Los hay centenarios, también singulares, todos se han ganado un lugar especial entre los grandes atractivos del espacio urbano. Este es un recorrido en busca de los árboles más icónicos del centro, de la mano de uno de sus más apasionados defensores.

Por: Diana Isabel Quintero Restrepo

Hasta más o menos 1840 – 1850 no se conocían escritos, grabados o pinturas de árboles dentro del casco urbano de lo que era la Nueva Villa de Nuestra Señora de la Candelaria. El testimonio gráfico más antiguo corresponde a unas acuarelas de 1856, que muestran un paisaje pintado desde la cúpula de una de las torres de La Candelaria, en esta se aprecia el cañón de la quebrada Santa Elena y unos arbolitos aislados, en los solares y en los antejardines de las primeras fincas de ese sector.

Incluso, en algunas fotos tomadas por don Pastor Restrepo, aproximadamente en 1865, y que son tal vez las más antiguas, se ve el casco urbano muy despoblado, pero en las áreas exteriores del Medellín de aquel entonces, como Prado, Campo Valdés y Boston, se observan grandes fincas ganaderas, encerradas en tapiales, con árboles muy contundentes. Al irse consolidando la ciudad surgieron hombres visionarios que se propusieron construir una urbe próspera, y con ello aparecen los árboles en el territorio urbano. Esas arborizaciones entraron a través de las haciendas de los señores importantes, en las cuales la arboleda grande era señal de distinción y alcurnia

Esta ceiba sembrada por Gabriel Echeverri, aproximadamente entre 1850 y 1860, es el árbol más antiguo de Medellín. Se puede admirar en la Avenida La Playa, entre la Avenida Oriental y El Palo.

Según el ingeniero forestal y experto en árboles, Mauricio Jaramillo Vásquez, “alrededor de 1855- 1860 don Gabriel Echeverri, que es el primer cronista que uno conoce, empieza a sembrar sus árboles -las ceibas- a lo largo de la margen derecha de la quebrada Santa Elena. Ahí se tiene evidencia de quiénes fueron las primeras personas que sembraron en el casco urbano”. Y agrega: “aunque yo no soy historiador, correlaciono esa fecha porque Epifanio Mejía, más o menos en 1865 se inspiró en la ceiba que estaba en la alineación del puente de Junín hasta Girardot para escribir un poema. Ese árbol fue talado en 1920, debido a la construcción del teatro Junín”.

La historia demuestra que desde esa época la mayoría de alcaldes ordenaban sembrar árboles, con el fin de embellecer la ciudad, enriquecer el paisaje y purificar el aire. Posteriormente, la Sociedad de Mejoras Públicas asumió entre sus funciones la siembra y mantenimiento del arbolado urbano en avenidas y parques.

“Cuando Marceliano Vélez les entregó a los jesuitas el convento y el claustro de San Ignacio, ellos empezaron a sembrar árboles. En los extremos de ese complejo de edificios hay dos ceibas que enmarcan esa zona urbana tan representativa. Justo a la salida de las naves laterales de la iglesia hay dos palmas reales, entonces se observa una intención en el diseño”, sostiene Jaramillo.

Eran especies introducidas, traídas de bosques secos o húmedos tropicales, y se elegían las que fueran tan imponentes e importantes como los edificios a los que hacían referencia.

La Plazuela Uribe Uribe exhibe estas imponentes palmas reales, sembradas alrededor de 1925.

“Las ceibas vinieron del cañón del Cauca, lo mismo que el piñón de oreja, que viene de esos bosques secos tropicales, presumiblemente del sector de Santafé de Antioquia. Y aparecieron los gualandayes, los mismos que se sembraron en el Parque de Bolívar, más o menos entre 1890 a 1895. Son todos, árboles grandes, que no hacían parte de la flora nativa del Valle de Aburrá. Don Gabriel Echeverri trajo las ceibas y las palmas de vino de los sectores de Marmato y La Pintada”, detalla el ingeniero.

Algunos de los centenarios

Entre los árboles más antiguos de Medellín, es decir con más de 100 años de vida figuran:
La ceiba ubicada en la Avenida La Playa, entre la Avenida Oriental y El Palo, frente al Edificio Los Búcaros, sembrada por Gabriel Echeverri, entre 1850 y 1860 aproximadamente.

Los segundos árboles más antiguos son las dos ceibas que se encuentran en la Plazuela de San Ignacio, enmarcando el Paraninfo de la Universidad de Antioquia. Fueron sembradas alrededor de 1885.

Dos palmas reales, de 1885 aproximadamente, alineadas en los ejes de las naves centrales de la iglesia de San Ignacio, probablemente sembradas por los Jesuitas.

Un gualanday, al extremo suroccidental de la misma Plazuela, probablemente de 1890. Tan antiguo como los que se sembraron en el Parque de Bolívar.

Otros árboles antiguos, relacionados con el corredor de la avenida la Playa y con la fundación del Parque de Bolívar, más o menos datados entre 1890 y 1900 son: una palma de vino, ubicada en La Playa, entre El Palo y Girardot, justo al frente de Bancolombia. Al frente de esa palma hay un carbonero zorro, más cercano al Edificio Playa Horizontal. A unos cinco metros, hacia El Palo hay una palma real, posiblemente contemporánea de las de la Iglesia de San Ignacio.

Un búcaro, en todo el cruce norte de La Playa con Sucre, sembrado muy cerca de 1900. Se le hizo una estructura para prevenir su volcamiento.

Bajando por La Playa se encuentran otras dos ceibas, que casi enmarcan la entrada al Pasaje La Bastilla. Son de alrededor de 1900.

Árboles singulares

La Plazuela Uribe Uribe exhibe estas imponentes palmas reales, sembradas alrededor de 1925.

Tienen características especiales y muchos años de vida, pero aún no son centenarios. Algunos de los más destacados son:
Guayacanes, del barrio Prado. Son cerca de diez, sembrados por Ricardo Olano. Están entre las carreras 50 y 51, con calles 65 y 63.
Palmas reales, ubicadas en la Plazuela Uribe Uribe, sembradas aproximadamente en 1925.

Carbonero de Medellín, registrado como Calliandra Medellinensis, el cual hasta ahora solo se ha encontrado en la capital antioqueña. Hay uno en el Parque de Bolívar, detrás de la estatua del libertador, sembrado en los años 60.

Cascos de vaca y ceibas brujas, en el Parque de Boston.

Conversatorio “Árboles centenarios y singulares del centro de Medellín”

Con nutrida asistencia se llevó a cabo el pasado 21 de junio el conversatorio “Árboles centenarios y singulares del centro de Medellín” organizado por Corpocentro. Durante el encuentro, que tuvo lugar en la Casa de la Lectura Infantil, el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo Vásquez presentó un detallado recorrido histórico sobre el surgimiento de los árboles en Medellín, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los pioneros que introdujeron las primeras especies a la zona urbana y la relación de los árboles con el territorio y sus habitantes a lo largo de más de 100 años, fueron algunas de las temáticas expuestas.