A veces, al caminar el centro, el afán esconde de nuestros ojos y oídos grandes placeres. Levante la mirada, agudice sus oídos, el centro está lleno de encantadores talentos.

Por: Giuseppe Restrepo

Entre el bullicio de los carros, los vendedores que promocionan sus productos y demás ruidos inherentes a la zona más transitada de Medellín, se pueden encontrar oasis sonoros, músicos de todas las edades, con variedad de instrumentos y diversidad de géneros musicales, que con su arte buscan ganarse el sustento, a la vez que rompen con notas musicales la rutina estridente de la metrópoli paisa.

Edwin Ossa y Héctor Bravo: con un género no muy común en nuestra ciudad y gracias a los sonidos del arpa y el cuatro, estos venezolanos llegan al Parque Berrio a demostrar un poco de su cultura musical a través de la música Llanera.
Lugar: Parque Berrio.

Luis Hernández: desde hace solo un par de meses, cuando su esposa pudo regalarle la guitarra, Luis Hernández trabaja como músico en la calle. Antes se dedicaba a vender audífonos y otros artículos, pero con la música se siente más a gusto y le va mejor. “Hotel California” le pide alguien, “Esa no la tengo, solo instrumentales” y empieza con Moonflower de Santana.
Lugar: Carabobo con Pichincha, Carrera 52 con Calle 48.

Parranda: El Parque Berrio, ese céntrico lugar, referente para el encuentro, es sitio ya tradicional desde hace muchos años para la música popular. Allí, los sábados, la guasca y la carranga congregan a gran cantidad de personas, de la tercera edad en su mayoría, que atienden el llamado del baile y la parranda.
Lugar: Parque Berrio

 

Rafael Cuervo: Mientras la mayoría de la gente pasa de afán por la zona, algunos se paran para darle un par de monedas. Él continúa con sus canciones: música “vieja”, como se conoce. Ni un poco de lluvia lo detiene.
Lugar: Carabobo con Maturín.