jueves, diciembre 14, 2017
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Sandiego 45 años de liderazgo y vanguardia

Gracias a una atractiva programación cultural y recreativa, quien visita Sandiego también encuentra cada día experiencias memorables a la hora de comprar

Un proyecto visionario que parecía imposible, una zona a la que casi nadie iba y unos triciclos “salvadores”, protagonizan la historia de éxito del centro comercial Sandiego.

Por: Alexander Barajas

El 2 de octubre de 1972, con misa solemne y banda militar, se pusieron en servicio los primeros 84 locales del centro comercial Sandiego. Bueno, en realidad fueron 54 los ocupados entonces por comerciantes, quienes le apostaron a lo que parecía ser una auténtica quijotada.

Era el primero y único centro comercial que existía en Colombia, ubicado en medio de la nada, donde hasta ese entonces funcionaba un tejar y ladrillera con sus altas chimeneas. “Por aquí no pasaba nadie porque eran mangas inmensas, vacías. Aquí terminaba la ciudad y solamente se veían buses que iban al Poblado, Envigado y Sabaneta”, recuerda bien don Jaime Arango Uribe, comerciante fundador y presidente del Consejo de Administración.

Don Jaime ha sido el mejor testigo del crecimiento del centro comercial. Conoció y fue amigo de los visionarios empresarios Rodrigo Mora Montoya, Sergio Londoño Uribe y del arquitecto Rodrigo Restrepo Posada, quienes en asocio con la Curia de Medellín (propietaria de parte de los terrenos) se dieron a la tarea de traer al país este modelo de ventas al detal que conocieron en sus visitas a Estados Unidos.
Además de la lejanía de esos primeros años, Sandiego debió luchar por imponer un modelo comercial inédito para entonces, con horarios fijos de 10 a.m. a 8 p.m., sin cierres para almuerzos y siestas, amén de la apertura en días festivos y una promoción fuertemente basada en el vitrinismo; características que no solamente conserva, sino que siguen todos los centros comerciales del país.

No obstante, si no fuera por unos coloridos vehículos de tres ruedas, dicha transformación se habría malogrado o por lo menos retrasado un poco más. “Los primeros dos años fueron durísimos; nos decían Campos de Paz porque no venía nadie, no se alquilaban los locales disponibles y los comerciantes estaban empezando a irse, hasta que unos triciclos nos salvaron”.

La idea fue una construcción colectiva en la que participó don Jaime, otros directivos y la novel agencia de publicidad de Michel Arnau, también uno de los primeros empresarios que le apostaron al centro comercial como locatarios. “Durante seis meses le dimos fuerte a una campaña que decía: ‘Traiga sus hijos a montar triciclo en Sandiego’. Se acabó la promoción y los niños seguían pidiendo que los trajeran; venir aquí se volvió un plan familiar”.

La suerte estaba echada. No solamente ya no se querían ir los primeros comerciantes, sino que otros dijeron “yo también quiero estar”. Este creciente auge provocó, en 1986, la primera de sus tres grandes ampliaciones, que lo llevó a tener 120 locales. Casi 10 años más tarde se da la segunda y más significativa, con una nueva torre para más de 120 oficinas destinadas a servicios médicos y profesionales.

Con el nuevo milenio se dan otros desarrollos que llevaron a consolidar la actual estructura de Sandiego, compuesta además por 230 establecimientos comerciales, parqueaderos para 1.375 vehículos (la mayor oferta de la ciudad) y dos almacenes ancla como Éxito y Falabella.

La ciudad ha cambiado. Sin embargo, siempre fiel a sus comienzos, allá en 1972, Sandiego conserva esos acogedores ambientes al aire libre, amplios corredores, bellos jardines y una completa variedad en oferta comercial y de servicios.


Jaime Arango Uribe, compromiso indeclinable

La vasta experiencia como empresario de don Jaime Arango Uribe ya era de renombre en esta ciudad mucho antes de ser inaugurado Sandiego, la que considera su gran obra de vida.

Durante 16 años fue directivo de Sears en Colombia, luego con su negocio, Calzado Juventud, hizo parte de los primeros comerciantes en abrir local aquel 2 de octubre de 1972. “De esos inicios, apenas quedamos el Banco de Bogotá y yo”, recuerda con su inconfundible voz y cálida sonrisa. Resalta además que siempre hubo un almacén ancla que parece ser de los mismos propietarios, pero siempre distinto: “primero hubo un Ley, luego se volvió un Superley y ahora tenemos un Éxito”.

Desde el comienzo don Jaime ha hecho parte de las directivas del centro comercial y ha sido su presidente de Consejo de Administración durante los últimos 30 años, de forma ininterrumpida. “Serían 45 años, en realidad, pero apenas en 1987 nos transformamos en propiedad horizontal, por eso antes no existía esa figura”

El retiro no se ve cercano, para fortuna del centro comercial. Cada día sentado en su escritorio o recorriendo el que ha sido su mayor proyecto, rediseña, piensa, negocia y crea. Es que aún queda presidente para mucho rato, es evidente en cada una de sus palabras.


 




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