La gente se acerca y se detiene para observarla y saber un poco más de la historia de la ciudad.

Por: Íngrid Cruz Riaño

A un lado de la iglesia La Veracruz, el transeúnte se puede encontrar con una ventana arqueológica que expone las tuberías del primer acueducto que tuvo la ciudad (finales de 1700 y comienzos de 1800), y a un lado de ellas las piedras que las cubrían para que el agua no se contaminara. También muestra que en otros momentos las tuberías se cubrieron con tejas de barro o tabletas de arcilla.

Es así como el sector de La Veracruz ofrece gratuitamente un fragmento de historia y cultura a los citadinos y turistas, quienes pueden leer en el panel informativo, una descripción y explicación de este patrimonio.

El Museo al Aire Libre se ubicó en este lugar porque allí fue que se encontraron las tuberías cuando se estaba interviniendo la calle Boyacá (antes calle Real), que es una de las vías más antiguas de la ciudad.

Cabe anotar que el renovado corredor Boyacá, entregado en el segundo trimestre de este año, incluye 3.676 m2 de espacio público mejorado con prioridad para el peatón, seis nuevos árboles y mobiliario urbano, donde fueron invertidos $3.440 millones.

Hablan los expertos

Elvia Inés Correa Arango, arqueóloga encargada del Plan de Manejo Arqueológico de las obras de renovación del centro, refiere que la calle Real era muy importante en la época prehispánica porque conectaba el oriente con el occidente de la ciudad. En la época de la colonia se fueron asentando las familias más ricas de Medellín a los lados de esta vía y mandaron a construir acueductos privados para que les llegara el agua desde la toma hasta sus casas. Un fragmento de estos es el que exhibe la ventana arqueológica.

Pilar Velilla Moreno, gerente del Centro, expresó que “más que un museo es una exhibición in situ (en el lugar donde sucedieron los hechos), pues allí era donde funcionaba el primer acueducto que hubo en Medellín. La gente lo ha disfrutado mucho porque va caminando y de pronto se encuentra que la calle se abrió y está viendo cómo fue ese primer acueducto que existió en la ciudad, cómo fue construido, con qué materiales. Se ve muy bonito, especialmente de noche cuando se prende la iluminación”.

A su vez Elvia Inés Correa indicó que “el ciudadano de a pie es sensible, pero no suele ir al museo, entonces es importante esta ventana arqueológica en el centro porque todas las personas pueden ver un fragmento de la evolución de los servicios del agua de la ciudad. Son tecnologías y construcciones de diferentes momentos, se ve una historia de 250 años en los acueductos que responde a cómo se transportaba el agua, a través de qué sistema, cómo eran los materiales, cómo se distribuía y cómo se almacenaba el líquido”.

Algunos transeúntes se detienen a observar la ventana arqueológica, a leer el panel informativo y a tomarse una foto en el lugar. Viley Sánchez Ríos, afirmó “es muy bonito por su antigüedad. Habría que venir en la noche para verlo iluminado. Muy bueno que esté en este lugar porque es una de las partes más antiguas del centro”.

Por su parte, Johnatan Estrada Flórez, dijo que “es un encuentro muy íntimo con los ancestros y la herencia de los antioqueños. Me gusta que sea visible en el espacio público, que toda la ciudadanía tenga acceso a él sin tener que ir a un museo cerrado y pagar la entrada”.

Cuenta Pilar Velilla que la gente cercana al sitio ha cambiado a partir del establecimiento de esta ventana arqueológica. “Algunos comerciantes empezaron a limpiar y a pintar las fachadas, y a quitar letreros que no cumplen con la norma”, mientas que Elvia Inés Correa anotó que incluso hay comerciantes que limpian el vidrio que cubre la ventana arqueológica, apropiándose del patrimonio.

Es así como Olga Lucía Montoya Rivera, administradora del restaurante y repostería Boyacá, expresó que esta obra “ha traído beneficios porque se está recuperando la cultura, los patrimonios históricos y las tradiciones. Las raíces de nuestra sociedad empezaron acá en el centro, en este sector de La Veracruz. La gente está tomando una actitud distinta frente a este lugar, de más asombro y respeto. Este era un sitio aislado del centro de Medellín, la iglesia La Veracruz se relacionaba con la prostitución, la delincuencia y la venta de vicio. Ya nos estamos quitando ese estigma porque está cambiando la cara del sector. Hay más visitantes, a la gente no le está dando tanto miedo venir porque ven que hay algo cultural, algo mejor. La gente viene, observa y se da cuenta del cambio. Eso nos beneficia”.

Juan Bedoya Avendaño, administrador de la tienda de artículos religiosos Sagrado Corazón señaló que “es muy bonito, creativo y llamativo. Le ha dado una nueva imagen y aspecto al sector. Lo vuelve atractivo no solamente para los lugareños, sino también para el turista. Genera expectativa, haciendo que la gente se acerque”.

En ese mismo sentido Fredy Morales Quintero, administrador de la Cacharrería La Locura de La Veracruz, indicó “ha traído más gente, sobre todo, turistas. Ya no hay tanto vendedor ambulante”.

Fotografías cortesía de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU)

Qué es la ventana arqueológica de La Veracruz

Es una urna o contenedor de concreto con muros laterales para confinar el espacio expuesto. Está cubierta por un vidrio grueso y tiene iluminación nocturna. Para preservar las piezas, posee un sistema de ventilación para que el viento entre de manera controlada (ingresa por un lado y sale por otro), un sistema de compresión que evapora y diluye lo que el material va exudando y un sistema de drenaje para que el agua vaya al subsuelo.