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Zonas wifi libres: disfrute, pero no de “papaya”

Conectarse a una red con acceso libre a internet puede ser de gran ayuda para muchos, sin embargo al hacer uso de estas el usuario se enfrenta a varios peligros. Tenga en cuenta las recomendaciones que expertos en tecnología han sugerido para que la conexión sea una experiencia segura.

 

Por: Víctor Vargas

Medellín se precia de ser la ciudad del país con mayor conectividad. Para el 2019 tiene el objetivo de cerrar con 300 puntos públicos de conexión libre a internet, meta que se hace necesaria en un mundo donde estar conectados a través de la web es cada vez más importante, pues ya caminamos con una computadora que cabe en la mano e incluso ya los televisores se conectan a internet y existen bicicletas con bluetooth.

Por ahora la ciudad tiene 197 puntos de conexión libre para los ciudadanos, disponibles las 24 horas del día. De ellos, un total de 16 están en el centro. Pero esta importante y poderosa herramienta de inclusión, equidad y educación, puede ser, si no se toman las correspondientes medidas, un riesgo de seguridad informática.

“Esta necesidad de estar conectados lleva a las ciudades a ser más inteligentes y a tener puntos de wifi no solo en escenarios públicos sino en privados”, indica Juan David Pineda Cárdenas, candidato a magister en Seguridad de la Información y las Telecomunicaciones en Cataluña (España) y Director Técnico del Centro de Computación Científica Apolo de Eafit.

Navegantes en riesgo de naufragio

A Julián Estrada, estudiante de 17 años, le gusta almorzar y descansar en el Parque del Periodista luego de la jornada de la mañana. Allí se conecta, saluda a sus amigos y repasa las redes sociales, pero no sabe nada de riesgos informáticos. “La verdad tengo muy poca información”, dice con amabilidad antes de aceptar su ignorancia en el tema con un tímido “no sé”.

Pero este desconocimiento es el que según el profesor Pineda, aprovechan los delincuentes para atacar y robar sus conversaciones, correos, y si usted lo permite, hasta sus claves de banco.
Explica que el problema del wifi público es que no se puede limitar quién accede a esa red, “antes el medio era el cable y había que intervenirlo para robar información, pero ahora es el aire y con antenas se puede tener más alcance fácilmente”.

El hombre en la mitad

El profesor Pineda advierte que uno de los principales ataques contra las personas que se conectan en redes públicas es el denominado ataque “del hombre en la mitad”.

Consiste en que el atacante se interpone entre la víctima y el punto de acceso, algo sencillo si se tiene el conocimiento, un portátil, hardware que se vende libremente y los programas necesarios. “La persona, sin saberlo, se conecta a un punto de acceso falso en vez de la red real del lugar. Todos sus datos empiezan a pasar a través de este y el hacker puede manipular y robar sus contraseñas, interceptar conversaciones si no están cifradas, ofrecerte aplicaciones y pedir contraseñas”. Es decir el primero cree que está conectado con el lugar que ofrece acceso gratuito a internet, pero en realidad le está enviando su información al pirata informático, que procede después a utilizarla.
Agrega Pineda que en informática no hay nada absolutamente seguro. La seguridad es como una cadena en la que el factor más débil es el humano “pues para eso no hay antivirus”, advirtió. Por ello el conocimiento es el primer paso de seguridad.

Muestra de ello es Daniela Grajales. La joven estudiante está sentada en una banca del Parque de Bolívar junto a Jefferson Castaño y con el teatro Lido a sus espaldas, ambos manipulan sus teléfonos móviles. A la pregunta de si saben los riesgos de conectarse en los lugares públicos, el muchacho responde que sí: el riesgo es sacar el celular por ahí porque te “lo pueden robar”.
Sin embargo, ella, un poco más perspicaz, sonríe y responde con propiedad: “el riesgo es que otras personas pueden utilizar la misma red para hackear mucha información como las contraseñas de cuentas de correo, claves bancarias dependiendo del nivel que tenga el hacker”.

Las recomendaciones para evitar ataques

El profesor Juan David Pineda señala que la primera medida es comprobar si se está accediendo a la red correcta. “Puede hacerlo acercándose más al punto de conexión, si lo puede ubicar. Es importante saber qué tipo de aplicaciones está usando, que la información que envío y páginas a las que ingresó estén cifradas. El candadito del navegador es fundamental, por ejemplo Whatsapp utiliza cifrado”.

También recomienda el uso de antivirus: no son solo útiles para computadores sino para móviles. En los puntos de conexión pública, no usar aplicaciones que pidan información personal, esto solo debe hacerse en una red conocida y controlada como la casa o el trabajo. “Información como clave financiera definitivamente nunca se debe usar en puntos libres”, dice Pineda.

En el tema de las contraseñas, el experto recomienda tener distintas y aplicar letras mayúsculas, minúsculas, caracteres especiales y números. La clave es, dice, formar patrones y que esa contraseña no se repita, pues si se roban una, se roban todas.

Por último, entre las recomendaciones está el activar lo que se denomina “el segundo factor de riesgo”. Es aquella rutina en la que, por ejemplo, Gmail le pide a usted además de la clave, cotejar su número telefónico o el envío de un código a través del móvil, así será mucho más difícil acceder a su información y tomar control de esta.

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