jueves, noviembre 23, 2017
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Desorden en pasajes peatonales

“Se acabó el espacio público” fue una frase repetida por los venteros informales en el primer trimestre del año, quienes por falta de control siguieron atestando el centro de Medellín, en especial, sus pasajes peatonales. Esas áreas, que en su momento fueron calificadas como experiencias exitosas de urbanismo y recuperación del corazón de la ciudad, hoy están lejos de cumplir su cometido.

Carmen Martínez vende a la intemperie, desde 2004, ropa para caballero en el pasaje peatonal de Boyacá, a un costado de la iglesia de La Candelaria. Dice hacer parte de los venteros autorizados por el gobierno municipal para adelantar esa labor, y asegura verse afectada por la proliferación de otros comerciantes de calle en este concurrido corredor.

Se queja de la exagerada competencia y que “a la gente ya no le gusta pasar por aquí, porque la verdad casi no hay por donde caminar”. Sin embargo, cuando dice que “se acabó el espacio público”, en realidad se refería -totalmente convencida- a que no existirá más una instancia de control llamada Espacio Público, la cual habitualmente estuvo adscrita a la Secretaría de Gobierno.

Los cambios en el organigrama de la pasada alcaldía de Aníbal Gaviria, reversados casi todos por el actual burgomaestre Federico Gutiérrez (quien a su vez también impuso algunas variaciones), pueden explicar en parte esa falsa idea. También tendría que ver la expedición de políticas públicas sobre venteros y aprovechamiento económico del espacio público, generadas en 2015, que son percibidas como garantistas para los comerciantes informales y no para el resto de la ciudadanía.

Pero, sin duda, el mayor refuerzo a tal desinformación se vivió desde el 14 de enero de este año, cuando el centro y toda la ciudad se quedaron sin los llamados gestores de espacio público, servidores que sobre el papel deben hacer respetar andenes, plazas, parques y pasajes para que todos podamos caminar en ellos.

Por ser contratistas del Estado, es normal que no haya gestores los primeros meses del año, mientras se perfeccionan los contratos; circunstancia que por tradición se prolonga con el comienzo de cada nuevo periodo de gobierno. Eso puede explicar por qué, solamente hasta los primeros días de abril, se empezaron a ver de nuevo estos gestores recorriendo las calles del centro.

Menos gestores, más policías

Rodrigo Correa está a cargo de la Unidad de Gestión Operativa de la Subsecretaría de Espacio Público, dependencia que el mes pasado estaba en proceso de pasar a ser parte de la nueva Secretaría de Seguridad y Convivencia, la cartera responsable, entre otros temas, de ejecutar y consolidar la recuperación del centro en que está empeñada la Administración Municipal. De acuerdo con Correa, “un manejo acertado del espacio público es una prioridad para este gobierno, pues entendemos que con un espacio público sano, se tienen como consecuencias más seguridad y una mejor convivencia ciudadana”.

Agregó que se está desarrollando una intervención integral “que no solo se preocupará por recuperar las continuidades peatonales, también entregará opciones laborales y de emprendimiento para los vendedores informales. Vamos a construir un centro ordenado, sin descuidar la dimensión social”. En este esfuerzo se verá un mayor acompañamiento de la Policía, “que como en otras ciudades del país, caso Bucaramanga, respaldará la labor de los nuevos gestores, además de todo un equipo interdisciplinario que le dará garantías a todos: al peatón y al ventero, sin perder el norte que es la recuperación efectiva del espacio público”.

A la espera de consolidar información, Correa indicó que existen alrededor de 8.000 venteros registrados en la Subsecretaría de Espacio Público. De ellos, 5.000 revalidaron su inscripción, y de 3.000 no se conoce si siguen en esa labor. Extraoficialmente, sin que nadie lo sepa con certeza, los comerciantes informales en el centro podrían superar hoy los 15.000.

El que es presentado como un nuevo modelo de intervención del centro contará en su parte operativa con un equipo de 252 personas -todos contratistas externos, conformado por 180 gestores en terreno, 20 jefes de polígonos, 22 profesionales universitarios (abogados, trabajadores sociales, contadores, ingenieros de sistemas, administradores, sicólogos, comunicadores, educadores y bacteriólogos), 5 técnicos (administrativos, de sistemas y obras civiles), 4 tecnólogos (salud ocupacional, áreas sociales y delineantes) y 20 tramitadores. Estarán bajo las órdenes de un coordinador, con el rango de mayor de la Policía.

“Al contar con un nuevo esquema y más apoyo de la Policía, no se necesitarán los cerca de 400 gestores operativos que normalmente se tenían”, explicó el funcionario, quien indicó que este contrato será ejecutado por la Fundación Pascual Bravo, por un monto de 4 mil millones de pesos, durante un periodo de 6 meses contados desde la firma del acta de inicio, que fue el pasado 29 de marzo.

Se hará diagnóstico

Rubby Monsalve es la directora de la Fundación Pascual Bravo, entidad contratista que vinculó al equipo que empezó a implementar el nuevo modelo de gestión del espacio público. Explicó que para escoger este personal “se estudiaron más de 400 hojas de vida entregadas por la Secretaría de Gobierno. Se les aplicaron pruebas para seleccionar los más idóneos, a quienes se les reforzará con capacitación constante aptitudes como el trabajo en equipo, orientación al servicio, compromiso, aceptación de normas y políticas, autocontrol, comunicación, análisis, gestión y negociación”. Añadió que toda la experiencia será sistematizada y servirá para hacer un diagnóstico actualizado de las ventas callejeras. “El contrato podrá prorrogarse, si así lo quiere el Municipio, hasta por lo mitad del monto y el tiempo de lo pactado inicialmente. Haremos también capacitaciones para los venteros en emprendimiento y respeto por el espacio público, junto con actividades de sensibilización a la comunidad para que apoyen este esfuerzo”.

91 días sin Subsecretario de Espacio Público en propiedad acumuló el Municipio de Medellín hasta el 31 de marzo, fecha en que el designado Francisco Henao todavía gestionaba la consecución del reemplazo en su anterior cargo como notario de Gómez Plata.




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