El ritmo acelerado, las grandes edificaciones y el gris del cemento al que ya estamos acostumbrados en el centro de Medellín, se ve interrumpido por estos días por los florecidos e imponentes guayacanes, que con el brote de sus flores adornan las calles y entretienen a quienes caminan sobre sus coloridas huellas.

“Es imposible no parar a mirar esta belleza, eso y los loritos cantando por la oriental, son maravillas que me cuesta creer que aún existan entre tanta contaminación” expresa Doña Carmen, quién en su última visita al centro se sorprendió con los guayacanes completamente florecidos.

En CENTRÓPOLIS salimos a fotografiar estos hermosos ejemplares, como una forma de recordar que en una ciudad como Medellín, donde la contaminación aumenta a pasos agigantados y las construcciones se levantan por doquier, debemos trabajar más para cuidar los árboles, que firmes y hermosos protegen nuestra ciudad.

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