Alejandro Franco, director ejecutivo de Ruta N, explica cómo esta fascinante entidad contribuye a que Medellín sea referente mundial en innovación tecnológica.

Por: Alexander Barajas

En el corazón de esa vibrante intersección formada por el Chagualo, Jesús Nazareno y otros dos sectores de la vecina Comuna 4 Aranjuez, se levanta la sede de la Corporación Ruta N, el ente coordinador de la estrategia de ciudad para promover la ciencia, la tecnología y la innovación.

Alejandro Franco Restrepo es su director ejecutivo desde marzo de 2016. CENTRÓPOLIS dialogó con él para conocer mejor lo que hacen 2.200 ilustres vecinos que piensan y hacen una mejor región desde Carabobo con Barranquilla.

La sede de Ruta N se quedó pequeña y no se descarta un futuro “Ruta N2” al frente del primero, pasando Barranquilla, proyecto del que todavía no hay nada definido.

¿Qué resalta de estos casi tres años en Ruta N?

Independiente de quien esté al frente, hay un plan de ciencia, tecnología e innovación que nos guía. A 2021 decidimos como ciudad que el 3% de nuestro PIB vaya a estos frentes. Empezamos con el 0.7% y el año pasado logramos el 2.14%, cuando esperábamos el 2%. Ahora estamos trabajando en un plan ampliado a 2025.

¿Qué ha representado eso para la ciudad?

Muchas cosas, empezando por que el mundo ya tiene un referente distinto de Medellín y cree en nosotros. Hemos logrado atraer inversiones por $52.000 millones para proyectos, con 234 empresas de 31 países. Todo eso ha generado 5.960 empleos. En los siete pisos de nuestra sede trabajan junto al equipo propio de 98 empleados, otras 2.100 personas en 49 grandes proyectos que tenemos en proceso.

¿Cuáles proyectos destacaría?

Todos, pero si he de resaltar algunos, empezaría diciendo que estamos muy entusiasmados con la Plataforma de Emprendimientos Educativos y Culturales con la que venimos trabajando hace año y medio con Comfama. Con ella se fortalecen las propuestas de economía naranja, que pasen de ideas a proyectos y de estos a negocios para el mundo.

¿Cuáles otros y en qué otros rubros?

Trabajamos en tres focos estratégicos: atracción de empresas, atracción de capital y talento, y el desarrollo del tejido y la capacidad innovadora de Medellín. ¿Para qué? Para promover la innovación tecnológica, y esta es transversal a todos los rubros. Sin embargo, se privilegian sin exclusividad proyectos en tres mercados específicos que son el energético, la salud y las tecnologías en información y comunicaciones (TIC).

¿En temas de salud, qué proyectos de innovación hay para resaltar?

Con la UdeA, UPB, Cruz Roja, CES y la firma Ubiquo construimos un programa de telemedicina en el que no importa la distancia sino la buena conexión digital, eso democratiza el acceso a salud de calidad. Con ese programa, un paciente en Mutatá, por ejemplo, puede ser atendido por un especialista en el Hospital General. En Mutatá, un médico general explica el caso vía internet al especialista, y junto al paciente procede con el tratamiento. El ahorro en tiempo y dinero para el sistema y las personas es enorme.

¿Cómo aporta la innovación a solucionar otros problemas sociales?

Con la Secretaría de Seguridad queríamos saber cómo llegar a los niños que tienen mayor riesgo de ser reclutados por bandas criminales. Con ese reto pudimos cruzar variables informativas de 16 mil niños sobre deserción escolar, mal desempeño académico, composición familiar, comportamiento de padres, existencia de bandas. Nos arrojó 500 niños en el mayor riesgo y eso permitió focalizar la oferta institucional para evitarlo.

De ideas a realidades

El director de Ruta N asegura que permanentemente se abren convocatorias para financiar proyectos de innovación, a las cuales se puede acceder a través de la página www.rutanmedellin.org. “Esperamos que el empresario o emprendedor, llegue con una idea muy avanzada y de alto impacto. Aquí tenemos estructuras que ayudan a avanzar, pasar de ideas a prototipos, y de prototipos a productos. De hecho, tenemos aquí tres laboratorios de innovación en áreas específicas: para empresas privadas, para el sector educativo y para el sector público. Con los actores de cada uno de esos sectores definimos retos y nos ayudamos mutuamente para darles solución mediante un prototipo funcional”.