Con este proyecto, el Museo de Antioquia busca establecer diálogo con las comunidades aledañas a través de prácticas artísticas contemporáneas.

Por: Valentina Castaño Marín

Los costados del imponente edificio que alberga al Museo de Antioquia, limitan con sectores con difíciles realidades sociales: la carrera Cundinamarca, la calle Calibío y la Avenida de Greiff. Incapaces de hacer caso omiso a la rica fauna urbana a su alrededor, que cargada de colores y problemas era arte por sí misma, nace en el 2016 el macroproyecto Museo 360. En este, el personal del insigne espacio para el arte, planeó reabrirse completamente y resignificar espacios subutilizados, con el fin de dinamizar la relación entre la comunidad y este. Es en este marco, donde surge lo que hoy se conoce como Residencias Cundinamarca.

¿Qué son las residencias?

Son exposiciones o estancias de artistas con una duración de seis semanas, en las que el papel principal no lo tienen únicamente objetos del mundo de lo simbólico, sino que se da suma importancia a la parte pedagógica, creativa e interactiva que tiene la exposición con la población a la que es dirigida. En otras palabras, son montajes cuyo valor artístico recae en la relación que tienen con la comunidad y viceversa.

“El proyecto Museo 360 apunta a abrir todas las puertas y ventanas de los cuatro costados del Museo, ya que entendemos el lugar en el que estamos ubicados. No somos el edificio y la plaza nada más. También somos Calibío, la De Greiff y Cundinamarca, no podemos ser ajenos a estas dinámicas. A partir de esto el museo generó varios proyectos como Residencias Cundinamarca, La Esquina, Vitrinas, La Consentida etc., los cuales invitan a reflexionar y a pensarnos en el lugar en el que estamos”, explica Julián Zapata Rincón, curador asistente del Museo de Antioquia.

¿Cómo ha sido el desarrollo?

El proyecto comenzó a marchar en marzo del 2017, con las residencias ‘Un Clic de la Memoria’ y ‘Nadie Sabe Quién Soy Yo’. La primera, a cargo John Arias, buscó interactuar con los fotógrafos de la Plaza de Botero, visibilizar sus dinámicas y saberes y reconocerlos como sujetos activos en la transformación del espacio y la conservación de la memoria histórica. Mientras que en la segunda, dirigida por Nadia Granados, surgió la semilla del colectivo Guerreras del Centro, un grupo de mujeres trabajadoras sexuales de La Candelaria. La residencia logró articular con dignidad y empatía el arte con el oficio de la prostitución, en lo que concluyó como un performance formato cabaret que las Guerreras presentan hasta el día de hoy en distintos espacios.

A las exposiciones de Residencias Cundinamarca y se puede acceder sin ningún costo.

Pero estas no han sido las únicas residencias. En junio del año pasado tuvieron ‘Biblioteca de Plantas. Viva y Permanente’ a cargo de Luis Fernando Álvarez (Aka) y Cristina Sandoval. Esta pretendió crear intervenciones en el entorno del Museo, principalmente en la calle Calibío, por medio de acciones basadas en los saberes de las plantas aromáticas y medicinales. Trabajaron con las personas de los alrededores del Museo que estuvieran interesados en compartir sus conocimientos y aprender sobre plantas alimenticias y medicinales, y se llevaron a cabo acciones como la creación de una huerta en el parqueadero del edificio.

Uno de los últimos montajes se expuso entre febrero y mayo del 2019 ‘Un Caso de Reparación y Acciones Antiracistas’. Su directora Liliana Angulo expresa: “la intención de la residencia fue generar una serie de experiencias y situaciones que permitieran establecer relaciones con diversos contextos sociales e históricos, para reflexionar sobre las maneras en que se puede manifestar una práctica artística y cultural anti-racista”.

Además de las cuatro mencionadas anteriormente, se han llevado a cabo otras cinco residencias: ‘Veracruz Estampa’, ‘Biblioteca Troglodita’, ‘Pregunte por lo que no vea’, ‘Estómago’, y ‘La Rozagante’. Ninguna muere con su cierre, pues de ellas quedan historias, dibujos, manualidades, canciones, instructivos, amigos, socios, proyectos y demás material que da cuenta del éxito de la iniciativa en cuanto a compaginar con la comunidad. Hoy, si a usted le interesa explorar este material colorido, se encuentra expuesto, con el patrocinio de la Fundación Sura, en la Sala de Arte Suramericana, en una exhibición sobre las Residencias Cundinamarca, repleta de detalle e historias, que estará vigente hasta el próximo 2 de agosto.

Futuras residencias

Las exposiciones no tienen una fecha fija y por lo tanto se debe estar pendiente de la programación del Museo para saber cuándo comenzará la próxima residencia. Sin duda, vale la pena relacionarse con este espacio y conocer los nuevos mecanismos mediante los cuales el museo busca atraer y despertar la curiosidad de quienes lo ven día a día, pero jamás se atreven a interactuar con él.

Por último, Julián Zapata concluye sobre las residencias: “Sabemos que este museo puede generar un poco de susto, la gente lo ve como una barrera porque lo ve como un edificio muy imponente, pero lo que queremos es que la gente se acerque y se dé cuenta que desde el Museo también estamos entendiendo el espacio en el que estamos”.