Por: Daniela Jiménez González

Con la llegada de la temporada invernal y la contaminación presente en nuestro aire, las enfermedades respiratorias se convierten en un riesgo para los habitantes de Medellín. En CENTRÓPOLIS le contamos cómo protegerse.

Durante los primeros meses de este año Medellín se cubrió con una espesa capa de aire contaminado, que según los registros de las estaciones de monitoreo del Valle de Aburrá, dejaba en evidencia un nuevo estado de alerta ambiental por polución. La ciudad se enfrentaba, otra vez, a un problema que ya era conocido y que continúa preocupando a las autoridades y a sus habitantes.

Para esta época, la temporada de lluvias se suma a la contaminación del aire en la ciudad y aumenta los riesgos de contraer enfermedades respiratorias. Esto se debe a que Medellín es un valle estrecho rodeado de cadenas montañosas y, durante los periodos fríos, las nubes se asientan sobre la superficie terrestre. Esta capa de nubosidad impide que los vientos  limpien la ciudad de las partículas contaminantes y el aire dañino no puede ser liberado.

Según encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín para 2017: el 69% de los habitantes de la zona centro-oriental de la ciudad se mostraron muy insatisfechos con la calidad del aire y su contaminación.

De acuerdo con Elkin Martínez López, médico y profesor de Epidemiología de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, los riesgos de respirar el aire contaminado son de naturaleza variable: pueden tratarse de molestias transitorias como dolor de garganta, irritación en los ojos, congestión nasal, rinitis, sinusitis, bronquitis, gripa o neumonía. Sin embargo, algunas complicaciones pueden ser más graves y de largo plazo, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón. Incluso, en casos extremos, las partículas contaminantes serían capaces de producir problemas cardíacos u oclusión cerebro vascular.

En el informe de calidad de vida del programa Medellín Cómo Vamos para 2016, dentro de las principales causas de mortalidad en la ciudad, las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores ocuparon el segundo puesto con el 7,7% de las muertes, solo superadas por las enfermedades isquémicas del corazón. Asimismo, las infecciones de las vías respiratorias superiores ocuparon el tercer lugar dentro de los motivos de consulta externa médica en 2016.

Según el profesor Martínez, en la ciudad mueren unas tres mil personas anualmente por causa de la contaminación del aire: 8 personas por día, una persona cada tres horas. “Esas tres mil personas están representadas por mil que fallecen de enfermedad obstructiva crónica, 500 que fallecen por cáncer del pulmón y 1500 por procesos trombóticos en las arterias coronarias del corazón o en las arterias cerebrales”, indica.

Esta situación no es ajena a los habitantes de la Comuna 10, La Candelaria. En el centro de la ciudad se encuentra la estación Museo de Antioquia, uno de los 18 puntos de monitoreo del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (Siata) que miden la presencia de partículas contaminantes PM 2.5 en zonas poblacionales, de tráfico o industriales. Esta estación suele registrar desde niveles moderados hasta niveles dañinos de contaminación del aire.

Cómo protegerse de enfermedades respiratorias

El experto en el tema Elkin Martínez indica que la recomendación es usar tapabocas en sitios de intenso tráfico y resguardarse en lugares limpios. Además, es importante proteger con especial atención a niños, ancianos y mujeres en gestación. Las personas con enfermedades pulmonares y cardiovasculares se constituyen como población de riesgo ante la contaminación del aire.

De manera complementaria, se recomienda disminuir las actividades físicas en espacios abiertos mientras las condiciones atmosféricas no sean las mejores: “La práctica de deportes al aire libre entraña un gran riesgo para las personas, dado que la ventilación pulmonar se activa hasta unas diez veces más, lo que quiere decir que la aspiración de contaminantes se multiplica en forma dramática. No debe olvidarse que las partículas de hollín que se depositan en el fondo de los alveolos pulmonares se quedan allí por el resto de la vida y ocasionan obstrucción respiratoria, eventualmente pueden ingresar a la sangre y ocasionar procesos trombóticos en el corazón o en el cerebro”, explica Martínez.

“Los efectos en el sistema respiratorio a causa de la contaminación son absolutamente perjudiciales y pueden ser irreversibles: “En épocas frías, cuando bajan las nubes, respirar aire contaminado es lo mismo que fumar en contra de la voluntad. Y los efectos nocivos son los mismos: enfermedad y muerte”, concluye el especialista.