Por: Alexander Barajas

En menos de tres años la Alcaldía ha presentado cuatro planes de seguridad para el centro. A juicio de las autoridades los hurtos disminuyeron, no tanto los homicidios. La percepción ciudadana no parece estar totalmente de acuerdo.

A mediados de marzo, en la Estación de Policía La Candelaria, la urna donde se apiñan las armas blancas incautadas estaba a reventar y hubo que vaciarla para empezar a almacenar otras. En total, se sacaron 45 mil armas como cuchillos, machetes, punzones, puñales, navajas, entre hechizas y de fabricación industrial.

“Es lo recogido desde abril del año pasado. Todo eso lo entregamos a un escultor que prepara con ese metal un monumento, una cruz de unos 20 metros”, explicó el mayor Mauricio Rogeles, comandante de esa estación, desde la cual se coordina el trabajo de la Policía Nacional en la Comuna 10.

El comandante de La Candelaria asegura que cada parque tiene siempre, al menos, 10 efectivos vigilando, de 6:30 a.m. a 9:30 p.m. Fuera de ese horario, policías de cuadrante.

Al igual que otras autoridades, el mayor Rogeles aseguró que los hurtos “han disminuido en todas sus modalidades: cosquilleo, con armas o de oportunidad”, pero se abstuvo de compartir cifras precisas que dieran cuenta de tal rebaja. Hace un año, desde la Secretaría de Seguridad, se prometió disminuir a la mitad los robos en el centro.

En nuestra comuna, se presentaban en 2016 casi uno de cada tres hurtos en todo Medellín, es decir, unos seis mil. Hoy, un año después, es difícil saber qué tanto se ha cumplido de la meta trazada. Andrés Tobón, secretario de Seguridad, ratificó la visión del comandante de La Candelaria, pero tampoco dio luces de esa proporción a CENTRÓPOLIS.

“Tenemos una reducción muy importante en materia de hurtos. Donde los ciudadanos que se comportaban de acuerdo a la norma habían sido desplazados por culpa de criminales y bandidos, hoy esos mismos ciudadanos que quieren disfrutar del centro son quienes reconocen los avances”, explicó añadiendo que “en homicidios tenemos que seguir avanzando, hay una dinámica muy triste, con riñas que incluyen armas blancas, en algunos casos con habitantes de calle”.

Pero, ¿cómo vamos?

Con todo lo volátil y relativo que puede ser la opinión pública frente a un tema tan sensible como la seguridad, es bueno recurrir a mediciones confiables. Es el caso de la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana 2017, preparada por el colectivo independiente Medellín Cómo Vamos.

En el centro operan 66 cuadrantes de seguridad, sobre el papel con seis policías adscritos, dos por cada turno.

Sobre seguridad, dice el estudio que la percepción ciudadana  en toda la ciudad bajó cuatro puntos porcentuales, mientras que la de inseguridad subió seis. Aplicada a la zona centrooriental, donde se encuentra nuestra comuna, la encuesta arrojó que aquí la percepción de seguridad bajó de 4.1 sobre 5 en 2015, a 3.9 en 2016 y la misma calificación en 2017.

Tampoco la “victimización” parece mejorar: 15 de cada cien entrevistados dijeron ser haber sido víctimas de un delito en Medellín, tres puntos más que en 2015. La denuncia de esos crímenes apenas llegó al 40%. En el centro, la victimización subió al 24%, la mayor de toda la capital antioqueña, afectando principalmente a varones entre los 18 y 35 años.

Curiosamente, al preguntárseles a los habitantes de la zona centrooriental cuáles eran los principales problemas de seguridad, el 38% dijo que no se presentan problemas graves de este tipo, lo cual puede explicarse por “factores como el conocimiento del sector donde la gente se mueve, por cierto umbral de tolerancia a la actividad delictiva y su correlato con el riesgo percibido de ser víctima o de que personas cercanas lo sean, entre otros”.

Los parques Botero, Berrío, San Antonio y Bolívar tienen un oficial superior como padrino, quien supervisa la gestión diaria en esos espacios.

Igualmente, el resto de nuestros vecinos consultados resaltaron problemas de seguridad como la drogadicción (20%) y los atracos (12%). Sobre estos últimos, nuestra zona es una de las tres que reconocen dichos episodios como reiterados.

Ahora bien, en cuanto a las principales acciones propuestas por los ciudadanos para mejorar la seguridad en la zona centrooriental, se destacaron la necesidad de más policías (19%), generación de empleo (14%) y mejor capacidad de reacción de las autoridades (14%). En esto coinciden representantes cívicos, como Carlos Hurtado, miembro de la Junta Administradora Local de La Candelaria.

“Para que haya seguridad debemos primero garantizar el control del territorio. Para eso se necesitan más policías en las calles, con mejor dotación y recursos, con cámaras de vigilancia que sí funcionen, y sobre todo, con mucho control y seguimiento para evitar que se presenten casos de corrupción e impedir cohonestar con los criminales. Sin eso, poco avanzaremos”, sentenció el edil.

Mientras se esperan cifras claras sobre la disminución de delitos en la Comuna 10, comerciantes y habitantes de la zona continúan expectantes a los resultados que la Policía Nacional y la Alcaldía de Medellín puedan entregar, para evidenciar si el plan presentado el pasado 2 de enero ha sido o no efectivo para el centro de la ciudad. Por ahora es solo un tema de percepción.

¿Mejoró la seguridad en el centro?

“Para mí sigue igual. Gracias a Dios, no me ha pasado nunca nada, pero uno escucha de atracos casi diario”.
Luzmila Ramírez, florista en Junín junto al parque Bolívar.

“Aquí en la plaza hay muy buena seguridad, pero ya uno no puede decir lo mismo en las calles, como pasa en el resto de la ciudad”.
Román Agudelo, fotógrafo en la plaza Botero hace 45 años.

“La seguridad mejoró mucho. Hay más policía y los robos bajaron demasiado, por eso viene mucho turista”.
Martín Álvarez, cuidador de carros en parque San Antonio.