A casi siete años de haberse convertido en una de las principales puertas de salida de Medellín hacia el Oriente antioqueño, el Túnel de Oriente entra en una nueva fase que busca responder a una realidad cada vez más evidente: la conexión entre ambos valles ya no es suficiente para la demanda actual de movilidad, trabajo y desarrollo económico.
La segunda etapa del proyecto, que contempla la construcción de un nuevo túnel y obras complementarias, registra un avance general del 19%. Aunque el porcentaje aún parece lejano a su finalización, el inicio efectivo de las obras marca un punto clave en un corredor que soporta buena parte del flujo diario entre Medellín, el aeropuerto José María Córdova y los municipios del Valle de San Nicolás.
Más allá de la excavación del túnel Santa Elena 2 —una infraestructura de 8,2 kilómetros que ya está completamente perforada—, el proyecto avanza en componentes menos visibles pero fundamentales: estructuras de seguridad, nichos para atención de emergencias, puentes paralelos en Sajonia y Bocaná, y una vía industrial diseñada exclusivamente para el tránsito de maquinaria, con el objetivo de reducir impactos sobre la operación actual del corredor.
Uno de los frentes más recientes es la excavación del túnel Seminario 2, una galería de menor longitud que complementará el sistema y que ya inició trabajos en su sección superior. Según lo proyectado, 2026 será el año de mayor intensidad constructiva, con intervenciones simultáneas que buscarán acelerar la entrega del proyecto.
Este avance se suma a la finalización del intercambio vial del aeropuerto José María Córdova, una obra que reorganizó los flujos vehiculares en uno de los puntos más congestionados del Oriente cercano y que hoy funciona como antesala del sistema túnel–aeropuerto.
Para Medellín, el impacto de estas obras va más allá de la infraestructura. La ampliación del Túnel de Oriente responde a una transformación profunda del territorio: crecimiento residencial en el Oriente, desplazamientos laborales diarios, aumento del turismo y una presión constante sobre las vías existentes. En ese contexto, el segundo túnel aparece como una apuesta por evitar que la movilidad siga dependiendo de un solo corredor subterráneo.
¿Cuándo entrará en funcionamiento el segundo Túnel de Oriente?
Aunque la segunda etapa del Túnel de Oriente ya presenta avances visibles en distintos frentes de obra, aún no hay una fecha oficial definida para su entrada en operación. El proyecto se encuentra en fase de construcción y, de acuerdo con la información entregada por la Gobernación de Antioquia, el año 2026 será clave para la ejecución de las obras, con intervenciones de mayor envergadura en túneles, puentes y sistemas técnicos.
Si bien el túnel principal ya fue excavado en su totalidad, todavía faltan etapas fundamentales como la instalación de sistemas de seguridad, ventilación, acabados, pruebas técnicas y adecuaciones operativas, indispensables antes de su habilitación al público. Las autoridades han reiterado que la prioridad es garantizar una infraestructura segura y funcional antes de anunciar una fecha de apertura.
Mientras las obras avanzan, el reto sigue siendo equilibrar el desarrollo regional con una planificación que reduzca los tiempos de desplazamiento, los cuellos de botella y la carga sobre la malla vial del Valle de Aburrá.














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