, al empezar el viaducto del Metro. Se extiende, además, desde el deprimido de la calle 58 (Echeverri) hasta la calle 54 (Caracas)”.

La historia del barrio que Edal Monsalve ha transitado por cincuenta años se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en 1848, Gabriel Echeverri, Evaristo Zea, Marcelino Restrepo y el británico Tyrrel Moore cedieron los lotes de lo que luego sería la Villa Nueva de la población más adinerada de Medellín y en donde se erigiría, posteriormente, la Catedral de Villanueva (ahora, Catedral Metropolitana) y el Parque de Bolívar.

Territorio político y diverso

Con el tiempo, el barrio Villanueva, zona que en sus inicios fue el asentamiento de la élite medellinense y que con el tiempo ha cambiado su vocación, se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad LGBT, especialmente en la calle 57a (conocida como Barbacoas)

“Para nosotros, como población LGBT, este barrio es un ícono”, recuerda Edal Monsalve y añade: “llegamos cuando se terminó la Plaza de Mercado de Guayaquil. Las prostitutas se desplazaron por los lados de Cundinamarca y Cúcuta. Al final, hicieron un asentamiento específico al lado de la Iglesia de la Veracruz. Nosotros subimos por Palacé, Maracaibo, Caracas, Bolivia y La Paz hasta llegar a la calle Barbacoas”.

En la actualidad el barrio Villanueva cuenta con el Centro de Atención para la Diversidad Sexual y de Género, ubicado en la carrera 48 con la calle 57, en el que se brindan rutas de atención y se trabaja a favor de la promoción de políticas públicas LGBT en la ciudad. Además, desde marzo de este año, la Secretaría de Salud de Medellín puso en marcha un nuevo Centro de Escucha en esta sede, con el fin de facilitar canales de asesoría en temas de salud sexual y reproductiva.

Juan Camilo Hoyos, líder de este proyecto de la Secretaría de Salud, indica que la orientación profesional que allí se realiza es para el público en general, no solo para la población LGBT: “Hacemos talleres de capacitación, asesorías individuales, tomas de ciudad en las que realizamos trabajo de campo y entregamos información”, explica.

El barrio de los parques

Son cuatro los parques y las plazas que se levantan en la otrora Villa Nueva, quizás la zona más céntrica de Medellín: el Parque Mon y Velarde, la Plaza Caicedo, la Plazuela Tomás Cipriano de Mosquera y el Parque Bolívar.

Este último, uno de los parques más emblemáticos de la ciudad, se inauguró en 1892 y se ha caracterizado por su vivacidad en términos culturales, sociales y políticos. Es en el Parque Bolívar donde comenzaron las tertulias de eruditos, abogados, filósofos o conocedores empíricos y es allí donde también se ha realizado, por años, la retreta dominical y las funciones de teatro al aire libre. Es además el espacio donde la Feria Artesanal de San Alejo tiene cabida el primer sábado de cada mes, y donde son habituales las presentaciones de cuentería y otras artes.

“Villanueva es un territorio de convivencia, porque a pesar de las problemáticas, hemos sabido compartir respetando los espacios”.  Edal Monsalve

El barrio Villanueva es también un sector patrimonial: entre algunas de estas edificaciones históricas destaca el Teatro Lido, epicentro artístico desde 1947 y restaurado en 2007. Por supuesto, no puede dejarse de lado a la Catedral Metropolitana, inaugurada en 1931 al costado norte del Parque Bolívar, considerado el principal templo de la Arquidiócesis de Medellín.

Entre las edificaciones patrimoniales del barrio Villanueva se destacan la Catedral Metropolitana, el Teatro Lido y el edificio en el que ahora se encuentra el Centro Comercial Villanueva.

Retos de un sector que sigue cambiando

Durante los años más cruentos del auge del narcotráfico, la Comuna 10 fue una de las más profundamente afectadas, razón por la que los habitantes del barrio Villanueva comenzaron a desplazarse a otras zonas de la ciudad. Tras este movimiento se agudizó la inseguridad, la estigmatización, crecieron en número los inquilinatos y se intensificaron las problemáticas de microtráfico y habitantes de calle.

Sin embargo, ahora el barrio tiene otras dinámicas: se mantiene como sector residencial, ha mejorado en términos de seguridad y sigue siendo un referente para muchas familias en cuanto a esparcimiento y encuentro cultural.

La Junta de Acción Comunal de Villanueva, a la que pertenece Edal Monsalve como habitante del sector,  ya cuenta con 92 integrantes, además de un Club de vida del adulto mayor que beneficia a 48 personas.

“Hoy el barrio Villanueva está en un proceso de restructuración social y física. Lo bonito del barrio y, en especial del Parque Bolívar, es la convivencia. Si tú miras alrededor, encuentras al hombre, a la mujer, al homosexual, al heterosexual, al niño. Y todos compartimos el mismo territorio. Yo siempre hago énfasis en eso: Villanueva es un territorio de convivencia, porque a pesar de las problemáticas, hemos sabido compartir respetando los espacios. Aquí es rara la vez que tú veas una pelea entre quienes habitamos el sector. Acá se respetan esos límites”, concluye Edal.