Aunque la consolidación botánica y estética de la intervención es evidente, algunas personas afectan con basuras, malos comportamientos y escombros esta nueva cara bonita del sector.

Por: Víctor Vargas

Los 30 jardineros que realizaron la siembra de las cerca de 220.000 plantas en el Corredor Verde de la Avenida Oriental lo advirtieron desde el mismo día en que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, hizo entrega de esta intervención de más de $5.130 millones, 380 árboles y 240 palmas: “esperamos que valoren mucho este trabajo, que no las dañen”, dijo en su momento Jaider Torres, uno de los integrantes del equipo.

Sus palabras se volvieron premonición y luego de cinco meses en los que el Corredor se ha convertido en un oasis de verdor y hogar de mariposas e insectos, los habitantes de calle, limpiadores de vidrios y algunos comerciantes y residentes de la zona, no dejan de insistir con sus malas acciones y hábitos, afectando algunos puntos de los 2,3 kilómetros con basuras, escombros y usándolos como cama y baño.

“Cuando uno madruga los ve ya ahí metidos haciendo sus necesidades y aplastando las maticas con los cartones que usan como camas”, dice Carlos Arredondo, empleado que a diario cruza por el corredor camino a su trabajo.

Así lo confirma Andrés Felipe Uribe Zapata, Subsecretario de Construcción y Mantenimiento de la Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía de Medellín, quien agrega que esta situación es todo un reto. “Ha sido todo un desafío tener el corredor en buenas condiciones. Llevamos casi un año insistiendo, tratando de lograr que todas las personas de la zona de influencia cuiden y respeten las plantas, el espacio”, puntualiza.

Explica que los habitantes de calle están ingresando a las jardineras a dormir, los limpiadores de vidrios guardan baldes y demás y los residentes del sector arrojan colchones y escombros, llevando a la Secretaría a ordenar resiembras en los puntos más críticos que son los ubicados en el sector del Parque de San Antonio y en las zonas aledañas a la calle Argentina.

Por su parte, Emvarias, entidad encargada del aseo, reporta que en el corredor su labor se ha disminuido mucho comparado con épocas anteriores. Sin embargo, explica Edwin Fernando Jaramillo, Administrador de Zona Comuna 10, hay un punto crítico ubicado entre Maturín y San Juan, en el que los habitantes de calle separan basura, destruyen colchones y además, afectan las jardineras con sus excrementos. “Esperamos el compromiso de los comerciantes y residentes de las áreas aledañas. El centro es la única zona de la ciudad que tiene servicio de aseo casi que las 24 horas”, señala el funcionario de Emvarias.

El Corredor Verde, entre Villanueva y San Antonio, es atendido por operarios de Emvarias entre 6:00 a.m. y 9:00 p.m. También hay, todos los días, vehículos recolectores de basuras y carros lavadores.

La solución: el trabajo interinstitucional y la cultura cívica

Tanto la Secretaría de Infraestructura como Emvarias precisaron que están trabajando unidos para proteger este nuevo escenario natural de la ciudad.

Ambas entidades coincidieron en que la solución no es la represión policial a los habitantes de calle. Pese a que, a través de las cámaras de seguridad de la ciudad conectadas a la Policía Metropolitana, pueden detectar las agresiones al Corredor, se han decidido por un trabajo de sensibilización y culturización en el que participan secretarías como Inclusión Social y Seguridad (con la Subsecretaría de Espacio Público).

“Es un trabajo de persistencia con los habitantes de calle para que se reintegren, con los vendedores ambulantes y estacionarios, con los limpiavidrios y comerciantes para concientizar sobre el cuidado de las plantas del corredor”, indica el Subsecretario de Construcción y Mantenimiento.

“Podría ser hasta un vivero”

Pese a este lunar negro que generan agentes externos al corredor, las plantas sembradas en el corredor y la fauna creciente atraída por el entorno, no solo marchan bien, sino que esta franja verde en medio de una de las avenidas más congestionadas de Medellín, podría incluso convertirse en una despensa de plantas.

Al menos así lo cree el ingeniero forestal y experto en flora urbana, León Morales, quien afirma que los árboles van bien, considera que el mantenimiento del personal del Jardín Botánico a través de la Secretaría de Infraestructura es perfecto y que es evidente el avance entre las relaciones naturales. “Ya las plantas están atrayendo a los insectos y detrás de estos vendrán las aves”, destaca.

Sin embargo, hace una advertencia que indica, no pude ser tomada como negativa. “Creo que la densidad con que se sembró en el Corredor es excesiva y de esta manera en el futuro, habrá algunos árboles que no podrán convivir con esta cercanía entre un individuo y otro”.
La parte positiva de esto explica el experto forestal, es que cuando estos árboles tengan un tamaño promedio, pueden ser trasplantados y de esta manera surtir otros lugares de la ciudad, convirtiendo al corredor en una especie de vivero urbano, claro está, de lograr superar las agresiones a las que son sometidas las preciadas plantas.