¿Cómo vive una familia el proceso de esperar la llegada de un nuevo integrante a su hogar? A propósito del mes de la madre este es un pequeño homenaje a las mamás adoptivas, esas que esperan con el corazón la entrega de su hijo.

Por Valentina Castaño Marín

El amor no se deja designar cánones precisos, jamás permite que se le mida o se le moldeé a gusto, tampoco le gusta ser explicado demasiado y es quizá un dinamismo exagerado lo que más le caracteriza: no puede ser vivido igual dos veces. ¿Cómo tratar de definir el amor que se siente por los hijos? Algunos lo describirían como particularmente fuerte, envolvente, consumidor; pero en mi caso he visto personas que con sus hijos en brazos desean jamás haberles tenido, probando una vez más que no es un sentimiento que pueda ser en algún caso encasillado.

Alexandra Giraldo y Mateo Lopera son una pareja de jóvenes esposos, que al igual que muchos antes de ellos, sintieron que el amor que existía en su relación era lo suficientemente especial como para querer compartirlo con un tercero. Pero el destino, que es tan terco a veces, escoge sus propios caminos e interfiere con los planes de los mortales. “Hace más o menos unos cuatro años empezamos a intentar quedar en embarazo, duramos como dos años intentando, los exámenes salían bien y llegó un momento en el que dijimos, no forcemos la naturaleza si no podemos no podemos, dejemos la cosa así”, recuerda Alexandra mientras almuerza en la barra de la cocina de su recién construida casa.

El compromiso de Mateo y Alexandra es tal, que construyeron un nuevo hogar pensando en la llegada de su hijo.

La pareja sí había tenido una que otra conversación en torno a la adopción, pero los tabús ligados a este proceso que impiden a muchos considerarlo una posibilidad, generaban dudas en ellos. “Yo tenía muchas creencias en la cabeza de la adopción, que uno no sabe cómo le va a salir, que de pronto es hijo de un sicario y el hijo se vuelve también sicario, bobadas así”, continua Alexandra.

A veces una ola de alegría nos impulsa a tomar decisiones que se llevan estudiando mucho tiempo, permite que las buenas ideas parezcan excelentes y se convierte en ese pequeño empujón que nos hace tanta falta. Sería la vida y sus particulares señales, las que finalmente se colaran en la cabeza de los esposos, abriéndoles un poco la mente y sembrando una idea que rápidamente se fue convirtiendo en acciones. Tras recibir una noticia laboral que llevaban esperando un año, la emoción habló por ambos: “Dijimos, por aquí hay una oficina del ICBF, vamos a ver bien cómo es todo“.

Esa primera vez, en octubre de 2018, no llegaron si quiera a la oficina correcta, pero allí se encargaron de facilitarles la información necesaria con tal amabilidad y eficacia que, una vez más, parecía el destino obrando por ellos. Quizá la misión de algunos no es traer una vida nueva a este planeta, quizá su misión sea devolvérsela a algún pequeño que no la ha tenido tan fácil.

Hablar con Alexandra de la adopción es ir desmitificando uno a uno los miedos o dudas que la sociedad le ha cargado. Siempre creí que era un proceso largo, por no decir eterno, costosísimo, lleno de trabas y quizá solo asequible para familias acaudaladas y de gran corazón. De todo esto, solo lo último es requisito. Si bien las acciones del ICBF son rigurosas y tienen diferentes filtros que son necesarios atravesar antes de ser declarados una familia óptima para la adopción, el objetivo de estos es simplemente velar por encontrar personas que realmente estén interesados y puedan reestablecer los derechos del menor, no hacerles difícil el proceso a quienes realmente lo desean.

Hoy, familias monoparentales, homoparentales, mayores de cuarenta e incluso extranjeros, son candidatos para adoptar y agregar un nuevo miembro a su familia; siempre y cuando su verdadero objetivo sea proveer de un hogar a un pequeño.

“Cuando un niño se retira de un hogar o una madre es porque le están siendo vulnerados sus derechos, el ICBF busca restituirlos ya sea con un familiar cercano (hasta tercer grado de consanguineidad) o con una familia adoptiva. El funcionario a cargo del caso del niño tiene máximo hasta 6 meses para declararlo en estado de adoptabilidad o de lo contrario se le sanciona. A nosotros nos ha ido muy bien, la psicóloga y la trabajadora social con las que hemos trabajado todo este tiempo son unas personas que uno dice ¡que vocación! Lo hacen todo con un amor que se nota por encima” expresa Alexandra con emoción evidente.

En este momento el ICBF no tiene niños de 0 a 5 años en estado de adoptabilidad en Antioquia, lo que da cuenta de lo mucho que ha mejorado la eficiencia de sus procesos de adopción.

Después de charlas, reuniones, entrevistas, autobiografía, talleres para preparar a los futuros padres en lo que significa la adopción, e innumerables documentos y formularios llenados con muchísimo amor y entrega, a Alexandra y Mateo se les otorgó la idoneidad para recibir a su nuevo integrante, y se encuentran en el puesto 46 entre las familias que están esperando menores de hasta 5 años en Medellín, puesto del que pueden escalar con facilidad debido a la gran apertura que tuvo la pareja al llenar los formularios: no les importa si es niño o niña, si es de alguna etnia, si ya no es un bebé o si su madre fue una consumidora. Después de todo, dice Alexandra, “¿Quién soy yo para pedir un bebé perfecto si ni yo, ni mi esposo, tenemos una genética perfecta?“.

“Cuando nos dieron la idoneidad Mateo se puso a llorar, viéndolo llorar yo también lo hice, le contamos a la familia y ya todo el mundo estaba llorando. Sentir el apoyo de que todos están ahí es muy emocionante. Ayer soñé que me habían entregado la ficha del niño”, cuenta sonriente la futura madre.

Cada miércoles el ICBF define estado de adoptabilidad y asigna familias a los niños, lo que hace de los miércoles de la pareja días llenos de emociones y expectativa. Tratan de estar tranquilos, todos quienes hayan esperado hijos, ya sea que vengan del corazón o la barriga, sabrán que la ansiedad desborda, pero también saben que ni esta, desborda tanto como el amor cuando finalmente llega el tan esperado encuentro.

Para más información sobre el proceso solo hay que ir al portal web del ICBF, www.icbf.gov.co y dirigirse a la opción de ‘Programa de Adopciones’.