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Falta mucha bolsa por cortar

El nuevo impuesto al consumo de bolsas llegó para quedarse, pero tomará tiempo y paciencia adaptarse a esta dinámica. ¿Usted ya carga sus propias bolsas?

 

Por: Víctor Vargas

A Fanny Giraldo lo que más le molestaba del impuesto al consumo de bolsas plásticas, que rige desde julio, era devolverle a sus clientes los 30 o los 80 pesos que implica cobrar 20 por cada empaque para ellos.

Su negocio desde hace seis años es una papelería ubicada en el sector del Hueco. Allí decidió por practicidad y falta de monedas, asumir el costo del gravamen, pese a que, como indican los expertos, eso implica que la Dirección de Aduanas e Impuestos Nacionales, Dian, no le descuente ese monto en su declaración de renta.

“Nosotros no la cobramos. Qué voy a cobrar 20 pesos, nosotros asumimos el costo porque por ejemplo le cobro 20 y me paga con 50 pesos, ¿cómo le devuelvo?”, indicó la comerciante.

En medio de útiles y miles de cuadernos con olor a nuevo, agrega que además lo hace por atención aunque “la gente también se está concientizando y trae su bolsa o llevan lo que compran en sus morrales”.

En cambio, Diana Gómez, administradora de un reconocido almacén de ropa para mujer en la avenida Oriental; sí está cobrando el impuesto con rigor. “Se cobra tal y como lo estipuló el gobierno”, recalca. Sin embargo, ella también ha experimentado el incremento en la conciencia ambiental de muchos clientes que rechazan la bolsa.

Por su parte, Carlos Hernández, un inmigrante venezolano que administra un remate ‘todo a dos mil’, cerca de la avenida La Playa, no se preocupa por impuestos, declaraciones de renta o devueltas: solo vende y empaca en bolsas para darle la mejor atención a sus clientes: “no cobramos nada, ni pagamos impuestos, a la gente hay que darle la bolsa y ya”.

En general, este es el panorama en el Centro de Medellín respecto a este nuevo impuesto que busca desestimular el consumo de bolsas plásticas: algunos no tienen toda la información sobre la norma, hay problemas prácticos para tener las monedas necesarias para ello y muchos comerciantes han decidido no cobrarlo.

Una monedita por favor

Frente a la dificultad de conseguir monedas de baja denominación para devolver, Juan Fernando Pulgarín, abogado de la Dirección Jurídica de Fenalco, coincidió con los comerciantes consultados por CENTRÓPOLIS: “Es delicado el tema porque es devolver fracciones de 10 pesos. Es muy serio”.

De hecho, el experto jurídico indica que Fenalco le planteó este caso a la Superintendencia de Industria y Comercio por distintos canales, pero la entidad de vigilancia se mantuvo: todo comerciante debe tener suficiente y adecuado efectivo para devolverle a sus clientes y si no dispone de él para devolverle completo, debe hacerlo superando el valor restante.
Conseguir suficientes monedas de baja denominación no siempre es fácil y a veces incluso los comerciantes deben pagar comisión por conseguirlas.

Cuidar el planeta

Sandra Zapata y su hija se toman su tiempo para escoger qué peluche llevar en medio de un centenar de ellos que miran con caras sonrientes la calle. Están de compras y llevan tres bolsas negras de ‘basura’ completamente llenas.
Dicen, con tono amable, que quieren cuidar el planeta y hacer su aporte, pero en ocasiones como esta en la que no llevaron sus propias bolsas, es necesario que les sean suministradas.
“Creo que es injusto el cobro pues uno ya paga un IVA muy alto y además hay productos, como los de aseo que uno compra en el supermercado, que requieren bolsa y uno no debería pagar”, reclamó.
Así que a poco más de un mes de haberse implementado el cobro del impuesto al consumo de bolsas plásticas, siguen las dudas por la efectividad de la medida y las muecas de comerciantes y compradores por el tema de la devuelta. Pero a la par, va calando en los visitantes y empresarios del centro, el mensaje de que hay que disminuir el uso de las bolsas para ayudar a cuidar el planeta.


Conseguir monedas de baja denominación para devolverles a los clientes no siempre es fácil. A veces incluso los comerciantes deben pagar comisión para tenerlas.

Cada bolsa plástica tarda entre 100 y 300 años en degradarse. Algunas cadenas de supermercados han comenzado a usar bolsas biodegradables que empiezan a descomponerse a los dos años.


Más pedagogía dice Fenalco

El impuesto al consumo de bolsas surgió para bajar el daño ambiental desestimulando su uso. Mientras muchos compradores y comerciantes despotrican del gravamen, Fenalco Antioquia, por su parte, cree que aporta al medio ambiente, que hay desconocimiento y que falta reglamentación clara.
“Lo primero que hay que decir a nuestros comerciantes del centro e insistir en ello, es que no todos deben pagar el consumo”, advirtió Juan Fernando Pulgarín, abogado de la Dirección Jurídica de Fenalco, pues el impuesto solo lo deben pagar los comerciantes registrados como régimen común y no los inscritos como régimen simplificado. Una diferencia que reduce el universo de empresarios y que aclara la percepción de que todo comercio al usar bolsas, debe cobrarlas.


 

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