La Casa Tres Patios, en el barrio Prado del centro de Medellín, se ha convertido en un referente para artistas locales e internacionales.

Por: Daniela Jiménez González

Cubierta de blanco, en paredes y hasta puertas, sobrevive esta casa. Podría pasar desapercibida, de no ser por la luminosidad de la fachada o, quizás, porque no sirve de hogar para una familia en su sentido más convencional. Sí es, en cambio, un sitio de encuentro para espectadores, amigos y artistas, quienes saben que en esta residencia habita un centro de arte contemporáneo.

Al interior, en un recorrido entre amplios salones, algunos afiches están adheridos a los muros: “Un berraco no interrumpe”, dicen unos. En otros la sentencia es “Un berraco colabora”. Los mensajes integran una campaña artística que invita a preguntarse sobre el significado real de este término ¿Es solo berraco el “vivo”, el ávido, el que pasa por encima de los demás? ¿No puede un “berraco” ser sensible y respetuoso?

Inquietudes como estas son las que nacen en este lugar, la Casa Tres Patios, una fundación sin ánimo de lucro que buscar albergar en un mismo espacio al arte junto a la pedagogía, las ciencias sociales y la filosofía. Pero, sobre todo, reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y estimular nuevas preguntas. “La misión de Casa Tres Patios es construir comunidades críticas y activas a través de la práctica artística, la pedagogía, el pensamiento y la investigación” comenta Tony Evanko, su director.

Habitar el centro es una forma de resiliencia, a pesar de la desconfianza de algunos. Es, además, la convicción de creer no solo en el arte, sino en las ideas de nuevos creadores.

Nació por accidente. En 2006, Evanko llegó a Medellín como uno de los becarios de Fullbright y comenzó a pensar en un proyecto que representara proyección para los artistas locales, en una ciudad que parecía haberse estancado en la creación de espacios que permitieran la experimentación, las propuestas artísticas no tradicionales y el intercambio de saberes. “No pensamos que esto fuera a durar tanto”, dice Tony, cuando recuerda la primera casa que rentó con este objetivo. Estaba ubicada en Buenos Aires y, por supuesto, tenía tres patios.

Pero luego el proyecto, que pareció fugaz en un principio, siguió creciendo. Ahora, en Prado, este espacio ha reinventado hasta su nombre. No es la misma casa de Buenos Aires, pero también tiene “tres Patios”: el pensamiento, la pedagogía y la práctica.

La Casa Tres Patios es uno de los referentes artísticos más importantes del barrio Prado, por su posibilidad de encuentro cona artistas locales y comunidad del sector.

Allí, el debate no es solo sobre las obras de arte finalizadas, sino también del proceso de creación. La casa pone en circulación los proyectos investigativos de artistas e investigadores quienes, además de mostrar su trabajo terminado, deseen también conversar con los visitantes sobre su experiencia, sobre cuáles fueron las etapas de realización y los retos que enfrentaron.

Uno de los programas bandera de este centro cultural son las residencias artísticas, un intercambio de saberes entre personas del resto de Colombia y otros países. En esencia, la Casa Tres Patios es eso: un hogar en el que diferentes comunidades del mundo, de diversas áreas del conocimiento, pueden asociarse, vincularse, nutrir sus experiencias.

Habitar el centro como resistencia

En el centro está el corazón de cualquier ciudad. Así lo cree Tony Evanko, quien afirma que por eso es importante estar ahí, en el barrio Prado. Pero a veces el resquemor los ha encontrado, en los cuestionamientos de aquellos que dicen que la centralidad de la ciudad no es el mejor lugar para encontrar un público que visite la Casa Tres Patios con regularidad, que crea en el proyecto.

“A veces cuestionamos, en términos de público, si el centro es el mejor lugar para estar. Cuando iniciamos el proyecto en Prado Centro, me gustó la zona por vocación, es uno de los mejores lugares para vivir. Nosotros no entendíamos el poder del estigma que tiene el centro de Medellín para muchas personas”, comenta Evanko.

En sus salas confluyen las residencias artísticas, las exposiciones, talleres, discusiones y laboratorios. Los temas no son solo de arte, sino de todas las áreas académicas.

En ese sentido, el mayor reto es el de interactuar más con la comunidad, formar públicos. Para el director de la Casa Tres Patios, que el proyecto siga creciendo en el centro es un acto simbólico, una forma de resiliencia, a pesar de la desconfianza de algunos. Es, además, la convicción de creer no solo en el arte, sino en las ideas de nuevos creadores.

“Siempre la invitación es a la comunidad artística como espacio de encuentro, pero el llamado es también al público en general, para que aproveche estos espacios. Hemos cambiado un poco el formato, la forma y la razón para estar. No es simplemente tener exposiciones, sino participar en conversatorios. Siempre están invitados, el deseo es tenerlos aquí”, expresa Evanko.