Un proyecto visionario que parecía imposible, una zona a la que casi nadie iba y unos triciclos “salvadores”, protagonizan la historia de éxito del centro comercial Sandiego.

Por: Alexander Barajas

El 2 de octubre de 1972, con misa solemne y banda militar, se pusieron en servicio los primeros 84 locales del centro comercial Sandiego. Bueno, en realidad fueron 54 los ocupados entonces por comerciantes, quienes le apostaron a lo que parecía ser una auténtica quijotada.

Era el primero y único centro comercial que existía en Colombia, ubicado en medio de la nada, donde hasta ese entonces funcionaba un tejar y ladrillera con sus altas chimeneas. “Por aquí no pasaba nadie porque eran mangas inmensas, vacías. Aquí terminaba la ciudad y solamente se veían buses que iban al Poblado, Envigado y Sabaneta”, recuerda bien don Jaime Arango Uribe, comerciante fundador y presidente del Consejo de Administración.

Don Jaime ha sido el mejor testigo del crecimiento del centro comercial. Conoció y fue amigo de los visionarios empresarios Rodrigo Mora Montoya, Sergio Londoño Uribe y del arquitecto Rodrigo Restrepo Posada, quienes en asocio con la Curia de Medellín (propietaria de parte de los terrenos) se dieron a la tarea de traer al país este modelo de ventas al detal que conocieron en sus visitas a Estados Unidos.
Además de la lejanía de esos primeros años, Sandiego debió luchar por imponer un modelo comercial inédito para entonces, con horarios fijos de 10 a.m. a 8 p.m., sin cierres para almuerzos y siestas, amén de la apertura en días festivos y una promoción fuertemente basada en el vitrinismo; características que no solamente conserva, sino que siguen todos los centros comerciales del país.



smos propietarios, pero siempre distinto: “primero hubo un Ley, luego se volvió un Superley y ahora tenemos un Éxito”.

Desde el comienzo don Jaime ha hecho parte de las directivas del centro comercial y ha sido su presidente de Consejo de Administración durante los últimos 30 años, de forma ininterrumpida. “Serían 45 años, en realidad, pero apenas en 1987 nos transformamos en propiedad horizontal, por eso antes no existía esa figura”

El retiro no se ve cercano, para fortuna del centro comercial. Cada día sentado en su escritorio o recorriendo el que ha sido su mayor proyecto, rediseña, piensa, negocia y crea. Es que aún queda presidente para mucho rato, es evidente en cada una de sus palabras.