La tarea empieza en cada pequeña acción. Tomarse unos segundos para decidir dónde botar un residuo nos acerca a la meta del nuevo Plan.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá renovó el Plan de Gestión de Residuos Sólidos. ¿De qué se trata y cuál es el objetivo? Le contamos.

Por Víctor Vargas

El mundo colapsa en medio de la basura. Son 2.010 millones de toneladas anuales. Más de 5.5 millones de toneladas diarias. En el Valle de Aburrá se generan 3.190 por día y en el centro de Medellín 100 cada 24 horas.

Nuestra región y dentro de ella el centro, como el punto de mayor actividad de Medellín, deben tomar medidas urgentes para reducir esa cantidad de residuos o mejor aún, aprovecharlos.

El PGRIS a 2030 contempla la construcción de una red metropolitana de estaciones de clasificación y aprovechamiento de reciclables con dimensiones de entre 1.000 y 3.000 m2.

Esta oportunidad la tiene clara el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la autoridad ambiental de la región, que a través de su director, Eugenio Prieto Soto, presentó la ambiciosa renovación del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos – PGRIS, con meta a 2030 y que tendrá una inversión de 260.000 millones de pesos en los próximos 11 años, para dar el paso gigante que resuelva el problema.

“El Centro de Estudios Regionales y Ambientales (Urbam), de la Universidad Eafit, nos dice que la capacidad de soporte de los residuos no es suficiente, por más que se trabaje en tener rellenos sanitarios”, indica el Director del Área Metropolitana y no le falta razón. Los rellenos sanitarios son un pésimo sistema para resolver el asunto de las basuras. De hecho, son la sexta causa de generación de gases de efecto invernadero (GEI) y peor aún, el que actualmente usamos en nuestro territorio tiene una vida útil de cuatro años.

En el centro, diariamente Emvarias tiene que recoger cerca de siete m³ de escombros.

Así, el PGRIS se centrará en un objetivo que puede cambiar el paisaje del centro y reducir tanto en esta zona como en la región el número de toneladas: el aprovechamiento. “Comprendamos de una vez por todas que el camino inexorable de todas las sociedades debe ser el aprovechamiento”, advirtió el Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental – Acodal, Luis Aníbal Sepúlveda, aliado del Plan de Gestión.

El experto precisó que el PGRIS que lidera el Área Metropolitana, se concentra en un 80% en esta dimensión, que explicó puede convertirse en un negocio que pase en el mediano plazo, de 50.000 a 200.000 millones de pesos anuales en transacciones con la basura y la economía que esta mueve a su alrededor, generando una importante posibilidad de creación de miles de empleos formales.

Se construirán salas de aprovechamiento de residuos orgánicos del que actualmente solo se aprovechan el 6%.

Las metas del PGIRS

María del Pilar Restrepo, Subdirectora Ambiental del Área Metropolitana, explicó que las líneas de trabajo incluyen el aprovechamiento, el trabajo por aumentar la cultura de separación en la fuente, desarrollo de las habilidades de las personas del sector con agregados como la formalización de empleo y el desarrollo de infraestructura.

Las metas están claras. Pasar de un 15,6% al 30% de reciclaje del material aprovechable, es decir doblar la cifra. La funcionaria hizo un llamado a todos los ciudadanos, invitándolos a “pensar antes de adquirir un producto, pensar qué vamos a hacer con su empaque, con lo que sobra”.

Se construirán salas de aprovechamiento de residuos orgánicos del que actualmente solo se aprovechan el 6%.

Con relación a los residuos orgánicos el propósito es muchísimo más ambicioso, debido al problema que suponen este tipo de residuos: pasar del 6%, que incluso es la tasa más alta del país, a un 35%.

La tercera meta, para ponerle freno a otro de los problemas de la región y uno de los que más afecta el centro, el manejo de los RCD, es decir los Residuos de Construcción y Demolición; aumentando el aprovechamiento del 2% a un impactante 55%.

Sí se quiere, se puede lograr

El director de Acodal cree que alcanzar esos resultados es más simple de lo que se cree. La clave está en una acción sencilla: “separar en la fuente es muy simple, pero si lo hacemos de manera coordinada. Es un propósito nacional y consiste en poner la basura en el contenedor correspondiente. Es fácil y define las metas”.

Recordó que la clave cromática del aprovechamiento es: contendor azul para reciclables, verde para orgánicos y gris para no aprovechables.

El Área Metropolitana desarrollará la campaña ‘Consumo cuidado’, con la que se busca que los ciudadanos entren en sintonía con las metas del PGIRS y se sumen responsablemente a sus propósitos.

Ahora, el aporte del PGRIS no es solamente lo que se pude hacer por el medio ambiente, sino claramente una oportunidad económica y social representada en esos dos centenares de miles de millones que se pueden mover por año y en los miles de empleos que se pueden generar en esta cadena que, explicó el director del Área Metropolitana, se impulsa con 469 compraventas, 29 organizaciones de recicladores, 23 mayoristas del reciclaje, 26 transformadores de reciclaje, 25 gestores de orgánicos y “40 a 45 mil millones de mercado de aprovechamiento y que antes no existía”, concluyó Prieto Soto quien manifestó su positivismo de que este PGRIS para el Valle de Aburrá, se convierta en un modelo nacional.