Las lesiones y muertes de personas por atropellos de vehículos en el centro de Medellín son hechos que pueden prevenirse. Manténgase atento, este es el panorama.

Por: Laura López

En el argot popular, al hecho de ser atropellado por una imprudencia al cruzar la vía, se le llama “accidente”. Sin embargo, desde el área de Salud Pública, a estos hechos se les denominan incidentes, porque son situaciones prevenibles, explica Gustavo Cabrera Arana, asesor de la Dirección General de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Colombia.

Temas como el cruce de barreras físicas en los corredores viales por parte de los peatones y el no respeto a las señales semafóricas por parte de conductores, son algunas de las causas por las que se presentan incidentes en las vías del centro.

“El primer factor determinante para que sucedan los incidentes en las vías es el irrespeto a la norma vial, que es la responsable de regir el comportamiento de las personas en el espacio público. Existen peatones que atraviesan las calzadas vehiculares o las vías destinadas para las bicicletas, las cuales también causan lesiones y hay gente que muere”, afirma Cabrera Arana.
Pese a que el centro de Medellín ha tenido una reducción histórica en muertes del 27% (12 individuos menos han fallecido este año), no deja de ser preocupante para las autoridades que un total de 32 personas hayan muerto en lo corrido del 2018 en esta zona. Por eso, según Mario Andrés Ramírez Gómez, subsecretario de Seguridad Vial y Control, se sigue trabajando en los corredores viales en donde más se presentan estas situaciones como son las Avenidas Ferrocarril, San Juan, Oriental y Echeverri.

“Existen una serie de imprudencias cometidas por los peatones, como son el cruce de las barreras físicas ubicadas en los corredores verdes de la Avenida Oriental. Además, hay conductores que no respetan los semáforos en rojo o en amarillo. También tenemos infracciones como el uso del celular por parte de ambos actores viales. Todos desencadenan en estos hechos con implicaciones de lesión o mortalidad”, explica Ramírez Gómez.

Una acción que contribuye con la mitigación de estos incidentes es el incremento del control. Por eso, la Secretaría de Movilidad destinó un total de 100 agentes de tránsito para la regulación de la movilidad en vías de alta congestión. Ellos tienen como prioridad atender los principales corredores viales de Medellín en las horas pico, para agilizar el flujo vehicular y la atención de incidentes de tránsito.

Bajo la visión cero muertes

Para Carlos Cadena Gaitán, coordinador académico del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales (Urbam) de la Universidad Eafit, estos siniestros por definición se pueden prevenir, por eso, lo único aceptable son cero muertes. Parte de la labor de prevención se relaciona con el diseño de calles que privilegien el transeúnte, de acuerdo con lo establecido por la pirámide invertida de la movilidad, la cual pone como prioridad a este personaje por ser el más débil en una vía.

Un accidente es un acontecimiento no esperado, producido de manera repentina. Un incidente en cambio, es una situación prevenible.

“Necesitamos pasos peatonales que respondan a las necesidades de la población. Un paso peatonal elevado no le sirve a un niño, una persona adulta mayor o con discapacidad. También que haya cebras con distancias cortas y que no sea necesario caminar un kilómetro para llegar a estas y poder cruzar la calle”, detalla el académico de Urbam.

Sin embargo, de acuerdo con Diego Zapata Córdoba, magíster en Gestión de Transporte, el centro es un lugar con una dinámica complicada, porque allí convergen una gran cantidad de rutas, tanto municipales como metropolitanas, lo que complejiza el relacionamiento y hace que la calzada vehicular sea ancha y dificulte el tránsito peatonal.

No obstante, puntualiza en que la Alcaldía tiene la obligación buscar la reducción de la velocidad y entregarles a los peatones un lugar digno, seguro, con mejor señalización. “No es posible que tengamos en Medellín un centro donde la velocidad desde el diseño sea superior a los 30 kilómetros por hora. Es necesario crear resguardos y bahías para que cuando los peatones crucen de una acera a la otra sea menor la distancia, por lo tanto, la exposición al riesgo también se reduzca”.

Estar atento del entorno

El transeúnte no puede estar totalmente confiado en los semáforos peatonales y las cebras, a pesar de que estos indiquen que puede pasar. “La invitación es a estar atento al entorno que lo rodea”, recomienda Diego Zapata Córdoba.

El experto en temas de transporte agrega que es importante desarrollar una campaña potente de sensibilización a los conductores, en especial de los colectivos de transporte público, para que reduzcan la velocidad. Otro factor en el que se debe trabajar en la zona céntrica es en la contaminación auditiva, la cual genera estrés y puede incidir en que se presenten estos siniestros.