jueves, noviembre 23, 2017
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Atención para habitantes de calle

Esta población evidencia la problemática social de la ciudad e incide en la percepción de inseguridad para el ciudadano. ¿Qué soluciones reales se están implementando?

Tres agresiones de habitantes de calle a ciudadanos en la glorieta de la Plaza Minorista volvieron a poner sobre la mesa esa problemática. El alcalde Federico Gutiérrez debió intervenir y ordenó que en un plazo de una semana (que se cumplió el 23 de abril pasado), se desalojara de esa zona el campamento que había sido instalado desde finales del año pasado.

El temor de ciudadanos y comerciantes por un traslado de la problemática a otros barrios, como históricamente ocurrió con los operativos de desalojo de habitantes de calle, se hizo público. Pero la situación, al menos hasta ahora es diferente.

CENTRÓPOLIS recorrió los Centros Día que la Alcaldía tiene dispuestos para la atención de esta población y comprobó que están ocupados en su totalidad. Durante el recorrido, que también incluyó varias calles del centro, pudimos verificar que en la Plaza Minorista quedan pocos habitantes de calle y que, al menos por ahora, solo hay concentraciones significativas de habitantes de calle en la Avenida de Greiff.

Para conocer en detalle el proceso que se está adelantando con esta población, hablamos con el Secretario de Inclusión Social de Medellín, Luis Bernardo Vélez.

¿Qué está haciendo esta Administración con la problemática de habitantes de calle?

Estamos planteando el programa Somos Gente, en el que estamos organizando la implementación de la política pública de habitantes de calle que fue aprobada el año pasado por el Concejo. El trabajo tiene que ver con atención, prevención, resocialización y rehabilitación. También en inclusión laboral y la inclusión a la familia con el programa Volver a Casa que busca crear redes familiares, sociales y comunitarias.

¿Cuáles son las primeras acciones realizadas?

Buscamos acercamiento, que recuperen la confianza en las instituciones y lo estamos logrando: hoy la oferta de Centro Día 1 y 2 está prácticamente copada, hay sobrecupos y eso nos alegra porque están yendo a buscar atención.

¿Cómo funciona el modelo de atención y resocialización que están implementando?

Hay una atención inicial en Centro Día. Muchos van por su cuenta y permanecen allí y otros entran y salen. Los que no llegan, los buscamos con un grupo especializado de Espacio Público que busca ejercer control pero de manera respetuosa. Según la condición en la que encontremos a las personas, las derivamos a sitios que atienden sus problemáticas: Hospital Mental (HOMO) para problemas siquiátricos, instituciones especializadas en adultos mayores o enfermos con VIH.

Luego, los vinculamos a proyectos de inclusión laboral: capacitación en oficios o proyectos productivos como las Granjas, de las que ya tenemos una funcionando y la otra en proceso de conformación.

¿Cuántas personas han sido atendidas en lo que va del año?

En los dos Centros Día tenemos capacidad para atender 650 personas y hoy tenemos casi 800. En el HOMO tenemos alrededor de 100 pacientes. En los centros de deshabituación se están atendiendo unas 300 personas, otro grupo de 150 personas con discapacidades severas están en San Cristóbal y un grupo más pequeño de adultos está siendo atendido también. En la primera granja tenemos ya 50 personas y esperamos vincular otras 80 o 100 en la próxima granja.

¿Hay resultados para mostrar?

Además de lo que está pasando en Centro Día y de la recuperación de la confianza en las instituciones, tenemos un grupo de 25 personas que tuvieron muy buena respuesta a su proceso de resocialización y en las próximas semanas comenzarán a trabajar con EPM en labores de limpieza y ornato. Otro grupo de 10 comenzará a trabajar en viveros del Oriente antioqueño que también nos abrieron sus puertas.

¿Qué espera lograr con todo este trabajo?

Más que todo eliminar el enfoque asistencialista y subsidiario, y reemplazarlo por uno de inclusión social, familiar y laboral. Tampoco van a desaparecer los habitantes de calle por completo. Lo que podemos esperar es que haya granjas constituidas y una metodología que pueda ayudarle a estas personas a recuperar sus proyectos de vida, redes familiares y sociales, de modo que se mitigue el fenómeno. La meta del plan de desarrollo es que haya menos habitantes de calle.

¿Eso se traduce en más seguridad?

Para mí el problema de habitantes de calle no es fundamental en los niveles de inseguridad de la ciudad. Pero hay que reconocer que los habitantes de calle en muchas situaciones sí generan percepción de inseguridad, y al ayudar los a recuperarse esa percepción también mejorará.

¿Qué papel juega el centro de la ciudad en toda esta política?

El centro es la expresión territorial de muchos problemas sociales y el trabajo de nosotros debe ir articulado a la Gerencia del Centro porque finalmente el habitante de calle también es el rostro de una sociedad con muchos problemas sociales y violencias. Tenemos que poner a conversar ese territorio con esas personas.

Expertos evalúan la tarea

El concejal Ramón Emilio Acevedo, quien hizo parte de la comisión que se encargó de crear la política pública de habitantes de calle, cree que hasta ahora el programa avanza bien. “Hemos tenido que flexibilizar algunas cosas, porque no hay recursos suficientes, pero la consolidación de las granjas y Centros Día son un buen indicador”. Y es que la Secretaría dispone de un billón de pesos para operar todos sus programas en los próximos cuatro años. “Eso limita, por ejemplo, el número de personas que deberían ir al HOMO o a las granjas. Pero hasta ahora se va avanzando”, dijo Acevedo.

Acevedo, que además es siquiatra, aseguró que en problemáticas como estas, donde hay adicciones asociadas, la tasa de éxito (recuperación y resocialización total) es de 40 %. “Es un proceso caro y demorado pero hay que hacerlo porque eso mejora a un grupo muy grande de personas y elimina algunas aristas de fenómenos como el narcotráfico que encuentra en ellos un negocio muy rentable”, dijo.

Martha Elena Correa, docente especializada en este fenómeno, celebró los avances en materia social, pero aseguró que aún es necesario crear estrategias de alerta temprana para la habitabilidad de calle para identificar a las personas que están en alto riesgo de habitar la calle. El sistema activaría un tratamiento basado en el fortalecimiento de los lazos sociales de la persona, para minimizar su riesgo.

Según el Secretario de Inclusión Social, en Medellín hay 3.500 habitantes de calle, 35 % de ellos oriundos de otras ciudades. El concejal Ramón Acevedo sostiene que son 4.200 y el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad de Antioquia, estimó la cifra 3.250.Además hay un número 10 veces mayor de personas en calle (que no son habitantes de calle pero están a punto de serlo), según estadísticas de la Alcaldía de Medellín.




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