Todos nos lo esperábamos. Marzo llegó con contingencia ambiental, esas que ya sufrimos en 2016 y 2017 y de las cuales parece que la ciudad poco aprendió.

 

Las alarmas se encendieron la última semana de febrero, cuando gran parte de las estaciones de monitoreo de calidad del aire se pusieron en naranja, es decir aire dañino para grupos sensibles. Los colectivos ciudadanos enfilaron sus baterías para exigir medidas más estrictas por parte de alcaldías y del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, mientras dicha autoridad anunció el pico y placa ambiental, incluyendo en esta ocasión también a motos de 2 y 4 tiempos y volquetas anteriores a 2009.

Para el caso concreto del centro, las estaciones muestran en gran parte del año color amarillo (moderada) o naranja (dañina para grupos sensibles), situación que pone a diferentes secretarías de la Alcaldía a pensar en soluciones de fondo, lo cual debe hacerse de manera urgente.

Preocupa también el poco interés que había mostrado Ecopetrol para suministrar combustible de mejor calidad a los municipios del área metropolitana, a pesar de los incesantes esfuerzos realizados por el alcalde Federico Gutiérrez, y ahora también con el apoyo del Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo. En este tema solo la semana pasada la petrolera anunció la entrega de 80 mil barriles de diesel para la ciudad con menos de 50 partes por millón de azufre.
Consideramos que se hace necesario entonces tomar medidas permanentes, y no solo cuando se presenta la contingencia, en temas como: pico y placa para motos de cuatro tiempos, mayor control a emisiones del transporte público desde los sitios de despacho, control al bus arriero que parquea por largos minutos sobre las vías del centro, reposición de buses y camiones viejos, fortalecimiento del transporte público y no motorizado, entre otros.

Pero si ya sabemos que cada año, en la transición de tiempo seco a lluvioso, tanto en marzo como en octubre, se presenta esta contingencia, ¿por qué no actuamos todos para evitarlo?

Al revisar las acciones que se realizan desde el sector público, efectivamente hay avances, no tantos como la comunidad quisiera, pero sí se ha venido mejorando con la normatividad emitida que debe ser aplicada por la industria y el empresariado. Igualmente, grandes empresas con sede en la comuna 10 han empezado a trabajar en disminuir las emisiones contaminantes de sus empleados a través de distintas estrategias como el teletrabajo, vehículo compartido o promoción del uso de tecnologías limpias.

Ahora solo falta usted. ¿Con qué se compromete para mejorar el medio ambiente en nuestra ciudad?