jueves, noviembre 23, 2017
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Centro de Sevilla, una obra de arte

Esta ciudad del sur de España, combina la modernidad y la arquitectura clásica, dominada por la música y el arte, con una belleza que ha inspirado a poetas, arquitectos y cineastas.
Por: Andrés Puerta

Sevilla es una ciudad ligada al mito. Cuenta la leyenda que fue fundada por Hércules, quien fue a cobrar una venganza y se enamoró de las tierras alrededor del río Guadalquivir, el mismo que propició la llegada de fenicios, romanos y musulmanes. Caminar por el centro es ser protagonista de la historia, recibir de manera natural una clase de arquitectura y una lección impresa en sus muros.

Están por todas partes los vestigios romanos, el colorido de la potentísima arquitectura árabe, las huellas de la llegada de los españoles a América. Sevilla es el único puerto lejos del mar que hay en España. La navegabilidad del río Guadalquivir se lo ha permitido. Antes era un centro de comercio con África y también se convirtió en un sitio estratégico para el intercambio con América. En Sevilla se contrataban los viajes y se controlaban las riquezas que llegaban desde el “Nuevo Mundo”.

El centro de Sevilla es cinematográfico. Muchos directores se han dejado seducir por el encanto de una ciudad digna de ser filmada. Los primeros que la retrataron fueron los miembros de un equipo de los hermanos Lumière quienes, en 1898, filmaron un pequeño documental para mostrar la Semana Santa y una corrida de toros; después ha habido fotogramas sevillanos en películas tan importantes para el cine como Lawrence de Arabia, en películas taquilleras como La Guerra de las Galaxias y recientemente en algunas escenas de la serie Juego de Tronos.

Hay dos hechos que cambiaron para siempre a la ciudad, la Exposición Iberoamericana de 1929 y la Exposición Universal de 1992, ambas la modernizaron y su legado armonizó con la arquitectura clásica. El centro es una muestra del patrimonio de la humanidad, varios de sus edificios han sido considerados patrimoniales por la Unesco, entre ellos la Catedral, el Alcázar, la Plaza de España, el Archivo de Indias, también están la Torre del Oro y la Real Maestranza de Caballería, una de las plazas de toros más emblemáticas del mundo.

Para hacerse una idea del tesoro que puede hallarse en Sevilla, el Archivo de Indias, el lugar destinado a centralizar la información que provenía de las colonias españolas, tiene más de 89 millones de páginas, con ellas se puede tapizar el recorrido entre la Terminal del Sur de Medellín hasta Bello. Entre estos documentos hay textos firmados por Cristóbal Colón, Fernando de Magallanes, Vasco Núnez de Balboa, Hernán Cortés o Francisco Pizarro.

Los sevillanos recomiendan pasar la mañana en el centro contemplando los parques y edificios, caminando por el malecón del río, sentarse a tomar una cerveza afuera de los locales, seguir el recorrido por las calles estrechas y encontrarse con un espectáculo flamenco en plena calle. Algunos de los que bailan tienen la destreza del profesionalismo y otros el dedicado esmero de quien apenas está aprendiendo. Estudiantes de diferentes lugares llegan para contagiarse del aire andaluz.

Sevilla es un escenario natural para el arte. Son sevillanos poetas como: Antonio Machado, Vicente Aleixandre o Gustavo Adolfo Bécquer, el pintor Diego Velásquez; también personajes míticos como Don Juan Tenorio, Carmen o Fígaro, más de 150 óperas ocurren en Sevilla.

Otro lugar para visitar es el barrio de Triana, al otro lado del río Guadalquivir, bohemio, de artesanos, con muchos bares y una riqueza musical enorme. La situación portuaria permitió que allí el flamenco y las sevillanas tuvieran contacto con ritmos nostálgicos como el fado portugués y el tango argentino.

El atardecer hay que vivirlo en el Metropol Parasol, más conocido como las setas, dos columnas de hormigón en forma de hongo, con una amplia terraza desde la que se pude contemplar la puesta del sol y el cambio de colores en los techos.

Los sevillanos viven más lento, incluso en el centro, donde se dedican a disfrutar del paisaje y la conversación. Esta actitud contagia a los turistas. Sería interesante que esa ausencia de vértigo se viviera en nuestro centro, que nos detuviéramos a observar, a conversar y a detallar con calma nuestros espacios.

Sevilla es una de las ciudades más turísticas de España. Franceses, alemanes, estadounidenses, entre otros se ven caminar por sus calles y comen: gazpacho, cola de toro, callos o tapas de bacalao. La recorren de múltiples maneras: en coches de caballos, autobuses panorámicos y mini cruceros por el Guadalquivir, también dan paseos en bicicleta, hay ciclo rutas por toda la ciudad, e incluso la caminan con paciencia, se pierden en ella, admiran tantos siglos de historia y reconocen el color especial de Sevilla, del que hablan las canciones.




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