Es evidente que en Medellín se necesitan más parqueaderos pero pese a que existen incentivos para montarlos, los empresarios están recelosos por la falta de una mayor conciencia en usarlos.

Por: Alexander Barajas

Si bien para las normas de tránsito no hay excusa que justifique una infracción como el mal parqueo o aparcamiento de vehículos motorizados en zonas prohibidas, la verdad es que las opciones para hacer lo correcto no son tantas como deberían, y el centro no escapa a dicha situación.

“Es un ratico”, “qué pereza guardar el carro por eso”, “a esta hora no pasa nada”, son algunas de las excusas que usan los conductores para parquearse dónde no deben hacerlo.

Estamos hablando de un verdadero déficit entre las celdas de parqueo existentes y la demanda de las mismas, como lo calculó el año pasado el grupo de investigación Vías y Transporte de la Universidad Nacional Sede Medellín. Esta respetada entidad ayudó a formular el ‘Plan de estacionamientos y parqueaderos de zonas críticas de Medellín’, por encargo de la Alcaldía de la capital paisa. En ese interesante documento, se afirma que en las cuatro zonas más problemáticas por parqueo (Centro, Laureles, Poblado y Belén) faltan 18.695 celdas.

Si no se ataca esta asimetría, el déficit sería de 44.673 celdas en 2030. Las cifras para el centro hablan de una carencia actual de 7.269 celdas, que podrían ser 16.252 en 12 años. De acuerdo con el mismo estudio, subsanar hoy esa falencia demandaría no más en la comuna 10 una inversión de $290 mil millones.

Para resolver el déficit de celdas para parqueo en el centro, se requieren por lo menos siete parqueaderos con capacidad para mil vehículos cada uno.

Eso es mucho dinero, casi tanto como el destinado para el centro por la presente administración municipal en sus cuatro años, por lo cual, el grueso del esfuerzo debería correr por cuenta del sector privado, que vería en la referida descompensación una gran oportunidad de negocios.

Oportunidad ya vista

Mario Ramírez, subsecretario de Seguridad Vial y Control, asegura que en el centro existen nueve zonas de estacionamiento regulado (ZER), con capacidad para 431 carros, 181 motos y 8 celdas para vehículos manejados por personas en situación de discapacidad.

Se debe tener en cuenta que no hay ninguna ZER en la Zona Amarilla del centro (confinada por las avenidas Oriental, San Juan, Ferrocarril y calle 58), pues para no alterar la movilidad de estas calles congestionadas, no está permitido el parqueo en la vía ni en el espacio público.

Pese a que el mismo funcionario anunció una nueva ZER para este año alrededor del centro comercial Sandiego, y otras dos más adelante en Palacé y la Placita de Florez, el déficit en el centro (como en el resto de la ciudad) debería suplirlo el libre mercado, con instalaciones de parqueo debidamente autorizadas.

A la par de sus campañas, la Alcaldía de Medellín controla el mal parqueo con grúas, cepos y una mejor señalización de las vías.

En eso están y las normas ayudan. Por acuerdo municipal (66/2017), los futuros parqueaderos privados cuentan con exención de cinco años en predial y una tarifa menor en el impuesto de industria y comercio. Nada mal, pero no suficiente para los inversionistas: faltaría más cultura del parqueo responsable y autoridad que la respalde.

Eduardo Loaiza, gerente en Antioquia de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), explica que ya tienen identificados “por lo menos 200 lugares propicios para nuevos parqueaderos en Medellín”. En el centro, estarían en La Alpujarra, Plaza Mayor y alrededores de las estaciones del metro, entre otros sitios. Aunque el dirigente gremial reconoce la falta de oferta, no deja de señalar que ésta no crece “porque ¿quién va a hacer el desarrollo de un proyecto si hay indisciplina ciudadana y falta de autoridad? Cualquier parqueadero nuevo demandaría unos $4 mil millones y los 200 que proponemos podrían hacerse en cinco o más años”. Mucho de eso dependerá de la disciplina de los conductores.

Malla vial vuelta parqueadero

Un estudio reciente del capítulo antioqueño de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) arroja que “entre 50 y 60 % de vías de Medellín están ocupadas por vehículos mal estacionados”. A juicio de Eduardo Loaiza, gerente de esta entidad en Antioquia, la malla vial es “como una vena que no funciona al 100 %, por estar parcialmente taponada”. Agregó el dirigente que “en más de 50 vías en 20 zonas de la ciudad entre barrios residenciales, comerciales, centro y sectores de desarrollo, hemos encontrado que la mayoría de ampliaciones hechas con recursos propios del Municipio y por valorización han sido ocupadas por estacionamientos no regulados. Hay miles de millones de pesos en movilidad que se volvieron parqueaderos gratuitos”.