Por: Mónica María Pabón Carvajal

Acabamos de vivir la octava versión de Caminá Pa´l Centro, una apuesta de diferentes instituciones del sector para invitar a la ciudadanía a recorrer, reconocer y disfrutar esta zona. Mi reflexión en esta edición surge de dos preguntas: ¿qué tan posible y agradable es caminar por el centro de Medellín? ¿Qué nos impide que lo hagamos mirando hacia al frente?

Actualmente caminamos mirando hacia abajo, evitando caernos, esquivando obstáculos y protegiéndonos; tropezando con los seres humanos que habitan tendidos en las minúsculas aceras, las basuras y los excrementos; esquivando los kioskos de venta, los huecos en la calle o los vehículos mal estacionados, y finalmente, protegiéndonos de los buses que pasan a toda velocidad o de los amigos de lo ajeno que gustan de la congestión y el caos para hurtar nuestras pertenencias.

Estas situaciones responden en gran medida a la falta de control y de políticas claras sobre movilidad en el centro. Cuando el Plan de Ordenamiento Territorial vigente – Acuerdo 48 de 2014-, propuso para el centro priorizar la movilidad peatonal y no motorizada, buscaba generar un equilibrio en los diferentes sistemas de transporte, dando mayor relevancia al peatón y al ciclista. La decisión nace de varias circunstancias: por muchos años se ha dado prioridad al vehículo particular y esto ha colapsado el tránsito en la ciudad, la necesidad de disfrutar del espacio público en el sector histórico y cultural por excelencia, la fortaleza de contar con una geografía llana que permite un transporte liviano, la búsqueda de  protección al patrimonio urbano y arquitectónico del lugar, el contar con una excelente infraestructura para el servicio de transporte público en el sector y el poder incentivar desarrollos de vivienda con óptimas condiciones de habitabilidad.

Para que el Plan sea una realidad, se han planteado una serie de estrategias basadas en el concepto de “súper manzana” que ha sido implementado en diferentes ciudades como París, Madrid, Barcelona y Róterdam, para proyectos de renovación urbana o rehabilitación de centros históricos. Este concepto busca reducir el ingreso de vehículos motorizados en zonas especiales, generalmente relacionadas con el ocio y la vivienda, a partir de anillos de movilidad cualificada y limpia. Propone generar vías exclusivas para transporte público, consolidar el sistema de transporte masivo, cualificar el espacio público caminable y generar una política de parqueaderos que libere el espacio público para el peatón.

En 2014, en una mesa concertada entre el sector público y el sector privado, liderada por CORPOCENTRO, se definieron como acciones inmediatas para la movilidad en el centro la reordenación del sistema de buses y taxis, el mejoramiento de las zonas de estacionamiento, así como las de cargue y descargue, el control de venteros en la vía, la revisión del tema del transporte no autorizado, la articulación de todos los sistemas y finalmente la creación de una cultura de movilidad con seguridad.

Seguramente quedaron muchos temas por fuera y otros por precisar. La mayoría aún están solo sobre el papel, pero es necesario dar un primer paso para que caminar el centro sea una experiencia realmente posible y definitivamente agradable. Caminar mirando hacia el frente nos permite disfrutar del paisaje urbano, encontrarnos con la mirada del otro y tal vez desear quedarnos allí.

Hoy les propongo ir más allá, caminar en el centro mirando hacia arriba, descubriendo nuestra arquitectura patrimonial, especialmente la moderna que nos dejaron las grandes empresas e industrias de la Medellín de los años 50 – 60. Conocer la ciudad que habitamos y reconocernos en ella. Para esto necesitamos un empujoncito de la administración municipal, la voluntad política y la capacidad de gestión para lograr acuerdos con las empresas transportadoras, para ejercer el control sobre la ilegalidad, para sancionar a quien no cumple con la norma, para regular los parqueos, para modernizar, articular y cualificar el sistema de transporte público y finalmente para estimular una conducta de respeto por el otro y por la autoridad. ¿Será posible entonces caminar en el centro?