Desplazados, venteros ambulantes, venezolanos y familias indígenas viven en los inquilinatos, la única alternativa de residencia para estas poblaciones.

Por: Laura López

Foto: Juan David Verano

María Inés Seguro Restrepo tiene un carrito de tintos con el que sale, todas las madrugadas, a vender por las calles del centro. Ella, al igual que muchos habitantes de nuestra comuna, trabaja día a día buscando cómo pagar por un techo donde pasar la noche.

“Vivo aquí porque en un guardadero me cobran dos mil pesos para tener el carrito, y pagar un transporte con 20 termos llenos es muy difícil. El niño lo tengo estudiando por San Benito. Yo pago 20 mil pesos libres de todo. Entro y salgo a la hora que quiera. Es muy estresante vivir en una pieza de estas, porque se tiene que aguantar al uno y al otro, y más yo que tengo un niño”.  

Esta es una de las tantas historias de quienes viven en los inquilinatos, espacios que proliferan en la comuna 10 debido a las actividades informales que aquí se ejercen, al desplazamiento y a la concentración de población altamente vulnerable. 

Víctor Alfonso Alvarán Llanos, administrador de un inquilinato en Prado y otro ubicado en el barrio La Paz, cuenta que el primero era una casa antigua y que el segundo fue una bodega, después un guardadero de carretas que luego se fue arreglando y se adecuó hasta que se volvió un inquilinato.  “Aquí es muy difícil ver que la gente salga adelante, porque se basan en poder lograr el sustento para vivir diariamente. No tienen esperanza de un futuro, sino que trabajan por el día a día. Muchos tienen su carreta, su chacita, trabajan en revuelterías, panaderías, vendiendo tinto cerca de Prado o por la estación Parque Berrío. Las habitaciones que no tienen baño valen 14 mil pesos, las que sí lo tienen dos mil pesitos más”, expresa Víctor. 

14 mil pesos puede costar una pieza en un inquilinato en el centro

La Escuela del Hábitat de la Universidad Nacional ha realizado dos estudios sobre los inquilinatos en Medellín. En estos trabajos se definió el inquilinato como “una vivienda administrada por una persona que, para ella misma o para el propietario del inmueble, alquila cuartos a personas o familias que pagan diaria, semanal o mensualmente”, dice el artículo 338 del Plan de Ordenamiento Territorial. 

La coordinadora de los  estudios, Françoise Coupé, explica que en la comuna 10 existen condiciones que favorecen la aparición de esa forma de habitar la ciudad, como son: uno, las transformaciones en la familia que se han acentuado últimamente y que conducen al incremento de las personas que viven solas, alejadas de sus familias. Dos, el desplazamiento por el conflicto armado, por la violencia o por condiciones económicas que dirige hacia el centro personas provenientes de otros barrios de la ciudad, de municipios del departamento, de diferentes regiones del país o del exterior, como es el caso de Venezuela. Tres, el incremento de la economía informal. 

La investigadora afirma que las irregularidades en estos lugares pueden ser múltiples y deben analizarse a la luz del Acuerdo 19 de 2016, de la reglamentación en el proceso de formulación y de las políticas poblacionales que se concentran alrededor de los siguientes aspectos: “Primero, las condiciones de la vivienda y sus instalaciones en relación con los espacios individuales y compartidos, los servicios públicos, la iluminación y ventilación, entre otros aspectos.  Segundo, las condiciones impuestas por los administradores de los inquilinatos como son el valor del alquiler, las formas de pago, el reglamento interno, los ingresos y salidas de la edificación, el acceso a espacios como cocina, sala, lavadero de ropas cuando estos existen. Tercero, los inquilinos que introducen actividades ilícitas en el inquilinato”.  

Política pública

El Instituto Social de Vivienda y Habitat de Medellín (Isvimed) es el encargado de coordinar la mesa de trabajo para los

Foto: Juan David Verano /
Para las personas que habitan en los inquilinatos, lo más difícil cuando llega la noche es tener el dinero para pagar la pieza.

inquilinatos precarios. Dicha mesa tiene como objetivo implementar la Política Pública para estos lugares. según los acuerdos entre las diferentes entidades que la conforman se definen y coordinan estrategias de intervención para la población vulnerable habitante de inquilinatos en la ciudad de Medellín, procurando, de acuerdo con el contexto y las características del inquilinato, no generar traumas a dichas familias. Es de anotar que la Secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos, ha venido liderando dicha intervención.

800 Inquilinatos se han identificado en la comuna 10, según cifras de Secretaría de Inclusión Social 

Por su parte, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Seguridad y Convivencia encabezan las visitas de control y sanción, seguimientos necesarios de regulación, y de acuerdo con el contexto del inquilinato, estos tienen una respuesta favorable o no.

“Acercamos un acompañamiento a las familias para fortalecer sus capacidades, por medio de la unidad de niñez en donde contribuimos a que el niño se escolarice y a vincularlo al sistema de salud. Si hay problema de consumo de sustancias psicoactivas se les ayuda con una intervención social. Ayudamos a las familias indígenas y habitantes de calle que han sido consumidores. También apoyamos con seguridad alimentaria por medio de unos paquetes de alimentación para las personas más vulnerables”, especifica María Paulina Domínguez, subsecretaria de grupos poblacionales de la Secretaría de Inclusión Social. 

En el proceso de construcción de la reglamentación de la política pública, el Isvimed, en coordinación de la mesa de trabajo de Inquilinatos, ha involucrado en diferentes momentos a los actores representativos de la comuna relacionados con el tema, tales como líderes de la JAL, las JAC, administradores de inquilinatos y habitantes de los mismos.

El próximo año el Isvimed tiene proyectado realizar asesorías técnicas en algunos inquilinatos previamente identificados por la Secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos, con el fin de asesorar a sus dueños para que puedan mejorar aspectos técnicos, en lo que respecta a las condiciones estructurales de la edificación, las cubiertas, las redes internas de servicios públicos, los accesos, los cuartos, los servicios sanitarios y los espacios compartidos.  Para que tengan conocimiento de qué pueden mejorar, los costos y las rutas institucionales que pueden seguir para acceder a subsidios y otros beneficios. Además, les dará a conocer a las diferentes familias que se aborden la ruta de acceso a subsidios de vivienda.