Termina el 2018 y recordar los principales hechos sucedidos en nuestra comuna puede servirnos para evaluar si estamos preparados para ciertas emergencias y si procedimos de la manera correcta.

Por: Alexander Barajas

En lo que va de este año, el incendio y explosión de un almacén de pinturas fue, de lejos, la situación más apremiante vivida en nuestra comuna. La emergencia ocurrió al mediodía del día sin carro de este año, el martes 24 de abril. Una amplia bodega de pinturas, en un segundo piso, en la calle Abejorral, entre Palacé y la Avenida Oriental, se incendió. A la luz del Plan Municipal de Gestión de Riesgo de Desastres de Medellín (2015-2030), se trató de uno de los seis fenómenos amenazantes allí referidos: evento asociado a riesgos tecnológicos.

Una labor de soldadura cerca de sustancias inflamables, inició las llamas. A los pocos minutos de que un humo negro y denso se asomaba por las ventanas de almacén, llegó la llamada de un testigo al 123, la línea de emergencias de la ciudad. En breve, la primera de tres máquinas del Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín ya había llegado, haciendo uso de los hidrantes más cercanos, siempre a menos de dos cuadras.

Con 101 años de servicio, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín es considerado el segundo más grande y mejor dotado del país.

Algunos bomberos disparaban agua a presión desde lo más alto de la escalera de uno de sus carros, otros intentaban entrar por las ventanas, cortando las rejas con una sierra para metales. Ya los alrededores habían sido evacuados de trabajadores, compradores y transeúntes. “Antes de todo eso, se activó un protocolo ya establecido que no solo involucra a los bomberos. En poco tiempo arribaron también efectivos policiales, de las secretarías de Movilidad y Gobierno, además de ambulancias y socorristas de distintos organismo privados”, recordó en una entrevista a Telemedellín el director del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd), Camilo Zapata, quien por su experiencia como socorrista y formación bomberil estuvo en la primera etapa de la atención mientras llegaban más refuerzos, en la llamada Zona Tibia, con casco y equipo de protección. Quienes buscaban la fuente, es decir, en la Zona Caliente, entraron al local además con el instrumental para respiración en el humo.

Coordinación y asistencia mutua

Posterior a la conflagración, mientras se hacían los protocolos necesarios para normalizar la situación, una explosión sorprendió al cuerpo de bomberos. Zapata fue uno de los seis funcionarios afectados y quien se llevó la peor parte, sufriendo fractura de cadera y una incapacidad de cuatro meses. “Dentro del protocolo medellinense de atención para incendios de esta magnitud, se envían tres máquinas de bomberos, no solo para sofocar, son también para el transporte de más personal y el respaldo técnico necesario en caso de alguna eventual avería”, comentaría luego Diego Moreno, subdirector en manejo de desastres del Dagrd.

Gracias a los convenios del Dagrd con otros cuerpos de bomberos y organismos de socorro de la ciudad metropolitana, el departamento, la nación y el exterior, esta emergencia fue atendida con seis máquinas en total, por el aporte recibido de los bomberos de Envigado e Itagüí. Cerca de 220 funcionarios y expertos privados participaron de manera coordinada.

El Dagrd también cumple labores preventivas en la identificación de riesgos y forma a la comunidad en barrios y empresas para estar preparada ante una emergencia.

Unos establecieron un perímetro de seguridad para evitar la presencia de personal ajeno a la atención, otros redireccionaron el tráfico, en tanto los equipos de paramédicos estuvieron prestos a la atención inmediata que fuera menester. Inclusive, desde la oficina de comunicaciones de la alcaldía se informaba del avance de la situación, se recomendaban rutas alternas de movilidad y se enviaba un mensaje de necesaria calma a la ciudadanía.

Las llamas llegaron a alcanzar los 10 metros de altura y una columna gruesa, densa y muy alta se divisaba desde casi todo el Valle de Aburrá. “En pocas horas la situación estaba controlada y se evitó de manera oportuna que las llamas se pasaran a otros inmuebles, lo que hubiera significado enormes amenazas a la población y pérdidas económicas para muchos empresarios y familias que tienen ahí su actividad económica”, agregó Zapata.

Finalmente, el subdirector Diego Moreno, concluyó que después de evaluar las causas del incendio, de la explosión, de la labor de atención en sí y del accidente presentado con el personal de socorro, para el Dagrd quedaron enseñanzas importantes que generaron dos decisiones globales.

Por un lado, que se debe hacer un trabajo fuerte de prevención con la comunidad y los organismos encargados de vigilar, controlar y sancionar el cumplimiento de las normas de funcionamiento y la seguridad industrial dentro de tantas pequeñas empresas existentes en la ciudad. “Nosotros íbamos a una tienda de pinturas, no una fábrica. Podemos hacer con más eficiencia y seguridad nuestro trabajo si sabemos a qué nos enfrentamos”.

La otra decisión tiene que ver con reforzar el entrenamiento de los comandantes y bomberos en control de incendios, en especial en la respuesta a lo que se presenta en recintos cerrados. Este complemento formativo se dio en la Escuela Interamericana de Bomberos de Cali y en Medellín, donde se cuentan con excelentes escenarios y simuladores. “También se fortaleció intensivamente la valoración dinámica del riesgo, con doble valoración para evitar al máximo situaciones como la presentada”.

Siempre el 123

Este es el número telefónico gratuito que siempre se debe tener en cuenta en caso de cualquier situación de emergencia, desde accidentes de tránsito o de otro tipo que involucre lesionados, un infartado o cualquiera de los seis fenómenos amenazantes contemplados en el plan municipal de emergencias, como los movimientos en masa (deslizamientos), inundaciones y avenidas torrenciales, incendios de la cobertura vegetal, eventos asociados a riesgos tecnológicos (gases, líquidos, explosiones, incendios estructurales), sismos y aglomeración de personas por afluencia masiva. “En el 123 se accede a todos los recursos de los que dispone la ciudad para la atención de emergencias y desde una llamada a ese número se coordina la atención de acuerdo con las competencias”, explicó Camilo Zapata, director del Dagrd.