Daniel Quintero fue elegido como alcalde de Medellín para el periodo 2020-2023 con la mayor votación de la historia, con más de trescientos mil votantes que depositaron la confianza en él para dirigir los destinos de la ciudad.
Si bien son múltiples los retos que tendrá que enfrentar a lo largo y ancho del territorio urbano y rural, en el centro lo esperan los problemas más álgidos y que requieren la mayor atención, algunos de ellos históricos y que año a año crecen como consecuencia de múltiples factores económicos y sociales.

Las dos primeras acciones deberán estar enmarcadas en los temas de seguridad y espacio público, que son las más graves preocupaciones de los habitantes y comerciantes de la Comuna 10. El creciente número de las ventas informales en el centro, que pasó de cuatro mil hace doce años a cerca de quince o dieciséis mil en la actual administración, han vuelto complejas las actividades de control por parte de las autoridades, y la movilidad humana a quienes frecuentan el sector. En ese sentido deberá actuarse contundentemente en hacer control a las ventas no autorizadas, pero además en capacitación y en acciones que lleven a la formalización de muchas de estas personas, para que se agrupen en proyectos asociativos o que monten sus negocios en los barrios.

En cuanto a la seguridad, será necesario redoblar esfuerzos para disminuir los índices delincuenciales, atacar el microtráfico y la extorsión, que afectan a la población flotante del centro. Consideramos que la administración deberá articularse no solo con la fuerza pública, sino y muy importante, con el empresariado y los gremios que hacen presencia en la zona y que conocen como nadie las dinámicas de cada cuadra.

De gran importancia será también el trabajo social con habitantes de calle y demás personas en estado de vulnerabilidad, que a diario deambulan por las calles del centro. Cada una de ellas es una tragedia familiar que no podemos desconocer y de la cual todos debemos ser partícipes.

No menos importante será el reto por mejorar la movilidad. En este tema, consideramos prioritario avanzar aceleradamente en la reorganización del transporte público colectivo y en el control a las infracciones más frecuentes como el mal parqueo, que embotella todas las calles del centro. Igualmente, deberán repensarse muy bien los planes de peatonalización de más vías en el corto plazo, pues creemos que hasta tanto no se avance en mejorar el transporte público, no puede hacerse más reducción de calzadas, porque la inmovilidad se está convirtiendo en costumbre.

La defensa y promoción del patrimonio no pueden dejarse de lado. El barrio Prado pide con urgencia acciones contundentes que permitan su recuperación. No podemos olvidar que es el único barrio patrimonial con el que cuenta Medellín.
Si bien son muchos más los retos, el alcalde Quintero deberá impulsar decididamente la construcción de nuevas viviendas en el centro. Traer más habitantes al centro debe ser su consigna. Ello traerá consigo grandes ventajas en temas de seguridad, económicos y sociales.
Desde estas páginas felicitamos al alcalde electro Daniel Quintero, y esperamos que le vaya bien en sus cuatro años de mandato, porque si a él le va bien, al centro y a la ciudad le irá igual.