Por su potencial comercial, sus calles iluminadas y su tradición navideña, el centro de Medellín es uno de los lugares favoritos de los paisas para celebrar las fiestas decembrinas. Aquí, la programación para este fin de año.

Por Redacción Centrópolis

Desde un pequeño local lleno de lucecitas y entre carteles amarillos que anuncian imperdibles descuentos, suenan los villancicos y la voz de Rodolfo Aicardi, como un anuncio de que al centro de Medellín ya llegaron los días de aguinaldos, pesebres, buena comida y novenas navideñas. Entre las guirnaldas que cuelgan de los techos, las mallas de colores, los renos o las lechuzas, un comerciante le sube el volumen al parlante y la voz de Aicardi se ensancha, vivaracha, por toda la carrera Bolívar: “Pero ahora les voy a decir lo que más me gusta es siempre pasar la noche buena con felicidad”.

Así, —explosiva, ruidosa, iluminada — arribó la Navidad a La Candelaria. Reaparecieron los farolitos y sus velas, los negocios exhiben sus mejores ejemplares de Papá Noel y en las vitrinas, atiborradas de estrellas o copos de nieve, pueden verse los pinos desnudos listos para que los compradores les cuelguen esferas escarchadas.

Este año, Medellín encendió 26 millones de bombillas LED como parte de su alumbrado público, junto a 35.000 figuras realizadas por un equipo de 219 personas, entre profesionales y artesanos. Y los números siguen: 11 toneladas de papel metalizado, 790 kilómetros de manguera luminosa, 64 estructuras con movimiento y 275 proyectores. Todo para que en las noches, la capital paisa sea un valle iluminado en cada una de sus esquinas.

El centro de Medellín, por supuesto, es también una estampa de luz. El alumbrado navideño llegó hasta el Parque de San Antonio, acompaña al Tranvía de Ayacucho y decora el Paseo Bolívar. La avenida La Playa, entre la Oriental y Junín, convirtió las lámparas y las figuras en un homenaje a la biodiversidad colombiana. La calle es un desfile que, entre luces, invita a la protección de especies nativas del país como el flamenco caribeño, la guacamaya bandera, el oso perezoso y el sapito arlequín. En la Oriental el atractivo es una enorme estructura de árbol, en donde las luces se convierten en aves endémicas. Allí, en medio de la mirada de los transeúntes y el cruce de los automóviles, el centro se transforma en un rinconcito de luz.

Aquí hay de todo para celebrar

Para los amantes de las máscaras, trajes, relatos o disfraces, La Candelaria será el epicentro del Desfile de Mitos y Leyendas, el 8 de diciembre, a las 7:00 p.m. El recorrido de personajes tradicionales como La Llorona y el Mohán iniciará en la Plaza Cisneros, atravesará las avenidas La Playa y la Oriental y llegará hasta la Plaza Botero.

De acuerdo con la Secretaría de Cultura Ciudadana, en Navidad también tendrá lugar el habitual mercado artesanal de San Alejo, en el Parque Bolívar, el sábado 15 de diciembre entre las 8 a. m. y las 6 p. m.
Durante toda la temporada, las canciones de Carlos Gardel, Roberto Goyeneche y otros tangueros podrán escucharse en el show de tango del Salón Málaga, en inmediaciones de la estación San Antonio del Metro. El centro de Medellín es también hogar para el teatro navideño: del lunes 17 al 23 de diciembre, el Teatro Matacandelas ofrecerá a la comunidad su presentación de la Fiesta en Navidad.

El parque de Boston será uno de los Parques Iluminados este fin de año. Allí la noche del 16 de diciembre, con la participación del grupo musical Gordos Project y la presentación de la Oficina Central de los Sueños, podrá disfrutarse de una programación continua entre las 7:30 y las 9:00 p.m.

Desde juguetes hasta adornos

A primera hora del día, Gladys Ríos, ama de casa, se adentra entre los pasajes comerciales del centro de Medellín y los quioscos que dejan a la vista todo tipo de adornos navideños a precio de ganga. Busca juguetes para su sobrino de cinco años, prendas en rebaja, zapatos, pequeños artilugios que hagan las veces de regalos para la familia.

“En Navidad siempre vengo al centro. Aquí está lo más barato, y también puedo aprovechar para comprar algunas cositas para vender por la casa”, comenta.

Daniel Quintero Mesa, estudiante, está convencido de que al lado de la estación San Antonio del Metro se encuentra una de las bodegas más grandes de adornos, a muy buen precio. Aprovecha para ir con la familia a comprar las bolitas del árbol para arreglar la casa en esta temporada. “El Centro siempre va a ser un lugar representativo del comercio de Medellín. Y en Navidad, reúne no solo la tradición de la ciudad, sino también lo más típico de las fiestas: la música, la parranda, los buñuelos, la natilla. Aquí hay de todo”, agrega Quintero.

Por el auge en la compra de artículos navideños, el comercio del centro vive en diciembre una de sus mejores épocas. De acuerdo con la proyección de las autoridades locales, a finales de año se espera que lleguen más de 87.000 turistas a Medellín.

Las letras rojas anuncian las rebajas en casi cualquier cachivache. El ingenio para el comercio es evidente: a las afueras de la Plaza San Ignacio un vendedor regatea sus pesebres hechos a mano. La casita sola, con el musgo, a 5.000 pesitos. Las imágenes de santos y las ovejas, por tan solo 2.000.

Cuando termina la noche, se van cerrando los locales comerciales y se van encendiendo, de a poco, las lucecitas del centro de Medellín: adheridas en los balcones de las casas, adornando el Pasaje Bolívar o la avenida La Playa. Las aves de la Oriental brillan de nuevo. Y, en el fondo, desde alguna taberna, una canción: “Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas. Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra…”.