Día tras día crece el número de habitantes de calle que recorren todos los rincones del centro de la ciudad, y con este crece la problemática para los residentes, comerciantes y visitantes, que con temor y resignación ven cómo se deterioran las instalaciones físicas, el mobiliario urbano y hasta las obras de infraestructura recién entregadas por la administración municipal.

Desde las páginas de CENTRÓPOLIS y desde CORPOCENTRO, hemos aplaudido la inversión en infraestructura que pretende cambiar la cara del centro, pero a la vez, hemos reiterado la necesidad de apropiar mayores recursos y ser más efectivos en la gestión social con las personas en alto estado de vulnerabilidad, específicamente habitantes de calle y vendedores informales.

Cifras divulgadas por medios de comunicación en el segundo semestre del año anterior, dan cuenta de que en el centro puede haber entre 3500 y 3800 habitantes de calle, una cifra alarmante que preocupa a quienes transitamos a diario por la comuna 10. Son casi cuatro mil dramas familiares y personales que deambulan por las calles sin que los ciudadanos de a pie veamos soluciones para estas vidas que se pierden entre la droga, el alcohol y la calle. Sectores como la Avenida de Greiff o Niquitao, por mencionar solo dos casos, son muestra de la impunidad que se vive en estas zonas, donde incluso a plena luz del día y con una autoridad pasiva, se expende droga y se administra el negocio del microtráfico en el que caen lamentablemente los habitantes de calle.

Si son conocidas las ollas de vicio ¿entonces por qué no se intervienen permanentemente como lo hicieron en agosto del año pasado? Eso es lo que los ciudadanos se preguntan y a la vez le piden a la Policía y a la Alcaldía para atacar las rentas criminales y disminuir la problemática en el centro.

También preocupa que pese al alto presupuesto con el que ha contado la Secretaría de Inclusión Social y Familia, no solo en esta sino también en la pasada administración, no hayan mostrado cifras alentadoras que revelen algún tipo de disminución en la problemática. Por el contrario, en los últimos meses, la situación parece haberse desbordado.

Hoy es completamente común encontrar las aceras con habitantes de calle dormidos (a cualquier hora del día o la noche), excremento y orines en zonas verdes recién renovadas, bolsas de basuras destrozadas y su contenido desperdigado por doquier, robo a equipamiento recién instalado y mendicidad en calles y parques. Estas situaciones van en contravía de las apuestas por resignificar el centro y por esto una vez más hacemos un llamado a tomar medidas.

Entendemos que el periodo de la actual administración pública está terminando, pero así como es evidente el esfuerzo que se está haciendo por entregar las obras de infraestructuras planteadas en el plan de desarrollo, hacemos un llamado a redoblar acciones frente a los habitantes de calle. Extendemos la invitación a los aspirantes a la alcaldía para que incluyan esta problemática en sus planes de gobierno y a que se planteen acciones de largo aliento que verdaderamente impacten la situación.

Por ellos, por el centro, por todos, es urgente tomar medidas.